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Por Alejandra Davidziuk

A. D. es Editora de contenidos de Classclip , periodista de la revista El Planeta Urbano y columnista de Internet en un programa de Radio Uno FM.

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Susana Finquelievich
[ Directora de Infópolis]

En momentos en que las nuevas tecnologías de la información parecen ser la llave mágica para alcanzar el crecimiento económico y el bienestar de la población mundial, la Dra. Susana Finquelievich, investigadora del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), asegura que "la única forma que tienen los países latinoamericanos de acceder a la sociedad de la información es alcanzar una profunda articulación entre sus diversos actores sociales, es decir, la sociedad civil, los gobiernos en todos sus niveles, y el sector privado.

Esto se haría posible mediante campañas masivas de educación en el uso de herramientas informáticas y sobre todo, mediante la construcción de redes comunitarias digitalizadas. En América Latina deberíamos evaluar la posibilidad de saltar como pioneros a la sociedad informacional, ya que en la sociedad industrial sólo nos incorporamos como una región de países subdesarrollados o de tercera categoría".

Empujada por el golpe de Estado del '76, la arquitecta Finquelievich abandonó su Buenos Aires natal para estudiar planificación urbana y regional en Polonia. Luego se estableció en París, donde realizó una maestría en urbanismo, seguida de un doctorado en sociología urbana, con la dirección del mejor estudioso actual de la Sociedad de las Redes, el célebre Manuel Castells. Su pasión por las nuevas tecnologías de la información y los respectivos impactos sociales que éstas generan nació cuando el gobierno francés le encomendó un estudio sobre las maneras en que las ciencias sociales encaraban la revolución informacional en ese país, a mediados de los ochenta.

De regreso a su país, trajo consigo el tema para aplicar sus conocimientos en la incipiente sociedad de la información latinoamericana. Por haber comenzado a estudiar las transformaciones urbanas, sociales y espaciales causadas por la revolución informacional desde su mismo origen, sus declaraciones ocupan un lugar de privilegio y detentan una autoridad insoslayable.

En la actualidad, la Dra. Finquelievich dirige el equipo Infópolis en el Area de Estudios Urbanos del Instituto de Investigación Gino Germani, Universidad de Buenos Aires. Han desarrollado numerosos trabajos de investigación y es responsable de una gran cantidad de publicaciones que se pueden consultar tanto en libros y revistas especializadas como on line. Además del trabajo académico, también realizan asesorías para organismos gubernamentales, ONGs y empresas. A principios de noviembre pasado, la Dra. Finquelievich y su equipo participaron como organizadores en el Primer Congreso Global de Redes Comunitarias (Global CN 2000) en Barcelona y estarán a cargo de la organización del Global CN 2001 que se realizará a fines de noviembre en Buenos Aires.

¿Qué es Infópolis?

Es un equipo de investigación. Tiene una larga historia que se remonta a 1984. En ese momento yo vivía en París y trabajaba como consultante, entre otras cosas, cuando el Ministerio de Economía -que en aquel momento englobaba al Centro de Prospectiva y de Evaluación- me encargó un relevamiento de lo que estaban haciendo los investigadores de ciencias sociales en Francia sobre las nuevas tecnologías de información. Empecé a visitar distintos laboratorios de investigación en todo el país -en esa época no podía comunicarme con ellos vía e-mail- y me di cuenta de que ahí estaba un gran tema de desarrollo de los próximos años. Seguí trabajando sobre los impactos sociales de los sistemas de informática y telecomunicaciones.

En ese momento Francia aparecía como un país de punta, después se quedó muy atrasado. Cuando volví a Argentina en 1987 empecé a trabajar con el mismo tema en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y en el Centro de Estudios Urbanos Regionales (CEUR). Lo que pasó es que en esa época vos hablabas de los efectos de la informática en América Latina y todo el mundo te miraba como si estuvieras caminando sobre una cuerda floja.

Recuerdo que mucha gente prestigiosa me decía que era una "frivolidad", que había que dedicarse al problema de la vivienda porque ese era la encrucijada de la región, no esas pavadas de las maquinitas que iban a pasar de moda. A pesar de todo seguí adelante porque el CONICET, si bien paga sueldos muy bajos, ofrece mucha libertad para investigar mientras consigas subsidios. No sé quiénes eran los evaluadores en esa época pero creo que deben haber sido gente muy lúcida porque nunca me negaron un subsidio. Habrán dicho "démosle algo a esta loca y veamos qué hace".

