Por Mikel Amigot

Mikel Amigot es director de
ibrujula
y presidente de IMSSA
empresa especializada en medios on-line

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e-mail
Un cuartel general
El control de trabajadores y directivos
02-07-01

¿Hasta qué punto el e-mail corporativo es propiedad de la empresa? ¿Puede un directivo o empleado utilizar la cuenta de correo de la empresa para fines privados? Mientras en el mundo hispano surgen las primeras sentencias condenando a compañías que limitan el uso del e-mail (léase en España el caso del BBVA y el sindicato Comisiones Obreras) y Telefónica comunica que expedientará a los empleados que hagan un uso indebido, en Estados Unidos salen a la luz historias de signo contrario.

El caso más destacado y más rabiosa actualidad apunta a Bloomberg. Su propietario, el ex broker de Wall Street hoy convertido en exitoso magnate de las comunicaciones Michael Bloomberg empieza a estar más que nunca en el foco periodístico en la medida en que ha decidido presentarse como candidato a la alcaldía de Nueva York y aspirante a sucesor de Giuliani (quien concluye su mandato en noviembre de este año).

Control de seguridad

Bloomberg ha convertido su cuartel general, un edificio de veintitrés plantas en Park Avenue, entre las calles 58 y 59, que acoge los servicios informativos y de TV, en un centro donde todos los movimientos de los directivos, empleados, redactores, presentadores, locutores y analistas quedan absolutamente registrados.

Cámaras de TV graban lo que sucede en las salas, mientras que trabajadores y visitantes deben pasar un control de seguridad tanto a la entrada como a la salida, con el objetivo de que nada de lo que hay en el edificio salga fuera. También las conversaciones son grabadas e incluso si un redactor teclea una palabra indebida en el ordenador, salta en pantalla el rótulo de "Alert". ¿Y el e-mail? Cien por cien controlado. Hace unos años, Michael Bloomberg dijo en una conferencia en Colorado lo siguiente: "Que nadie piense que lo que se teclea en una computadora o se transmite por cualquier medio no queda almacenado para siempre...Porque ciertamente queda". Y hace poco señaló, desafiante: "Claro que limitamos lo que transmite la gente. ¿Debo lamentarlo?".

El debate de la privacidad dentro de las compañías está en sus inicios en Europa y Latinoamérica. En Estados Unidos, donde impera un desquiciante pragmatismo, la cuestión se da por resuelta. Como comentó el año pasado el presidente de Sun Microsystems, "¿Privacidad en los datos? No hay que preocuparse por ello. No existe".



[ Cámaras de TV graban lo que sucede en las salas, mientras que trabajadores y visitantes deben pasar un control de seguridad tanto a la entrada como a la salida. ]