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Por Iñaki Arzoz y Andoni Alonso

Son licenciado en Bellas Artes y doctor en Filosofìa, respectivamente, por la Universidad del País Vasco.

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Eliyahu Rips
El futuro estaba escrito

"Por persistente que sea, la distinción entre pasado, presente y futuro, es pura ilusión"

(Albert Einstein)

Tras nuestro encuentro con el venerable clásico Jules Verne, hemos tenido noticia de algo tan extraordinario que probablemente se convertirá en nuestra visita más apasionante, y también la más "arriesgada". Pues en esta ocasión no vamos a vislumbrar un futuro cualquiera; han prometido revelarnos el Futuro, y algo más importante todavía: la esencia misma del tiempo.

En una casa antigua y oscura de Futurópolis, nos espera Eliyahu Rips, un prestigioso profesor de matemáticas de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Un hombre piadoso, humilde y tímido que, sin embargo, afirma con toda serenidad haber logrado uno de los viejos sueños de los cabalistas: descifrar el código oculto con el que Dios escribió la Torá. ¡Nada más ni nada menos! Michael Drosnin, un periodista 'ateo' ya nos informó de este suceso en "El código secreto de la Biblia", publicado en 1997, que rápidamente se convirtió en un bestseller en EE.UU., Francia, Alemania, Italia e Israel y que Planeta acaba de editar en castellano.

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Todo comenzó con un artículo que Rips, Doron Witztum y Yoav Rosenberg enviaron en 1994 a una prestigiosa revista científica, Statistical Science, perteneciente al Institute of Mathematical Statistics de EE.UU. El editor, profesor de la prestigiosa Carnegie-Mellon pidió a tres expertos (lo habitual es uno) un informe sobre la cientificidad del artículo. Los tres confirmaron que era completamente riguroso, por lo que aprobaban su publicación. Rips sostenía que a través de un programa informático (una búsqueda aleatoria por permutaciones por un algoritmo generado en Turbo-Pascal 5.0 de Borland) había descubierto entre las letras del libro del Génesis los nombres de los 34 sabios hebreos de un libro escolar en secuencias equidistantes. Concluía que la probabilidad de un puro azar era de uno entre diez millones (muy por encima del usual uno entre mil que ya se considera como no azaroso).

Utilizando ese mismo programa, Rips y Drosnin descifraron a lo largo de varios años mensajes e informaciones contenidas en toda la Torá, tan sorprendentes y exactas como el asesinato de Rabin (antes de que ocurriera) y el nombre del asesino, las circunstancias del magnicidio de Kennedy o la existencia de Hitler y la contribución de Einstein, y muchos más datos -todos los que se atrevieron a buscar-, incluido un próximo Holocausto nuclear. La búsqueda de mensajes cifrados les llevó a descubrir que este mismo descubrimiento -el código desvelado por un ordenador- estaba ya cifrado hace milenios y lo más inquietante, que el futuro se podía cambiar a partir de este conocimiento...


Sin refutación

Hasta el momento, no ha habido refutación alguna al artículo de Rips. Las consecuencias que acarrea este descubrimiento son extraordinarias. Rips afirma que se trata de la primera prueba "científica" de la existencia de una inteligencia diferente a la humana y omnisciente (¡capaz de semejante codificación!), a la que se denomina como "Dios". Ante nuestras protestas, Rips nos advierte que la alternativa a esta conclusión desde un punto de vista "racional" resulta excesivamente complicada y barroca, desde luego más inconsistente que argüir que el Dios bíblico existe.

Entonces nos preguntamos si, de ser cierto, no sería también aplicable el mismo programa a otros textos sagrados y si a la postre, el ordenador es la herramienta que nos abrirá la puerta del misterio de la religión. Éste es un verdadero caso de "cabalismo digital", que confirma las búsquedas esotéricos de Isaac Newton, y que podría desvelar el hasta ahora fabuloso "archivo akásico" del tiempo que insinuaron Madame Blavatsky y compañía.

De confirmarse este descubrimiento, una vez aceptado por la comunidad científica y exploradas todas sus virtualidades, todos nosotros deberíamos cambiar nuestra visión de la Realidad, de Dios, del Tiempo... Aunque quizá, curiosamente, lo que ocurra es que este descubrimiento pase desapercibido entre la montaña diaria de descubrimientos científicos y avances técnicos, de milagros racionales en esta cibercultura nuestra para la cual, lo maravilloso empieza a ser simplemente cotidiano. ¡Quién puede sorprenderse de que este algoritmo generado en Turbo-Pascal sirva para abrir los arcanos esotéricos, cuando es ya habitual la telepransportación de haces de luz o la implantación de brazos ajenos!

Biblia-ficción

Nos asaltan las dudas metafísicas, pensamos si realmente merece la pena seguir visitando Futurópolis, pues el pasado sí estaba escrito (a pesar de lo que diga Bruce Sterling, ahora que la Biblia se ha convertido en una Hipernovela de Ciencia ficción verdadera), y cualquier especulación requiere, no la fuerza de la imaginación sino un buen ordenador y un algoritmo correcto que destripen la Mezuzá o cualquier otro texto religioso.

Estamos tentados de convertirnos al judaísmo cibernético -tal como sugiere la cabalista renovadora Perle Besserman- y de pasar nuestra vida escudriñando la Torá en la ilustre compañía de Abulafia, Moisés de León o Rips para encontrar más respuestas, todas las respuestas posibles que, aseguran, son prácticamnete infinitas. Pero no, preferimos considerar todo esto como una perturbadora e irresoluble singularidad científica que la cienca teológica o la teología científica del futuro nos explicarán con un sencillo teorema, y aferrarnos sólo a esa segunda parte saludable de la profecía, la que nos indica que el futuro está abierto al cambio, a la salvación; que no hay determinismo sino libre albedrío.

Dejamos a este moderno cibercabalista, absorto frente a su ordenador, y proseguimos nuestra búsqueda, con la inquietante sensación de que todo aquello que descubramos ya ha sido escrito hace miles de años por una misteriosa mano...

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Más información:

Declaración pública de E. Rips

. Una llave para descerrajar el discurso divino.

 

"Rips afirma

haber

descubierto el

código oculto

con el que Dios

escribió

la Torá"

 

. El texto del Dios rabínico.