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Por F.
Javier Barriopedro
 
F.J. Barripedro es escritor y experto en temas fantásticos.

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H. Pascal
(Editor de Azoth)
 
"La inteligencia humana sólo es automática hasta cierto punto"
(22-9-99)

En cuanto se lanza una pregunta, existen oídos (con sus respectivos dueños, claro está) que están puestos para escucharla. A veces, me sorprendo de lo que responden y me pregunto, si en realidad quiero escuchar las respuestas...

Con H. Pascal -pseudónimo, ni más ni menos, de un buen periodista y un tipazo genial-, no sucede así. Pascal es mi amigo, honor que no oculto, y me divierto platicando con él, mientras nos bebemos una coca cola caminando por la Colonia Condesa o comiendo tacos de carnitas en la Calle de Bucareli, buscando crear espacios para los jóvenes ­ también los que ya no lo son tanto- escritores y entregando sus colaboraciones a varios periódicos como el Universal, el Novedades y los que forman la O. E. M.

Cuando, hace unos momentos, nos encontrábamos comiendo una pizza y bebiendo Coca Cola Classic como degenerados, puesto que ninguno de nosotros cree en las dietas light, se me ocurrió preguntarle algo sobre la Inteligencia Artificial... Respondió algunas preguntas con su habitual prosapia y esquiva forma de acometer el tópico que le ocupa en el momento y quedó de enviarme por correo electrónico lo que pensaba al respecto del tema. He aquí lo que me llegó al buzón virtual y sirva decir que, tras leerlo, lo único que pude responderle fue: "¡Ozú!"

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Primero astucia. Inteligencia. Creatividad. Eurística y serendipia...

Cuando hablamos de inteligencia artificial, hablamos de una sucesión de programas multienlazados y que sólo son operativos en una máquina "ad hoc". La máquina hace que funcionen los programas. ¿Hasta qué punto es real esta inteligencia? ¿Hasta qué punto es inteligente esta realidad?

Automatización de procesos matemáticos. Charles Benjamín Babagge lo intentó con engranes el siglo pasado. Su máquina primera, una pascalina sofisticada, le dió oportunidad de obtener dinero para comenzar su gran máquina de cálculo, su máquina de pensar. Su historia es casi tan trágica como la artificialidad de esta inteligencia... La inteligencia humana sólo es automática hasta cierto punto.

Hay esquemas para crear una novela. En las universidades de los Estados Unidos te enseñan esos esquemas, que aseguran, según ellos, la creación de un bestseller.

Estos esquemas, desde luego, no captarían la complejidad de una obra como 'En Busca del Tiempo Perdido', 'El Señor de los Anillos', 'Marinero en los Mares del Destino', o la sencillez de 'El Herrero de Wootom Mayor' o 'La Astucia de Hoja de Nigle'... Los esquemas son para las computadoras y para las personas que gustan de pensar automáticamente, de sentir mecánicamente. No digo que no sea bello usar una computadora, porque te ahorra muchísimo trabajo pesado... Como las vueltas de revisión.

Pero como escritor, la inteligencia automatizada aplicada a la creación, me parece tan ridícula como cuando Borges, en son de burla, proponía al diccionario como una especie de máquina automática de palabras. No puedes crear nada a partir de un diccionario. Aunque sea útil tenerlo y consultarlo de vez en cuando, no para crear, ni siquiera automatizadamente, sino para usarlo en lo que es su función...

La creación, escritura automática de los surrealistas, es otra cosa. Una invención, un espacio para la expresión espontánea del deseo a través del lenguaje. No sé. No me imagino una máquina surrealista de escritura automática. Necesitaría tener un inconsciente, un ello, vivir todo un mundo de contenidos imaginarios. El interactuar con lo real y lo simbólico, tensar el conflicto entre estas tres instancias dinámicas. Hay, ciertamente, escritores automatizados, que parecen máquinas de hacer novelas, siguiendo sus propios esquemas preestablecidos. Y aun así, un enlace de programas aplicados a una máquina no lograría reproducir la vasta dimensión de las novelas de Simenon, por ejemplo, ni de las de Ross MacDonald... En fin.

En el estado actual del desarrollo tecnológico, parece imposible pensar que en Literatura se logre algo así. Sé que hay el caso de "cadáveres exquisitos" creados por computadoras. Pero son absurdos, no en el sentido del sinsentido, sino de la intención. Un cadáver exquisito tiene varias vías de acceso, que son las que le dan sentido a su no-sentido: la lectura final (que no hace la máquina y sus programas) es lo que hace que el cadáver exquisito (y en general la obra de arte) adquiera un significado... Esa es la inteligencia de la creación.

Y no hay máquina que la decodifique.

Ya veo yo a una computadora y sus programas tratando de leer 'El Llanto del Verdugo', 'La Primera Calle de la Soledad', 'La Ruta del Hielo y la Sal', que son novelas "no-esquemáticas".

Si lo intenta, le deseo muchísima suerte...

Chido...

Pascal.

Aclaración
No esperaba una defensa apasionada de la I A, por parte del entrevistado. Sabía, de antemano, que está algo desencantado de las maravillas de la tecnología (que no se le dan mucho que digamos), pues prefiere lo sencillo, lo natural, y es fiero opositor de los procesos mecanizados en la creación de lo que sea. Espero poder comentar un poco más al respecto sobre esto con mi amigo H. Pascal y, a la postre, con los lectores. Hoy por hoy, le aprendí mucho, pero todavía no tengo muy en claro qué puedo comentar al respecto.

Insisto... ¡Ozú!

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Más información:

Azoth

. H. Pascal.

 

 

"No me

imagino una

máquina

surrealista de

escritura

automática"

 

 

.Imagen de Azoth