<HTML>
<HEAD>
  <META HTTP-EQUIV="pragma" CONTENT="no-cache">   <TITLE> WHO IS WHO ? </TITLE>
</HEAD>
<BODY BGCOLOR="#cccc66" LINK="#000000" ALINK="#ff6700" VLINK="#000000">

<!-- Inicio Caja Banner --> <TABLE WIDTH="600" BORDER="0" CELLSPACING="0"
CELLPADDING="0"><TR><TD WIDTH="490" ALIGN="LEFT" VALIGN="TOP"><!--NOEDIT--><!-- Banner I-Network Inicio --><!--#include virtual="/bn/COD/WHO.TXT"--> <!-- Banner I-Network Final --><!--/NOEDIT--></TD><TD WIDTH="110" VALIGN="TOP" ALIGN="CENTER"><A HREF="../WHO.SHTML"><IMG SRC="../IMA/MANZ.GIF"
WIDTH="100" HEIGHT="60" ALIGN="BOTTOM" NATURALSIZEFLAG="3" BORDER="0" 
ALT="ESPERE UN MOMENTO, POR FAVOR"></A></TD></TR>
</TABLE><!-- FIN Caja Banner --><P><TABLE WIDTH="590" CELLPADDING="5" BORDER="0" CELLSPACING="2"><TR><TD WIDTH="50"></TD><TD WIDTH="89"></TD><TD HEIGHT="111" COLSPAN="2"><IMG SRC="gifs/a.GIF" WIDTH="89" HEIGHT="111" ALIGN="BOTTOM" NATURALSIZEFLAG="3"> <B><FONT SIZE=+3>Pedro Meyer</FONT></B></TD><TD WIDTH="50"></TD></TR><TR><TD WIDTH="50"></TD><TD WIDTH="127" VALIGN="TOP"><P ALIGN=CENTER><IMG SRC="gifs/meyer.gif" WIDTH="80" HEIGHT="116" ALIGN="BOTTOM" NATURALSIZEFLAG="3"></P><P ALIGN=CENTER>&nbsp;</P><P><BR></P><P>&nbsp;</P><P><BR><IMG SRC="gifs/meyer1.jpg" WIDTH="123" HEIGHT="82" ALIGN="BOTTOM" NATURALSIZEFLAG="3"></P><P><BR></P><P>&nbsp;</P><P>&nbsp;</P><P><BR></P><P><BR><IMG SRC="gifs/meyer2.jpg" WIDTH="123" HEIGHT="88" ALIGN="BOTTOM" NATURALSIZEFLAG="3"></P><P><BR></P><P><BR></P><P>&nbsp;</P><P>&nbsp;</P><P><BR><IMG SRC="gifs/meyer3.jpg" WIDTH="123" HEIGHT="85" ALIGN="BOTTOM" NATURALSIZEFLAG="3"></TD><TD WIDTH="411" VALIGN="TOP"><P><B>fot&oacute;grafo digital</B><BR>.........................</P><P>Pedro Meyer tiene 61 a&ntilde;os, naci&oacute; en Espa&ntilde;a, se hacriado en M&eacute;xico y desde hace algunos a&ntilde;os reparte su tiempoentre la capital mexicana y la ciudad norteamericana de Los Angeles, enla que en 1990 abri&oacute; un estudio. Su larga y s&oacute;lida trayectoriacomo fot&oacute;grafo incluye m&aacute;s de un centenar de exposiciones,la presencia de sus obras en una veintena de museos de todo el mundo y,en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, una total entrega a la causa de la fotograf&iacute;adigital, tan temida por la fotograf&iacute;a oficial y que &eacute;l contemplacomo la definitiva liberaci&oacute;n del arte fotogr&aacute;fico de cualquiercompromiso realista. &quot;El tiempo de la fotograf&iacute;a testimonialha terminado -explica-. Se desmorona una convenci&oacute;n que no hab&iacute;asido analizada con rigor y que ocultaba que todas las fotograf&iacute;asson interpretativas. La fotograf&iacute;a digital es el fin del mito dela verdad fotogr&aacute;fica&quot;.</P><P>Que Meyer, entrevistado por &quot;Wired&quot; y elogiado por &quot;RollingStone&quot;, por citar s&oacute;lo dos revistas suficientemente conocidas,sea pr&aacute;cticamente un desconocido en Espa&ntilde;a es una l&aacute;stimay un dato culturalmente desalentador, aunque &eacute;l parece admitirlocon la sabidur&iacute;a y la serenidad que probablemente dan los a&ntilde;os.&quot;Espa&ntilde;a -explica- est&aacute; en mi coraz&oacute;n porque esel sitio donde nac&iacute;. Aparte de eso, apenas tengo ning&uacute;n otrocontacto con ella. Es m&aacute;s, hasta que hace unos meses me llamarondesde Vigo para realizar unas fotos sobre la ciudad, nunca nadie me hab&iacute;ainvitado a realizar una exposici&oacute;n en Espa&ntilde;a. S&eacute; quemi obra no es conocida, salvo para gente que recibe informaci&oacute;n defuera. Espero que este reportaje ayude a darla a conocer.&quot;</P><P>En su biograf&iacute;a hay algunas fechas claves. En 1948, cuando tiene13 a&ntilde;os, le regalan su primera c&aacute;mara. En 1983, convertidoya en un importante fot&oacute;grafo, adquiere su primer ordenador e iniciasu particular peregrinaci&oacute;n desde el cuarto oscuro hasta los programasinform&aacute;ticos de retoque fotogr&aacute;fico. A partir de ah&iacute;,la fotograf&iacute;a digital se convierte en el marco de su investigaci&oacute;ncreativa.