Por Miguel Angel Sabadell

M.A.Sabadell es director de Ciencia de Recol

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Secando Lagos
un costoso y ambicioso proyecto
13-02-01

La tierra tiene especial interés para los holandeses. Literalmente, Holanda es un país construido arrebatando al mar 7.000 km cuadrados de tierra sumergida. Durante siglos sus habitantes han sentido la necesidad de defender sus tierra recuperadas, llamadas polders, del mar, lagos o pantanos, que constantemente tratan de reafirmarse.

Fue en el siglo XVII cuando se llevó a cabo uno de los más ambiciosos proyectos de ingeniería hidráulica jamás intentado: la desecación del gran lago Beemster. Este ambicioso y costoso proyecto surgió de un grupo de directivos de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, cuando se interesaron por invertir las riquezas que producían las empresas de la compañía en el lejano oriente. El proyecto salió a concurso y se presentaron diversos candidatos.

Mecánica

El 10 de abril de 1608 se le adjudicó a Jan Leeghwater, un ingeniero hijo de una humilde familia de campesinos y que había empezado su andadura profesional como aprendiz de carpintero. Con un ansia e conocimiento sin igual, Leeghwater fue aprendiendo de manera autodidacta todo acerca de mecánica, hidráulica y, curiosamente, también lingüística. En 1605 dejó atónitos a un grupo de espectadores, entre los que se contaban algunos miembros de la casa real, permaneciendo bajo el agua durante tres cuartos de hora utilizando una campana de inmersión que él había diseñado, construido y patentado.

El contrato con las Compañía de las Indias Orientales estipulaba que el dique de clausura debía estar terminado el 1 de noviembre de 1609. Leeghwater colocó 26 molinos para bombear el agua a lo largo de un dique e 46 kilómetros de largo. Se terminó el trabajo poco después del plazo, pero un mes después una terrible tempestad abrió una gran brecha y lo inutilizó. Los trabajos de reconstrucción empezaron inmediatamente y tres años más tarde el polder Beemster estaba listo para ser cultivado.

Los negociantes de Amsterdam que habían invertido en el proyecto obtuvieron importantes beneficios y, según se cuenta, Leeghwater, al no ser de ascendencia noble, tuvo que hacer de camarero para poder asistir al banquete que celebró el éxito de la desecación del lago.


[ Los negociantes de Amsterdam que habían invertido en el proyecto obtuvieron importantes beneficios. ]