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Por Iñaki Arzoz y Andoni Alonso

Son licenciado en Bellas Artes y doctor en Filosofìa, respectivamente, por la Universidad del País Vasco.

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¿Quién es Javier Echeverria?
El matemático y filósofo publica "Los señores del aire"

En la nómina de autores que van a definir qué sea la cibercultura del tercer milenio no puede faltar uno de nuestros primeros filósofos, sin duda perteneciente a la categoría de héroes ciberculturales por su trilogía sobre Telépolis y, especialmente ahora, por la reciente publicación de su último libro, bautizado con el combativo título de Los Señores del Aire . Presentamos nada menos que al introductor del debate de las nuevas tecnologías de la información en nuestro país y a uno de los selectos pensadores europeos que plantean una alternativa coherente y razonada al modelo norteamericano de la Red.

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Javier Echeverria (1948) Matemático y filósofo, es inicialmente reconocido como un renombrado especialista en Leibniz (Leibniz: el autor y su obra, Barcanova, 1981; Leibniz: la Caractéristique Géométrique, Vrin, 1994), autor sobre el que, además de escribir estos estudios sobre su obra, también ha realizado ediciones críticas (Ensayos sobre el entendimiento humano, Ed. Nacional ,1997 y Alianza 1992; Filosofía para Princesas , Alianza, 1989; Antología, Círculo de Lectores, 1997). Paralelamente se convierte en uno de los más importantes filosofos de la ciencia de nuestro país (Filosofía de la Ciencia , Akal, 1995; Introducción a la Metodología de la Ciencia: la Filosofía de la Ciencia en el siglo XX, Cátedra, 1999). Tanto Leibniz como la filosofía de la ciencia aportan a su enfoque sobre la cibercultura un relieve filosófico y conceptual del que otros especialistas carecen. Leibniz ­fabricante de uno de los primeros ordenadores que se conocen, una máquina de calcular superior a la de Pascal- y artífice de una propuesta acerca de un lenguaje universal para la ciencia y el conocimiento en general donde discutir sea calcular en ese lenguaje, representa uno de los grandes hitos históricos en el desarrollo de la cibercultura.

Esfuerzo crítico

La filosofía de la ciencia, especialmente en su vertiente de estudios CTS (Ciencia, Tecnología y Sociedad), representa a su vez el esfuerzo crítico más notable para acercarse de manera resolutiva a los problemas y enigmas de la tecnociencia contemporánea. Podemos afirmar que ambas facetas de su trabajo, en conjunto, conforman el marco conceptual óptimo que sotiene la construcción de uno de los análisis más completos y coherentes de la cibercultura, y al que ha dedicado ya seis años de trabajo progresivo. A esto hay que añadir un factor especialmente valioso; el acercamiento de Echeverría a las tecnologías de la información no consiste en un análisis puramente externo, sin ninguna implicación o compromiso social. Sus libros siempre se ven enriquecidos con corolarios, avisos, valoraciones y propuestas, derivadas de ese sólido marco teórico que indicábamos antes.

En su primer libro sobre la cibercultura, pionero en nuestro país, Telépolis (Destino, 1994), propone una metáfora descriptiva de la Red como la posible constitución de una ciudad (una suerte de Atenas virtual), que permite comprender este complejo fenómeno no sólo de forma puramente teórica, sino también como un objetivo de articulación social que hay que lograr y que, por lo tanto, necesita criterios de actuación política. Entender la Red como ciudad significa conferirle, ya desde su inicio, una valoración muy concreta, hasta cierto punto "intervencionista" y desde luego muy diferente al modelo de libre "frontera electrónica" de la metáfora norteamericana.

Desde su arraigado punto de vista europeo, prefiere entender el ciberespacio desde el modelo griego de la "polis" democrática a entenderlo como un último reducto del "salvaje oeste". Su segundo libro, Cosmopolitas Domésticos (Barcelona, Anagrama, 1995; merecedor del premio de ensayo de esta editorial), continúa la exploración telepolitana situando esta revolución digital en su verdadero núcleo: los hogares de los países avanzados. Pues son precisamente los dispositivos electrónicos y ahora telemáticos, los que van a cambiar profundamente nuestras vidas y van a convertirnos en habitantes de verdaderas"telecasas".