</P><P>En 1991, la editorial norteamericana Voyager publica &quot;I PhotographTo Remember&quot;, el primer CD-ROM de Meyer, un trabajo pionero de gransencillez, dedicado a los &uacute;ltimos meses de vida de sus padres y quecon el tiempo se ha convertido en un peque&ntilde;o cl&aacute;sico. Frentea las pretensiones cinematogr&aacute;ficas de muchas producciones multimedia,&quot;I Photograph To Remember&quot; reivindica el poder de la sensibilidady la emotividad.</P><P>Su reciente &quot;Truths and Fictions&quot;, CD-ROM publicado tambi&eacute;npor Voyager y basado en el libro &quot;Verdades y Ficciones&quot; (Casade las Im&aacute;genes, M&eacute;xico), es un peculiar diario de viaje quecon el pretexto de contraponer los Estados Unidos de la &eacute;poca Reaganal M&eacute;xico ancestral, propone un recorrido plagado de cruces culturales,presididos todos ellos por la fotograf&iacute;a digital que altera im&aacute;genes,colores y texturas, une instant&aacute;neas viejas y nuevas, reinventa lamemoria del fot&oacute;grafo e invita al espectador a pensar y a descreer.</P><P>Como advierte Joan Fontcuberta en la introducci&oacute;n al citado libro:&quot;Todas las fotograf&iacute;as son manipuladas. Encuadrar es una manipulaci&oacute;n,enfocar es una manipulaci&oacute;n, seleccionar es una manipulaci&oacute;n.Crear es asumir, es adentrarse en el coraz&oacute;n de esa encrucijada.No existe acto humano que no implique una manipulaci&oacute;n. La manipulaci&oacute;n,por tanto, est&aacute; exenta de valor moral 'per se' y el hecho de quearrastre connotaciones negativas es un prejuicio contra el que debemos luchar.Lo que s&iacute; est&aacute; sujeto a juicio moral son los criterios o lasintenciones que se aplican a la manipulaci&oacute;n. Y lo que est&aacute;sujeto a juicio cr&iacute;tico es su eficacia.&quot;</P><P>Pedro Meyer se adentra en la encrucijada de la manipulaci&oacute;n armadocon el arma ret&oacute;rica de la paradoja (fotos que parecen retocadasy no lo han sido; fotos que parecen reales y no lo son) y ofrece al espectadorla eficacia de unas im&aacute;genes surgidas del cruce entre la perfectat&eacute;cnica quir&uacute;rgica de la inform&aacute;tica y el viejo esp&iacute;ritude los fotomontajes de John Heartfield o Josep Renau. Las im&aacute;genesde Meyer reivindican la certera descripci&oacute;n de Renau: &quot;el fotomontajees una forma de ver la realidad con rayos X&quot;.</P><P><B>Zonezero (http://www.zonezero.com)</B></P><P>Meyer, impulsor tambi&eacute;n de Zonezero, una web de Internet abiertaprincipalmente a los j&oacute;venes fot&oacute;grafos latinoamericanos,es el negativo de esa vieja aspiraci&oacute;n realista, seg&uacute;n lacual el mejor fot&oacute;grafo es aquel cuya presencia resulta imposiblede detectar. Y es un buen ejemplo de c&oacute;mo los fot&oacute;grafos puedenencontrar en las nuevas tecnolog&iacute;as nuevas herramientas que al serviciode la magia, la lucidez y el compromiso empujen a la fotograf&iacute;a haciasu total madurez como arte. Las siguientes l&iacute;neas son una selecc&iacute;onde opiniones y comentarios de Meyer, extra&iacute;dos de una larga seriede contactos mantenidos con &eacute;l a trav&eacute;s del correo electr&oacute;nicoy que sirvieron para comprobar el car&aacute;cter radical de su actitudart&iacute;stica y su innegable pasi&oacute;n por comunicar. El apartado&quot;Taller digital&quot; muestra un ejemplo de c&oacute;mo Meyer trabajaen la creaci&oacute;n y recreaci&oacute;n de sus im&aacute;genes. Un trabajoen el que, sin duda, est&aacute; presente el aliento de la frase de Picasso:&quot;El arte es una mentira que nos permite decir la verdad&quot;.