Por Mikel Amigot

Mikel Amigot es director de la Brujula.net y presidente de IMSSA(empresa especializada en medios on-line

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Adiosa los días de vino y rosas
Nuevasmedidas de reestructuración
17-04-00
Sehunde el Nasdaq, termómetro de la salud de las empresas de Internet.Con él se resquebraja la confianza ciega hacia un mercado basadoen expectativas, envuelto en valoraciones estratosféricas y en ladesmesura en el gasto. Después de este Abril Negro, las empresasretrasan sus salidas a Bolsa y empiezan a pensar en medidas de reestructuración.Mikel Amigot, director de iBrujula, trazalos rasgos del nuevo horizonte, marcado por el cambio de tendencia y laprevisión de nuevas caídas en Bolsa.
Eldescenso

Internetya no suscita glamour. Se ha roto la magia de invertir en empresastecnológicas y de Internet. En poco más de un mes, el índicebursátil que mide la salud económica de la Red, el Nasdaq,ha perdido el 35 %. El índice estuvo el 10 de marzo en 5.132 puntos,el pasado viernes cerró a 3.321, tras una sesión de infartodonde la obsesión de los inversores por vender provocó undescenso del 9 %, alrededor de 355 puntos. Sólo en la últimasemana, el descenso es del 22,3 %. Lo más preocupante es que hoyningún analista habla de que se ha tocado suelo. Al contrario:se esperan nuevos descensos por debajo del 3.000. Parece que ha cambiadola tendencia y la situación es recesiva. Los días de vinoy rosas son un rastro del pasado. 

Finde la euforia

EsteAbril negro certifica el fin de la euforia y la desmesura respectoa la valoraciónde las empresas punto com. Algunos se han hechomultimillonarios a costa del enfervecido deseo de ciudadanos anónimos,trabajadores y amas de casa, quienes, alentados por los medios de comunicación,han aprovechado (especialmente en Estados Unidos) las ventajas de compraracciones a través de Internet y las facilidades crediticias paracreerse los nuevos amos del universo. No se han dado cuenta de supapel de víctimas. Los grandes del mercado (fondos de pensiones,bancos, instituciones de inversión, etc.) han empezado a vender encuanto han visto el primer atisbo de inestabilidad financiera. Por definición,los platos siempre los pagan los menos avispados. 


Terrorentre los compradores

Elalza de siete décimas de la inflación (la mayor subida delos últimos cinco años) obligará, según coincidenlos economistas, a que la Reserva Federal de EE.UU. suba los tipos de interés,para así evitar que se dispare el consumo y se resquebraje el crecimientoeconómico, del que lleva diez años disfrutando el país.Cuando suben los tipos de interés (la Reserva Federal ha anunciadoque tomará la decisión el 16 de mayo, en función decómo marche todo), y cae la Bolsa, muchos pequeños inversoresque compran acciones a crédito se encuentran con dificultades parapagar los préstamos, por lo que optan por vender ahora, antes deque la sangría sea monstruosa. Se genera, así, unaespiral bajista difícil de contener. Además, si la Bolsa comomercado de renta variable remunera poco los ahorros, frente a la renta fijaque paga más al inversor (en la medida en que se vive en una situaciónde dinero caro), tropezamos con un escenario muy perjudicial parajugar en Bolsa. 

Eltermómetro

Peroel Nasdaq no sólo influye en el inversor. Por primera vez en la historia,nos encontramos con una Bolsa que afecta directamente a todo un sector económico,el que se supone es el heraldo de la economía del futuro. Dado quelas empresas de Internet están envueltas en expectativas, y sus cuentasde resultados tienen más de promesa que de realidad tangible, elindicador del Nasdaq representa el termómetro de lasalud. Y éste señala ahora que se han exagerado los preciosde las compañías, y éstas, movidas por la euforia yel entusiasmo irracional, se han lanzado a una carrera de fichajes, gastosfastuosos en publicidad y marketing, inversiones en tecnología informáticay know how, a todas luces exagerado. 
 


Lafarsa de las valoraciones

Argumentabanque se trataba de crecer rápido, de ocupar una posición deliderazgo de forma inmediata, actuando a velocidad web, sin dejarpara mañana lo que podía adquirirse hoy. Como las Bolsas apoyabanesta locura, premiando a quien estaba en el mercado con generosas alzas(recuérdese la desmesura de Terra, Jazztel, Tecnocom, PickingPack, Bankinter, Tele Pizza, la compra alucinante de Patagon porel BSCH por 580 millones de dólares...), todo valía. Sin embargo,a partir de ahora, ya no vale todo. Las compañías dotcom regresan al planeta Tierra. Las valoraciones estratosféricasbasadas en los beneficios que habría en el 2003 se han revelado comouna farsa


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[Por primera vez en la historia, nos encontramos con una Bolsa que afectadirectamente a todo un sector económico]