Con los años, pasé a trabajar en el Instituto de Investigaciones Gino Germani de la UBA, y empecé a formar gente para que trabajara conmigo mientras se pudiera. Así se creó el equipo Ciudades, Sociedades y Ciberespacio en el Area de Estudios Urbanos, que funciona en base a subsidios de investigación. Después, las diez personas que lo conformamos decidimos llamarlo Infópolis, el "ágora de la sociedad informacional". Pero la "polis", en realidad, representa todo. Creo que por ese motivo el equipo es centrípeto, en el sentido de que atrae mucha gente joven y de distintas carreras y universidades. También hacemos asesorías para organismos gubernamentales y empresas, justamente ahora vamos a realizar una asesoría sobre gestión de telecentros.

¿Qué desarrollo tiene el trabajo a distancia en la región latinoamericana?

Está muy atrasado, por empezar no hay datos ni estadísticas. La mayor parte de los consultores que son individuales hacen teletrabajo pero, por lo general, no trabajan en relación de dependencia con empresas. Por ejemplo, el equipo Infópolis tiene como centro de reunión al Instituto Gino Germani, el cual presenta condiciones edilicias precarias -como la mayoría de los laboratorios de la Universidad de Buenos Aires (UBA)- porque no hay recursos y ofrecen salitas chiquitas en las que no cabemos todos los integrantes.


Por esa razón, trabajamos desde nuestras casas en continuo contacto por e-mail y una vez o dos por semana nos reunimos de acuerdo a los temas que tratemos. Te puedo asegurar que las ideas fundamentales surgen de esos encuentros cara a cara. Estamos suspirando por conseguir una oficina en común y vernos las caras. Creo que el trabajo a distancia funciona bien cuando es parcial o complementario, no es bueno teletrabajar todo el tiempo. Al conversar en forma directa las ideas surgen mucho más rápido porque hay intercambio, no pasa lo mismo cuando hay intermediación informática.

¿Cuál fue la necesidad puntual que percibió en la región para formar Infópolis?

Era obvio que lo acontecido en Europa y Estados Unidos iba a producir un efecto de arrastre. La Argentina, por ejemplo, siempre fue altamente consumidora de tecnologías y era natural que iba a incorporar tecnología informática en todas sus formas y que, además, su utilización iba a crecer y llegaría a desparramarse en todas las direcciones. Tuve una oportunidad muy grande de seguirla desde el inicio, no siempre es posible ver nacer un fenómeno social y continuar el análisis durante su desarrollo. Donde, generalmente toda tecnología nueva aparece primero en el segmento ABC1 -según el nombre que le dan los marketineros-, quiénes lo tienen como exclusiva durante un breve tiempo, cada vez más breve. Luego, cuando el mercado se amplía y se segmenta, el producto se diferencia según los diferentes grupos del mercado.


Así se produce un período de saturación hasta que aparece otro producto nuevo. En informática, esto pasa todo el tiempo y en forma mucho más acelerada que con otros productos. Por otro lado, es verdad que existe una división digital, la de los "ricos y los pobres" en información,. Personalmente, pienso que a la larga esto es superable, sobre todo porque esta es una tecnología sumamente flexible y socialmente apropiable, dadas algunas condiciones básicas..

Por empezar, la sociedad informacional no tiene que repetir forzosamente los pasos de la sociedad industrial. No porque haya habido brechas tremendas en esta última, tienen que ser duplicadas por la sociedad informacional, la cual origina una sociedad basada en flujos de información y conocimiento: flujos de capitales y recursos financieros, flujos laborales, flujos comerciales, flujos culturales y construcción de comunidades virtuales entre otros. Estos flujos se canalizan en un marco que combina la competencia con la cooperación, una seña diferenciadora respecto al origen y desarrollo de la revolución industrial. Hay que ver lo que pasa.

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[ Era obvio que lo acontecido en Europa y Estados Unidos iba a producir un efecto de arrastre. La Argentina, por ejemplo, siempre fue altamente consumidora de tecnologías y era natural que iba a incorporar tecnología informática en todas sus formas y que, además, su utilización iba a crecer y llegaría a desparramarse en todas las direcciones.]