Por Mikel Amigot

Mikel Amigot es director de la Brujula.net y presidente de IMSSA (empresa especializada en medios on-line

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Posponer una salida a Bolsa
Primer síntoma de crisis
05-06-00

Posponer una salida a Bolsa es el primer síntoma de la crisis. Por lo pronto, supone una pérdida del dinero que se ha invertido en publicidad para generar expectación y animar a la suscripción previa de acciones. Alguien tratará ahora de justificarse señalando que se trataba de una inversión en imagen de marca, pero lo cierto es que el efecto esencial que perseguía la campaña se pierde.

Segunda consecuencia tras la decisión de demorar la salida al mercado: han de recortarse gastos de todo tipo, y, en este capítulo, el primero es el de personal. Se terminaron los fichajes a golpe de talonario y para algunos llega el momento de renegociar condiciones salariales.

Stock options

Hay que considerar, además, que el sobresueldo que iba a derivarse de las stock options no se materializa. Y no sólo eso, la fórmula de las opciones sobre acciones se vuelve en contra de quien las implantó: ahora, sirven para desincentivar a la gente (dado que la empresa sólo transmite el mensaje de qué mal estamos). Tercera repercusión: hay que facturar más. (Para algunos, hay que empezar a facturar). Dado que el e-commerce no existe, la fuente de ingreso básica está en la publicidad. Aunque haya que tirar precios, lo esencial es vender banners y patrocinios. En la próxima ronda con los inversores, deben presentarse resultados. Ha de hacerse lo imposible para que la curva de los ingresos presente un fuerte incremento.

Reuniones de crisis

Como efecto visible, estos días se multiplican las reuniones de crisis. De momento, prima la idea de que el responsable es el mercado. Estando como está el Nasdaq, y sus sucursales europeas (Ibex NM, Neuer Market, Nouveau Marché...), nadie se atreve a dar un paso. ¿Y qué sucedería si la situación no cambiase? La crisis se agudizaría y empezarían las acusaciones cruzadas entre gestores. Sólo las empresas más inteligentes y dinámicas empezarán a echarse los trastos a la cabeza cuanto antes. Hay que atajar la crisis y deben rodar cabezas, piensan algunos analistas. El mercado es sólo reflejo de lo que son las compañías dot com.


Excesos

Si éstas no presentan expectativas razonables de beneficios y carecen de un sólido y creíble plan de negocio, los inversores no creen en la nueva economía. Esto es: parece que ha llegado el momento de pagar los excesos en el gasto. La alegría inversora es la antítesis de la empresa rentable. Las venture capital o empresas de capital riesgo disponen de un conocimiento del negocio del que carecían hace unos meses, cuando pagaron una alta prima de entrada en el sector. Ahora, se atreven a tutear y hasta exigir resultados inmediatos a gestores veinte y treinta añeros en los que hace pocos meses confiaron a cierra ojos.  

El termómetro

Como no hay resultados, se ponen desagradables y exigen medidas drásticas como la demora en la salida a Bolsa. Los inversores firmaron business plan que prometían una rentabilidad en el 2003, pero ahora parecen haberse olvidado de ello. El clima en las start up hispanohablantes es negativo. Jóvenes internautas que fueron fichados por cifras considerables no entienden nada. No entienden por qué el capital se pone "así de desagradable". Algunos de estos trabajadores han empezado ya a dejar su currículum en empresas más sólidas, sin tanta turbulencia ni tantas promesas de enriquecimiento a corto plazo.
 


Miles de millones

En la economía como en las empresas no hay atajos, y la crisis de las salidas a Bolsa en España surge porque algunas compañías pensaron que podían desafiar la implacable lógica mercantil y del capital. Perseguir a diario los ingresos y controlar los gastos es una tarea poco excitante para un gestor o propietario de empresas. Resulta más fascinante pensar en miles de millones. Pero éste es sólo un ejercicio de imaginación y fantasía que hoy por hoy, a lo que se ve, empieza a estar penalizado. Es como un sueño prohibido.



[ Sólo las empresas más inteligentes y dinámicas empezarán a echarse los trastos a la cabeza cuanto antes.]