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Por Miguel Angel Sabadell

M.A.Sabadell
es Astrofísico y profesor de
la Universidad
de Zaragoza
 
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Productos milagro
Recetas mágicas con pocos escrúpulos
 
De unos años a esta parte se ha producido una verdadera explosión de productos curalotodo: almohadas, plantillas, pulseras, anillos, jarras, pociones, cremas adelgazantes... El origen de este chollo debemos buscarlo en los embaucadores de feria, en aquellos farsantes que vendían aceites de serpiente para curar el reúma o polvo de cuerno de rinoceronte para curar la impotencia, cuando el supuesto polvillo no era más que huesos de pollo machacados.
 
En la actualidad, todas las compañías dedicadas a la promoción de productos milagrosos presentan un conjunto común de afirmaciones y estrategias de mercado muy parecidas a la de los charlatanes de antaño.
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La prueba de la bondad de sus aparatos descansa en los testimonios "sinceros" de la gente que ha probado el "remedio" y en una jerga pseudocientífica tan grandilocuente como falta de significado. De sus panfletos publicitarios cualquier persona medianamente racional puede deducir que: (1) la cultura científica de quien los escribió tiene la misma profundidad que un charco; (2) son las publicaciones con mayor número de estupideces por centímetro cuadrado de papel escrito y (3) se trata de un excelente ejemplo de publicidad efectiva.

Truco para forrarse

En fin, si no tiene excesivos escrúpulos morales y quiere forrarse con un aparatito de estos, aquí le ofrecemos la receta secreta de uno de ellos: Coja una arandela de plástico, córtele un trocito y péguele un par de cojinetes comprados en la ferretería más cercana. O compre unas plantillas (de las más baratas) y cláveles unas pocas chinchetas. Déles un baño dorado (¡ojo!, dorado, no de oro, que eso cuesta). Ya tiene el objeto de marras. Pero no me sea simple, no lo llame pulsera ni plantilla. Hay que ser serios. Lo que usted ha construido es un Resonador Biomagnético (nótese la importancia de las mayúsculas; sólo las cosas trascendentales van en mayúsculas).

Si por el contrario desea hacerse de oro con una crema adelgazante, use algo de vaselina y aromatícela con extracto de alguna planta exótica de olor agradable. Eso de crema adelgazante con leche de almendras o de madreselva vende mucho y además suena muy natural y ecológico, que está de moda. Pero ¡cuidado! no use, por ejemplo, los arándanos: podría confundirse con una receta de cocina.

Folleto críptico

Ahora debe escribir un folleto explicativo. En realidad, no debe explicar nada del funcionamiento del aparato, ni de qué está hecho, ni nada de nada. El lenguaje debe ser críptico, oscuro y abstruso, repleto de palabras científicas. Para escogerlas, utilice el siguiente método, asaz efectivo: pida prestado un diccionario de términos científicos (no sea tonto, no lo compre, en las bibliotecas puede conseguirlo gratis). Entrégueselo a un chimpancé para que lo abra por diferentes páginas. Donde ponga el dedo el astuto monito (bien es sabido por todos la tremenda capacidad intelectual de nuestros queridos primos), ésa será la palabra a utilizar.

No se preocupe si no sabe qué significa; lo único importante es que sea rara y con cierto toque metafísico, como cromodinámica cuántica. Tome una hoja en blanco y construya frases sin sentido uniendo las palabras obtenidas con artículos, preposiciones, adjetivos y verbos. Añádase la coletilla de "científicamente probado" y lo de "producto inocuo" (lo que quiere decir es que nadie la casca a no ser que se lo trague. Igualmente inocuo es la imagen de San Pancracio). Mencione que ha pasado los controles del ministerio... sin mencionar cuál es. Los posibles clientes creerán que es el de Sanidad pero en realidad se trata del tipo de control que todo aparato debe pasar para poder ser vendido.

Por fin, ya lo tiene listo para su venta. Para calcular su precio la fórmula es simple: entre un 500 y un 5000% del precio de coste. No lo ofrezca muy barato. Por algún oscuro proceso psicológico se cree que lo bueno es caro.

Un detalle capital es decir eso de "miles de clientes satisfechos nos avalan" o "miles de testimonios prueban su eficacia". Este recurso siempre funciona. Recuerde que miles de testimonios sinceros mandaron a la hoguera a miles de ancianitas por brujas. Deje jugar al efecto placebo. Y si no funciona con alguien, no se preocupe: puede decir que en su caso particular tardará un poco más en hacer efecto. Y si algún cliente no está satisfecho o cree que le han tomado el pelo, tampoco se preocupe, la psicología humana juega a su favor. Es muy duro reconocer ser un ingenuo delante de los amigos.


Siempre sexo

Su producto debe poder aplicarse a un gran número de enfermedades comunes, si son crónicas mejor, sin olvidar ni el apetito sexual ni la impotencia. Después del dinero, el sexo es una de las mayores preocupaciones de los hombres. Es fundamental que sea de manejo sencillísimo: para complicar las cosas en materia sanitaria ya están los médicos. Jamás diga que su producto cura, sino que ayuda en el proceso curativo. Insista en que su producto es un complemento a la función del médico. De esta forma usted se cubrirá de cualquier posible denuncia y si el enfermo no progresa siempre podrá echarle la culpa al módico.

Finalmente, y para darle mayor aval a su producto, diga que su Resonador ha sido probado con éxito en el prestigioso Centro de Investigación Psicobiopatológica y que luego busquen dónde demonios se encuentra. Otro recurso muy recomendado es mencionar el nombre de un amiguete (metido en el negocio) que tenga un piso junto a una universidad. Entonces puede decir "el conocido (por usted) investigador Rostropovich, del Centro de Investigación Psicobiopatológica de la Universidad de Caracas..." (nótese el elegante juego de palabras).

Y, si puede, utilice algún licenciado en medicina para su publicidad. Tal y como anda el paro no le será difícil encontrar alguno que colabore en tan humanitario proyecto. Quizá, incluso se crea lo que usted cuenta. Pero, ¡por favor!, no se crea sus propias historias. Allá usted si lo hace, pero entonces todo dejará de ser divertido.

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Más información:

Alternativa racional a la pseudociencia

CSICOP

. Un chimpancé es adecuado para bautizar el producto

 

"La crema

adelgazante

de madreselva

vende mucho

y además suena

muy natural"

 

. Los cuernos, no importa su origen, tienen gran predicamento.

 

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