Por Mikel Amigot

Mikel Amigot es director de
ibrujula
y presidente de IMSSA
empresa especializada en medios on-line

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Con este procedimiento de intrusión ilegítima, que puede afectar a cualquier compañía, los hackers se hicieron con datos estratégicos y los enviaron a una dirección de San Petersburgo, en Rusia. Steve Ballmer, el número dos de Microsoft, dijo el viernes 27 en Estocolmo que "el código fuente no había sido modificado o manipulado".

No supo responder si alguien había hecho una copia, una opción que los expertos dan por segura. "Si puedo ver un archivo, de una manera u otra, puedo copiarlo", dijo un alto directivo de Computer Associates.

Espionaje industrial

El FBI ha dado, claro, prioridad a la investigación de un caso que era catalogado por el New York Times como "el mayor espionaje industrial de la era tecnológica". Los códigos fuente de Windows Me, Windows 2000, la actualizaciones de Office y la nueva generación de programas Whistler son parte de la estrategia .NET de Microsoft, que persigue un objetivo claro: construir Internet bajo su plataforma de software.

Irónicamente, la investigación del caso ha correspondido a la subdivisión informática del Departamento de Justicia del FBI, la misma que, estando implicada en el caso anti trust, ha expuesto argumentos para que Microsoft publicara parte de su código fuente, como medio de acabar con el monopolio.

Esto ha abonado la hipótesis, poco rigurosa, en foros de Internet de que el autor del hacking no era otro que Microsoft. Lo cierto es que si examinamos los mercados, el viernes 27 Microsoft subió en el Nasdaq un 5 %.

¿Acaso vieron los inversores en el caso una solución a los problemas de monopolio y una nueva expansión de Microsoft?
 


[ El FBI ha dado, claro, prioridad a la investigación de un caso que era catalogado por el New York Times como "el mayor espionaje industrial de la era tecnológica". ]