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Apocalipsis Now
Una visión satírica del EE.UU de Bush

Bogotá [14-01-03]
Consternado por los alcances fálicos de los misiles de Al Qaeda, George W Bush, el primer policía del mundo, hace un llamado a las vírgenes para que nos salven del Apocalipsis. El plan anti-Argamedón de Bush busca cerrar las fronteras de USA, la libre expresión de la red y las piernas de las calientes bastoneras de los Vaqueros de Dallas, para que Dios perdone a los que desfalcan la bolsa y fije su mirada hacia los terroristas.

La industria editorial americana ha enloquecido, ahora más que nunca. Los best sellers del momento no son otros que libros que recapitulan sobre el final de todos los tiempos, el Argamedón, el Apocalipsis, el día en que las trompetas celestiales marcharán al compás del castigo inmisericorde de Dios todopoderoso.

Profecías

Los editores no están solos: una encuesta de Time y CNN reveló que la tercera parte de los norteamericanos dedica su tiempo a encontrar relaciones directas entre las viejas profecías bíblicas y los sucesos actuales, como los ataques del 11 de septiembre, las cartas con ántrax, la eliminación de la selección nacional de fútbol del pasado Mundial o la videoconsola "Caja Negra" de Bill Gates.

Y como de tal rebaño, tal pastor, las decisiones políticas del presidente George W Bush no dejan de alentar la actual apocalipsismanía, que para efectos aún más comerciales no tardará en ser instaurada oficialmente al igual que el Día de San Valentín. Después de derrochar billones de dólares en la caza del "AntiCristo" Osama bin Laden y su "satánica iglesia" afgana, Bush pasó a crear un gigante colador inmigratorio para los ciudadanos del Primer y del Tercer Mundo, los primeros por considerarles "aliados" y los segundos "enemigos".

Like a virgin

Éste funciona a través de las aerolíneas, la banca, los puestos de inmigración o los servicios de correo electrónico con mayor éxito, obligados a compartir sus bases de datos bajo la amenaza pública de ser llamados "cómplices de Al Qaeda".

No contentos con esto, sin embargo, Bush y sus inquisidores modernos, a través de una tutela, se han abierto la posibilidad de retomar la dirección de la ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers), a partir del próximo 30 de septiembre de 2002. Controlando esta entidad sin ánimo de lucro que regula la creación y la atribución de los dominios en Internet (más las "intenciones" terroristas de quienes viven dentro y fuera de su país), Bush estaría a un paso de completar su estrategia anti-Armagedón.

Un plan cuya última pieza es el programa gubernamental ¡Just Say No! (¡Sólo di no!) y que con 50 millones de dólares de presupuesto inicial busca que las adolescentes de Estados Unidos –y luego las de todo el orbe- mantengan activa su virginidad, su castidad, para que Dios cambie de parecer y junto con él su castigo divino, el fin del mundo, el acabose de Occidente.

Ronald McDonald

Todo encajaría de una forma perfecta, al igual que las maquiavélicas promociones infantiles de Ronald McDonald (primo vaquero de Bush a quien también se le ha visto bebiendo en horas de trabajo): con los terroristas muriéndose de hambre y de insolación en Cuba, con sus misiles lejos de la vagina del Pentágono, con los sementales extranjeros detenidos en las oficinas de inmigración (o extraditados a sus países de origen) y con la imposibilidad de crear nuevas páginas de porno en Internet, no existirían amenazas fálicas que temer para las niñas del llamado Cuarteto de Nueva York ni para los 82 millones de adolescentes femeninas entre los 10 y los 19 años de edad que la Administración Bush busca "favorecer" con su campaña de abstinencia sexual, dirigida por la National Abstinence Clearinghouse.

Las bragas de la Estatua de la Libertad y de las porristas de los Vaqueros de Dallas volverían a ser tan puras como antes y sus senos se erguirían tan castos como para convertirse en un digno reemplazo de las Torres Gemelas. Tanto, que Dios pondría su condenatoria mirada más cerca de los sospechosos de terrorismo y muy lejos de los hombres de bien, como aquellos ejecutivos que maquillan los desfalcos económicos de las empresas fuertes de la bolsa de Nueva York, los estrategas norteamericanos que reunidos en esta misma ciudad buscan nuevos bloqueos a Yaser Arafat o los editores de prensa que aún no esclarecen los negocios entre Bush padre y sus viejos socios de Afganistán.

¿Podrá George W Bush y su ejército de vírgenes librarnos del "Gran Satán" de turbante que Eminem ha decidido encarnar en su video de moda, de las interpretaciones bíblicas convertidas en best sellers que aseguran que entre Israel y Palestina "están arrastrando al mundo hacia la última Batalla" o de las sonoras advertencias sobre la "Segunda Venida de Cristo" que emiten grupos de misioneros internacionales como Las Doncellas y Sirvientes de Los Últimos Tiempos?.

Papa Don’t Preach

Posiblemente no. Britney Spears ya le ha puesto precio a su Monte de Venus y las demás chicas de su edad -y aún menores- ahora van tarareando la nueva versión de Papa Don’t Preach (Papá no me des sermones), el clásico tema de Madonna que reencauchó la hija de Ozzy Osbourne para el reality show que tiene su familia en la MTV y que ya se acerca a los diez millones de televidentes. El plan del paladín de la abstinencia terminará funcionando únicamente para detener el Argamedón que lleva bajo su propio sombrero de cowboy, un "día final" que antes de abrupta violación de la seguridad nacional estadounidense y de las WTC, había comenzado en el club nocturno donde sus hijas fueron fotografiadas tan ebrias como los clientes de Moe.

La red, por su parte, podrá defenderse por sí sola de los vetos y las quemas de brujas que imponga una ICANN dirigida por la Administración Bus (al menos fuera de USA); y los inmigrantes –sospechosos y no- podrán arreglárselas a su modo para viajar sin zapatos ni papeles a tierras del Tío Sam, o a un país distinto donde sea posible trabajar sin un policía en la espalda, ver sexo adolescente e irresponsable fluyendo por los parqueaderos de los vecindarios y descargar las fotos triple x de las porristas de los Vaqueros de Dallas.

Para la gente del común, vivir en un país donde esto no sea posible es un limbo eterno y bíblico, un remedio más enfermizo que la "peste argameónica" que pretende evitar el primer superhéroe de las Naciones Unidas. Tanto, que el Apocalipsis sería mejor, ahora mismo.