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Por Mikel
Amigot
 
Mikel Amigot es director de la Brujula.net y presidente de IMSSA (empresa especializada en medios on-line)
 
 
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El abismo entre EE.UU. y Europa
Diferencias de tarifa e ideología
1-9-99
 
Tratábamos de desentrañar hace escasas fechas en Madrid, junto a Christian Navarre, profesor en la Universidad de Otawa, una cuestión determinante para el futuro de la Red: el porqué del retraso de Europa frente a Estados Unidos. Citroën y un grupo de consultores venidos de Estados Unidos y Canadá, entre ellos Navarre, habían pedido opinión a este cronista sobre el asunto. La primera respuesta siempre es epidérmica y abrupta: las tarifas telefónicas. Es imposible dibujar un panorama de esperanza mientras perdure la avidez por el negocio de Telefónica y las compañías homónimas del continente (que, para desgracia del mundo hispanohablante, también actuan en Latinoamérica).
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Pendientes de las respectivas cuentas de resultados y de la cotización bursátil, los ex monopolios han optado por exprimir las viejas líneas telefónicas y centrales de conmutación hasta que tanto la competencia empresarial, como otras realidades tecnológicas (cable, satélite, xDSL, etc., en las que también participan) se abran paso. Ajenas al desarrollo económico y social que deriva de Internet, la actuación que siguen, con la connivencia de los Gobiernos, consiste en facturar cuanto sea posible y multiplicar ganancias que, en buena medida, invierten en actuaciones para revalorizarse financieramente y en comprar influencia a través de los medios.

Más allá de esta explicación, un tanto, sí, iracunda, existen otras dos razones evidentes para comprender el abismo entre el Viejo Continente y Norteamérica. La primera, la falta de capital, crediticio y de capital riesgo, para invertir en proyectos de Internet. Esta situación empieza a cambiar y, después del verano, asistiremos a una explosión de ofertas de capital, procedentes incluso de bancos tradicionales, que eran, hasta hoy, poco dados a prestar dinero para aventuras empresariales, si no era con el aval de un piso, una parcela de tierra o una nómina.

Diferentes mentalidades

El capital riesgo, que sobre todo tiene oficina en Londres, ha empezado a reaccionar, aunque en muchos casos es ya tarde. El sector financiero, al menos en España, nunca ha destacado por respaldar proyectos empresariales impulsados por jóvenes inquietos, y por fascinante que resulte Internet, esta carencia no se puede suplir en unos meses.

Segunda razón, también obvia: las audiencias son muy inferiores, en número, a lo que se da en EE.UU. Los Estados Unidos Europeos son un crisol de culturas e idiomas, por lo que, hoy por hoy, resulta imposible construir una audiencia global. El inglés empieza a imponerse como idioma continental, como se observa en reuniones entre españoles, franceses, alemanes e italianos donde no hay otra lengua que la de Shakespeare.

Pero la principal causa, más allá de tarifas, capital y audiencia, es, cómo no, cultural, de mentalidad. Internet es una nueva frontera que parece creada para atraer a gentes con inquietud, espíritu de sacrificio, afán de riesgo y ambición profesional. Los norteamericanos piensan que Europa es un museo y sus ciudadanos, poco menos que funcionarios. Y aunque la consideración es un poco exagerada, muestra un fondo de verdad.

En Estados Unidos se detecta un ambiente de trabajo proclive a la aventura empresarial y a la puesta en marcha de ideas y fantasías que al principio parecen alocadas. En Europa, y, por extensión, también en los países latinos, se trabaja para vivir; se cumple con el guión y se evitan excesos profesionales y empresariales. Todo puede cambiar, pero, en la actualidad, la brecha está ahí, y la explicación principal parece ser más ideológica que estructural.

.A la espera de alternativas tecnológicas.

 

"Los ex-

monopolios han

optado por

exprimir las

viejas líneas

telefónicas"

 

 

.Las tarifas, en el huracán.

 

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