</P><P><B>El fot&oacute;grafo digital</B></P><P>&quot;El fot&oacute;grafo digital puede crear mucho m&aacute;s libremente,ya que puede hacer muchas cosas que antes no eran viables para el fot&oacute;grafoanal&oacute;gico. B&aacute;sicamente con la fotograf&iacute;a digital nose sabe si una foto ha sido alterada o no. Hay fot&oacute;grafos que vivenesto como una amenaza, pero yo creo que es una liberaci&oacute;n. Por finla fotograf&iacute;a se ver&aacute; libre de la representaci&oacute;n realista&quot;.</P><P><B>Estilo y manipulaci&oacute;n</B></P><P>&quot;Todas las fotograf&iacute;as nos hablan del estilo de su autory por tanto de c&oacute;mo &eacute;ste manipula la realidad. Hay im&aacute;genesque hist&oacute;ricamente se presentan como ejemplo de sencillez, pero queson el resultado de una lenta y ardua elaboraci&oacute;n. Cartier Bressonno produce sus im&aacute;genes 'sencillas' de una manera 'sencilla', sinoque son el resultado de una paciente espera para hacer coincidir el contenidocon la geometr&iacute;a. Bill Brandt, con sus cielos y sus im&aacute;genestan contrastadas, o Walker Evans, con su decidida b&uacute;squeda de losencillo y lo directo, tambi&eacute;n imponen un estilo, una manipulaci&oacute;n&quot;.</P><P><B>Fotograf&iacute;a para recordar</B></P><P>&quot;El t&iacute;tulo de mi primer CD-ROM &quot;I Photograph to Remember&quot;(Fotograf&iacute;o para recordar) no fue generado por el azar. Es tambi&eacute;nuna actitud existencial. Cuando veo una fotograf&iacute;a, me ayuda a recordar.Y cuando creo una imagen o altero alguna parte de ella, en realidad estoyrestituyendo elementos que tal vez le faltaban, que eran imposibles de captaren su momento o que ahora creo que merecen ser a&ntilde;adidos. Ahora, graciasa la fotograf&iacute;a digital, a las fotograf&iacute;as les puedo a&ntilde;adirmi propia memoria.&quot;</P><P><B>Dudar de los ojos</B></P><P>&quot;En nuestra cultura desconfiamos de las palabras porque son palabras,pero nos creeemos las im&aacute;genes porque son im&aacute;genes. Esto esuna tonter&iacute;a. La gente tiene que darse cuenta de que una imagen noes una representaci&oacute;n de la realidad.&quot;</P><P><B>La nueva credibilidad</B></P><P>&quot;En la era de la fotograf&iacute;a digital, la credibilidad ya noradicar&aacute; en la fotograf&iacute;a misma, sino en el autor de la fotoy en el medio de difusi&oacute;n.&quot;</P><P><B>Fot&oacute;grafos de prensa</B></P><P>&quot;En la mayor&iacute;a de los casos los fot&oacute;grafos de prensano son artistas porque sus im&aacute;genes resultan muy simplificadas ygen&eacute;ricas. Si a un fot&oacute;grafo que trabaja as&iacute; se leofrece una paleta digital, lo m&aacute;s probable es que no la utilice,ya que en realidad no tiene mucho m&aacute;s que decir. El futuro de lafotograf&iacute;a digital pasa por las manos de quienes tengan necesidadde una expresi&oacute;n creativa.&quot;</P><P><B>Zonezero (<A HREF="http://www.zonezero.com/">http://www.zonezero.com</A>)</B></P><P>&quot;Siempre me interes&oacute; publicar una revista, pero no me atrev&iacute;aporque junto al aspecto propiamente editorial hab&iacute;a que plantearsela tarea de distribuir ejemplares, recibir el importe de las ventas, etc&eacute;tera.Todo eso no me interesaba nada. Internet me ha permitido hacer realidadel viejo anhelo de la revista. Zonezero, adem&aacute;s, me permite cumplircon otros dos objetivos: seguir vinculado a los &uacute;ltimos adelantostecnol&oacute;gicos y contribuir a que la comunidad fotogr&aacute;fica,en particular mis colegas de Am&eacute;rica Latina, tengan acceso a unaplataforma p&uacute;blica desde la que dar a conocer su obra.&quot;</P><P><B>Coraje y nuevas tecnolog&iacute;as</B></P><P>&quot;Los fot&oacute;grafos siempre se han quejado de la dificultad depublicar su trabajo. Internet y los CD-ROM permiten publicar a bajo coste,siempre que se opte por hacer cosas sencillas. Yo animo a los j&oacute;venesfot&oacute;grafos a utilizar las herramientas digitales porque permitenhacer cosas fant&aacute;sticas por un coste muy razonable.