Por Miguel Angel Sabadell

M.A.Sabadell es director de Ciencia de Recol

¿Quieres mandarle un e-mail ?

Los límites de la vida
bacterias en río Tinto
16-01-01

El estudio del origen de la vida en la Tierra está de moda. Desde que la NASA anunció a bombo y platillo el descubrimiento de posibles pruebas de vida en Marte en agosto de 1996, científicos de todo el mundo se han lanzado a buscar cómo pueden haber sobrevivido microorganismos en el planeta rojo. Si es que alguna vez existieron. Por este motivo, entre los objetivos de los astrobiólogos está encontrar en nuestro planeta lugares que se asemejen a los que pueden encontrarse en Marte. Uno de esos lugares es el río Tinto, donde contra todo pronóstico se han descubierto bacterias que viven en un ecosistema extremadamente hostil.

Algas y bacterias

Nuestro conocimiento de las condiciones en que puede existir la vida ha cambiado mucho en los últimos años. Si hay que señalar a un culpable, ése es el biólogo de Cleveland Thomas Brock. A mediados de la década de los sesenta, y durante lo que podríamos llamar unas vacaciones de trabajo, Brock y su mujer se dedicaron a tomar muestras de las aguas del Parque Nacional de Yellowstone. Unas aguas con temperaturas entre 60 y 82ºC y donde se creía que nada podía vivir en esas condiciones. Hasta que Brock descubrió en ellas algas y bacterias. Desde entonces los biólogos han encontrado microorganismos, llamados extremófilos, en lugares tan increíbles como volcanes, centrales nucleares, el desierto de Namibia, el Mar Muerto o, como en el caso de España, río Tinto.

Lo que tiene de particular este río onubense es que los altos contenidos en hierro de sus aguas generan un pH alto. El pH es una medida de la acidez de una sustancia. Un pH de 3 quiere decir que se trata de un ácido. Río Tinto, con su pH alto, implica que se comporta como una base, como la sosa. El descubrimiento de bacterias capaces de vivir en ambientes con pH de 10 o superiores, como la Bacillus alcalophilus, significó una gran sorpresa, pues la maquinaria celular es muy sensible al pH del medio circundante.

En conjunto, todos estos hallazgos han ampliado los límites de la vida, con lo que las posibilidades de que apareciera en lugares como Marte, la luna de Júpiter Europa o la de Saturno, Titán, se han disparado. En particular, y teniendo en cuenta que la NASA ha establecido un ambicioso proyecto de investigación en Marte, la búsqueda de bacterias extremófilas en el subsuelo del planeta rojo se ha convertido en uno de los objetivos más claros de las próximas misiones no tripuladas. Claro que deberemos mantener los dedos cruzados: Marte ha sido siempre un planeta gafe para los chicos de la NASA.


Más información

Thomas Brock



[ la búsqueda de bacterias extremófilas en el subsuelo del planeta rojo se ha convertido en uno de los objetivos más claros de las próximas misiones no tripuladas. ]