Por ChuckyGarcía


Chucky García es director de la agencia Press Riot y colaborador deBitniks

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 Esto NOes Holywood
Encuestiones de violencia la realidad supera a la ficción

Detrás de ellos nadie había gritado "Acción!".Tampoco se trataba de extras. Solo personajes reales que se movíanentre situaciones dramáticas solo planteadas hasta ahora desde elplató del cine más alarmista y mediático del mundo,el de acción de Hollywood, del que millones de personas hicieronuna completa retrospectiva mental mientras veían en directo las imágenesque sobre la llamada "Capital de Mundo" transmitieron las cadenasde noticias como CNN.

Porque nadie que haya querido buscar referentes similares a lo que hemosvisto principalmente desde Nueva York puede negar que no ha pensado en otracosa que aquellas historias inverosímiles pero muy bien montadas-donde los Charles Bronson, los Bruce Willis o Mel Gibson escapan de unaforma aún más inverosímil- de aviones que se estrellancontra los edificios de las grandes corporaciones norteamericanas, o enlos grandes colapsos causados por los marcianos, las fallas sísmicasy todas las demás historias fatalistas a las que hemos asistido conla convicción de que no son más que fantasías.

MarilynManson

Pero la realidad ha vencido lo fantasioso, la ficción digital y laridiculez misma para demostrarnos que ya no hay ilesos ni algún Gibsonescapando en el paracaídas del mismo avión que se ha estrelladocontra el edificio de sus jefes. Solo una bofetada siniestra que nos hacepensar qué tan en serio debemos tomar toda esta imagineríacinematográfica sobre los "planes para conquistar el mundo",como aquella del Club de la lucha donde un ejecutivo promedio con un problemade doble personalidad termina por derrumbar las edificaciones que simbolizanel poder económico del hoy enfadado Tío Sam.

Y así como muchas madres culpan a Marilyn Manson de los suicidiosde sus hijos y le persiguen ciudad tras ciudad intentando detener sus actuaciones,muchos otros lo harán mañana con relación a las productorasde cine que promueven este tipo de películas, principalmente porquela experiencia nos demuestra que la censura y la recriminación siempreterminan por imponerse sobre el mesianismo innato de las formas artísticasde expresión.

Debatemoral

Es posible, también y en caso de darse aquel tipo de debate moralque tanto gustan a los estadounidenses, que dentro de las productoras hayaquién se cuestione sobre "qué hemos hecho mal",aunque finalmente, y también como lo demuestra la experiencia, lareputación de la industria del entretenimiento y del cine quede tanlimpia como siempre, como quizás lo esté la misma ciudad deNueva York en los días venideros.

Mas como las ruinas siempre dejan rastro, lo que no se podrá ocultares que la mirada que hasta la mañana del martes 11 de septiembrese tenía sobre la Gran Manzana ha cambiado hasta para la historiamisma del séptimo arte. Una sensación que quizás soloestá infundada en la involuntaria supresión del sueñode la que he sido víctima, pero que me ha hecho perder como de seguroa muchos otros cinéfilos- la confianza sobre aquella impresiónclásica de que el cine era el comienzo y el fin de las catástrofesmás temidas: El único escenario posible donde dos avionessecuestrados por varios suicidas y repletos de pasajeros en pánico,chocarían contra los rascacielos a manera de un festejo pirotécnicoa lo 4 de julio.

Vendrán más horas de insomnio.
 
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