Culminación

El conjunto de estas reflexiones sobre Telépolis -la propuesta urbana como marco general y la reflexión particular sobre la domótica- culmina en Los Señores del Aire. Telépolis y el Tercer Entorno (Destino, 1999), su libro más ambicioso, tanto por su extensión y la amplitud temática como por su esfuerzo teórico. Éste es un libro llamado a ser clave en el futuro de la cibercultura española y muy superior a otros que sobre esta materia han aparecido, por varias razones. Primeramente el libro resume a la vez que culmina el trabajo reflexivo de los otros dos, pero al mismo tiempo abre un nueva perspectiva de análisis. Por primera vez aparece en nuestra (ciber)cultura una auténtica fenomenología de las telecomunicaciones, con el telón de fondo de la filosofía de la tecnología de Ortega y Gasset. Por otra parte, la metáfora telepolitana se complementa con el concepto de "entorno", establecido en la primera parte, que nos sirve para entender la división de la realidad contemporánea en tres entornos conceptuales, basados en las coordenadas espacio-temporales pero con un alcance simbólico (E1-Naturaleza/Cuerpo, E2-Ciudad/Sociedad, E3-Telecomunicaciones/Red).

Esta clasificación tan sencilla como precisa implica disponer de una valiosa herramienta interpretativa, que nos permite comprender el fenómeno desde la pura reflexión categorial de la filosofía, y no desde la improvisación basada en la contingencia de los cambios tecnológicos. Constituye a nuestro juicio un análisis que no envejecerá, tal como ya ocurre con otros acercamientos demasiado dependientes de esta o aquella novedad, y que a buen seguro podrá ser utilizado con provecho por otros estudios, para emprender estudios más específicos. De esta fenomenología devienen importantes cambios en todos los ordenes, tal como explora en la segunda y documentada parte del libro, donde se analizan toda clase de temas en proceso de transformación en E3 como la economía, la medicina, la educación, la cultura o el cuerpo, que servirá también a los diversos especialistas para actualizar sus respectivos enfoques y tareas.

Europeísta

En la tercera parte Echeverría confronta su propia posición, a la que podíamos denominar como "europeísta", frente a la norteamericana, basicamente representada por el documento DGKT (Dyson, Gilder, Keyworth y Toffler), machaconamente vendida a lo largo del mundo.

En este sentido, quizá el aspecto más novedoso y crítico es su caracterización de los poderes económicos que dominan el E3 como un "neo-feudalismo" controlado por verdaderos "señores del aire" que tiranizan y explotan a los usuarios o "telesiervos". Frente a esta realidad, la Telépolis descrita es un objetivo alcanzable que debe lograrse democratizando el ciberespacio, esto es, luchando contra estos señores del aire que, nunca mejor dicho, "avasallan" a la sociedad civil. Para ello Echeverría considera necesario declarar una serie de puntos (parte final del libro) que garanticen y promuevan lo que llama la "constitución" de Telépolis. Ni por asomo hay que pensar que se trata de un planteamiento utopista.

Al contrario, hay un gran realismo y sentido común en todo su planteamiento, del cual los políticos debieran tomar buena nota a la hora de legislarar el E3 en relación con los otros entornos. Echeverría finalmente se muestra como el modelo de pensador razonable de la cibercultura, equidistante de tecnofanáticos y luditas, cuya regla de oro es "un tercio (de tiempo) para cada entorno". Su obra acaso sea, junto a la de Manuel Castells, la aportación más signifivativa de la cibercultura hispana a la cibercultura global.

Proyecto

¿Se puede pedir más de un ciberintelectual? Pues Echeverría aún quiere convertir su visión de Telépolis en un 'Proyecto Telépolis' que avance progresivamente en el estudio de otros aspectos de la cibercultura y hasta genere cibercultura telepolitana en la Red. De ahí, el proyecto en el cual está embarcado actualmente; la escritura en colaboración de un libro titulado "La Nueva Ciudad de Dios", una suerte de crítica ciberliteraria e hipertextual del concepto agustiniano y utópico del E3, mediante el cual "los señores del aire" quieren fundir E3 con E0 (Cultura/religión) para constituir un Ciberimperio bajo la tiranía de una pseudoreligión "digitalista". Proyecto ambicioso y multiforme relacionado parcialmente con otro libro suyo, más personal y sugerente en el conjunto de su obra, Sobre el juego (Taurus, 1980; reeditado recientemente por Destino), en el cual la teoría sobre la cibercultura se convierte en un verdadero juego cibercultural.

. J. Echeverria.

 

"Entender la Red

como ciudad

significa algo

diferente al

modelo de

libre frontera

electrónica"

 

 

. Análisis de la nueva "polis"