&quot;</P><P><B>Colonizaci&oacute;n cultural</B></P><P>&quot;Negar la evidencia de una invasi&oacute;n cultural a trav&eacute;sde las nuevas tecnolog&iacute;as es absurdo, pero Internet significa uncambio fundamental, ya que al poder publicar todos f&aacute;cilmente enla red, desaparecen el monopolio y el control tradicional que ha existidosobre la informaci&oacute;n. Si lo que ocurre al final de este proceso esque estamos colonizados, tal vez tendremos que pensar que eso es lo quequer&iacute;amos que pasase, pero en realidad no tiene por qu&eacute; seras&iacute;.&quot;</P><P><B>Sin fronteras</B></P><P>&quot;Tengo en casa en M&eacute;xico y en Los Angeles y desde donde meencuentre, estoy en contacto diario con los amigos por medio del correoelectr&oacute;nico. Internet est&aacute; cambiando incluso nuestra percepci&oacute;nde la geograf&iacute;a. El libro &quot;Verdades y Ficciones&quot; fue dise&ntilde;adoa trav&eacute;s de Internet entre una dise&ntilde;adora que vive en NuevaYork, y a la que s&oacute;lo conoc&iacute; personalmente el d&iacute;a quese present&oacute; el libro en aquella ciudad, y yo. El CD-ROM tambi&eacute;nfue coordinado a trav&eacute;s de Internet: yo estaba en Los Angeles y Vogager,la editorial, estaba en Nueva York.</P><P><B>Interactividad</B></P><P>&quot;Gran parte de las cosas que se llaman interactivas no lo son. Confrecuencia se confunde la interactividad con dar al lector la posibilidadde elegir entre una serie de opciones predeterminadas: ir a la derecha oa la izquierda, etc&eacute;tera. En cualquier caso, para m&iacute;, el mejorejemplo de interactividad es cuando la gente me escribe cartas o me mandaun correo electr&oacute;nico para comentar mi trabajo&quot;.</P><P><B>Taller digital (as&iacute; se hizo &quot;El se&ntilde;or de los cuentos&quot;)</B></P><P>Explicar un truco de magia no necesariamente anula su inter&eacute;s.As&iacute; es, al menos, en el caso del trabajo de Pedro Meyer, que no tienereparo en explicar cu&aacute;l es el proceso de elaboraci&oacute;n de algunasde sus im&aacute;genes. En el caso de la fotograf&iacute;a titulada &quot;Else&ntilde;or de los cuentos&quot;, el origen son tres instant&aacute;neastomadas independientemente: un tel&oacute;n teatral que est&aacute; siendoinstalado por una operaria en la parte trasera de un cami&oacute;n; un ancianosentado en una silla; y un feriante moviendo dos grandes monigotes. Manipuladasinform&aacute;ticamente, las tres im&aacute;genes fueron sacadas de su contextooriginal e integradas en una nueva y perfecta imagen total. &quot;Muchasveces -explica Pedro Meyer- cuando estoy trabajando con el ordenador, mesiento como un director teatral. Ante m&iacute; se encuentra el escenario,que es la pantalla, y yo voy colocando los actores y los elementos de laescenograf&iacute;a. As&iacute; es como me sent&iacute; al hacer esta imagen.Lo primero -a&ntilde;ade- fue la imagen del tel&oacute;n, que me pareci&oacute;muy aporpiada para el principio de un cuento. Despu&eacute;s estaba esehombre, una especie de abuelo cont&aacute;ndole historias al mundo, sentadoen su silla al lado de la carretera. Lo coloqu&eacute; junto al tel&oacute;npara que nos contase una historia sobre los monigotes, a los que redujede tama&ntilde;o para integrarlos en el conjunto. Lo m&aacute;s dif&iacute;cilde todo fue colocar la sombra del abuelo en la parte correcta del tel&oacute;n.Tard&eacute; dos d&iacute;as en conseguirlo. La verdad es que he aprendidom&aacute;s sobre iluminaci&oacute;n trabajando con el ordenador que conla c&aacute;mara&quot;.</P><P><BR>Texto: Alex Barnett.<BR>Imagen: Pedro Meyer.</TD><TD WIDTH="50"></TD><TD WIDTH="20%">&nbsp;</TD></TR><TR></TABLE><!-- BEGIN BODY FOOTER SECTION --></BODY></HTML>