Por Mikel Amigot

Mikel Amigot es director de
ibrujula
y presidente de IMSSA
empresa especializada en medios on-line

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La pieza de Napster
El negocio de las multinacionales
12-03-01

Napster, caso resuelto. Las compañías discográficas se han cobrado ya la pieza; al igual que MP3.com, Napster.com queda condenada a distribuir canciones de una reducida lista de músicos independientes, amortizados o sin excesivo tirón comercial.

Y es que la empresa de la música libre, que de un plumazo había liquidado el negocio de las multinacionales del entretenimiento y de los derechos de autor, atrayendo a casi un tercio de la comunidad mundial de Internet (65 millones de usuarios), se ha visto obligada a claudicar ante la pinza organizada por su accionista de referencia (Bertelsmann, propietario del sello BMG), la industria y los Tribunales de justicia.

Desde el 1 de julio será un servicio de pago. Ahora, los directivos de la firma tienen ante sí el reto de cómo retener a una parte de los 65 millones de clientes gratuitos registrados. Bertelsmann incluirá, casi con seguridad, su catálogo musical, al tiempo que intentará persuadir a otras discográficas para que se unan a la oferta.

Al mismo tiempo, Napster-Bertelsmann tratarán de ablandar a la industria con cuantiosos pagos en concepto de derechos de autor. La propuesta que Hank Barry, el chief executive de Napster, dirigiÛ en febrero a cuatro de los grandes (Sony, Warner Music, EMI y Vivendi Universal), ofreciÈndoles un plan de 1.000 millones de dólares, repartidos en cinco aÒos, no ha obtenido, hasta el momento, una respuesta favorable.

'Una gran victoria'

El pasado día 7, los directivos de las discográficas se felicitaban de la decisión judicial, emitida en el martes 6, de conceder a Napster sólo tres dáas para que impidiera definitivamente la descarga de música con copyright. "Ha sido una gran victoria para nosotros", comentaba un relevante directivo. Es evidente que los internautas que quieran crear sus propios CDs o cargar sus PCs o reproductores de bolsillo con mTsica gratuita seguirán encontrando en la Red cientos de espacios para hacerlo.

Pero es posible que no tengan en ellos el mismo grado de confianza que habÌan depositado en Napster. La industria se encargar· de descalificar esos espacios como Gnutella.com, alertando de que los archivos pueden tener virus o cualquier otro germen
maligno. Y entretanto, claro, seguir· pleiteando contra ellos.


Una comunidad tan impresionante como la de Napster, que crecía exponencialmente gracias a la publicidad indirecta del caso jurídico, no era de recibo para los intereses comerciales. Nada hay en el mundo capitalista que no pueda solucionarse con la acciÛn combinada del dinero (que a Napster le llegÛ en forma de Bertelsmann) y de los jueces.

En las próximas semanas seguirán saltando noticias jurÌdicas, de creciente complejidad, en torno a Napster y las discogr·ficas, pero la realidad es que no parece exagerado calificar el caso como asunto zanjado.



[ Una comunidad tan impresionante como la de Napster, que crecía exponencialmente gracias a la publicidad indirecta del caso jurídico, no era de recibo para los intereses comerciales. ]