Por Mikel Amigot

Mikel Amigot es director de
ibrujula
y presidente de IMSSA
empresa especializada en medios on-line

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Página II

Ningún hombre público continental, ni tampoco de Latinoamérica, apostó por moldear un esquema nuevo. Todas las miradas apuntaron hacia los USA, de manera que sólo nos restaba copiar. Organizamos bolsas de valores tecnológicas como el Nasdaq, importamos las 'stock options' como filosofía laboral, copiamos las tiendas y el concepto comercial de 'Amazon', replicamos los 'portals', tanto verticales como horizontales, y empezamos a estudiar, como última revolución, el 'e-government'

Claro que, como siempre sucede con las copias, nunca se logra una idéntica reproducción; en el proceso van perdiéndose los matices esenciales que aseguran el Èxito. Ocurre con los países del tercer mundo que aspiran a construir una moderna red de transporte y siempre están importando los autobuses restos de serie de las naciones ricas.

Los trabajadores de la Red se convierten en trabajadores a secas.

El usuario compulsivo

Muchos son, la mayoría, quienes piensan que, a falta de ideas, mejor es apostar sobre seguro que deambular a ciegas. Cuando la imaginación escasea, se implantan normas por decreto ley. En este contexto, el usuario compulsivo de Internet que trabajaba hasta la madrugada, alimentándose de pizza, patatas fritas y coca-cola (la dieta del programador), ha pasado de ser un individuo casi asocial a convertirse en un oficinista cualificado con stock options (que, por cierto, hasta ahora no han servido para nada), que cada día precisa
de más vacaciones y sueldo para ahogar su frustración.


¿Dónde está la vanguardia de Internet?, se preguntará el atónito espectador. Probablemente, hay que responderle con la misma explicación que esgrimen obispos y clero: "Iglesia somos todos".

Trabajadores a secas

Esto es: cualquiera que disponga de un PC y sobre todo de un acopio de interés desinteresado puede dar lugar a una pequeña, o gran, revolución. Obvio es que no habiendo necesidad material, el ardor guerrero decrece. A punto estamos de encarar el nuevo curso escolar, laboral y empresarial, y una vez examinado el horizonte, podemos concluir que las emotivas revueltas de antaño (en 1998 tuvimos las huelgas de no conexión de septiembre y octubre) parecen haber tocado a su fin. Nos hemos americanizado.

Los trabajadores de Internet son trabajadores a secas, y las empresas de Internet son empresas puras, con sus miserias y sus grandezas. Surgirán, ¡claro que sí!, proyectos idealistas como los hay en EE.UU., pero en su ámbito concreto de actuación. El modelo de actuación que, voluntariamente, hemos adoptado ha sido el que rige en EE.UU., lo cual, bien mirado, es una ventaja, pues nos ahorra el esfuerzo de pensar y hacer cábalas de cómo será el futuro web. Nos lo están retransmitiendo anticipadamente y nosotros, con la suerte de conocerlo.
 


[ Cualquiera que disponga de un PC puede dar lugar a una pequeña, o gran, revolución.]