Por Mikel Amigot

Mikel Amigot es director de
ibrujula
y presidente de IMSSA
empresa especializada en medios on-line

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Página II

Para terminar de aguar la fiesta, esta semana se ha ratificado que la banca online en España y Latinoamérica es un rotundo fracaso, en número de clientes y en resultados contables. Los dos grandes, Patagon.com (BSCH) y Uno-e (BBVA) perdieron, en conjunto, más de 16 millones de dólares en sólo un semestre. Los responsables de las entidades ni siquiera se molestan en disfrazar su decepción por la marcha del negocio online, según recordaba El Mundo. El mensaje que trasluce es devastador: si ni siquiera los bancos son capaces de lograr beneficios con Internet, ¿quién sobrevivirá? Los números rojos han acompañado a las dot com latinas desde el nacimiento de Internet, por lo que ello no representa novedad. El cambio reside en lo negativo de la nueva tendencia.

La tijera del recorte

De la euforia ciega por el futuro web, se ha pasado a la sombría desconfianza hacia este negocio, que se percibe como humo digital, un tanto fraudulento. Parece haber concluido, en nuestro entorno, la dictadura del conocimiento web, para dar comienzo la dictadura de los contables. Éstos llegan ahora con la tijera del recorte, hinchados de poder, dispuestos a hacer valer sus poderes. Vienen dispuestos a sortear, y aún ridiculizar, el discurso de los tecnológos e informáticos, de los expertos en Business Plan, marketing online y e-commerce, y de periodistas y gurús que predicen el futuro.

Tras la crisis de primavera y con las primeras salidas frustradas a Bolsa (Yupi.com, Altavista, LaNetro, ONO, Meta4, Ya.com, Jazztel, eresMas...) empezaron a afilar sus garras, pero es ahora cuando los financieros se van a lanzar sobre la presa, descuartizándola contablemente y llamando a capítulo a los emprendedores y directivos internautas. El escenario, ciertamente complicado, pone en aprietos el impulso inversor.  

Cobrando factura

Parece haberse acabado el crédito a los chicos de Internet. Casi nadie cree en ellos.

Y la vieja guardia, después de haber permanecido agazapada y humillada, pasa, complaciente, a cobrar factura. La denominada sociedad del conocimiento ha resultado ser una filial, un tanto díscola, de la sociedad tradicional. Terminada la euforia gastadora (descontrol, para los contables), llega el momento del tijeretazo y la llamada al orden. Diríase que Internet, la Internet latina, sufrir a partir de septiembre su primera reconversión industrial. La explosión incontrolada dio paso al pelotazo bursátil y ahora nos cae el primer hachazo. El péndulo se ha desplazado hacia el lado opuesto al que vivieron los primeros emprendedores.

Es la Internet 2.0.

 


[ De la euforia ciega por el futuro web, se ha pasado a la sombría desconfianza hacia este negocio]