Por Miguel Angel Sabadell

M.A.Sabadell es director de Ciencia de Recol

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Gustave Adolph Bergenroth,
'el deseo de servir a la historia'
26-06-01

El 26 de febrero de 1813 nacía Gustave Adolph Bergenroth en Marggrabowa, un lugar que en palabras de su biógrafo era "una insignificante ciudad en el más remoto y seco rincón de la Prusia del Este". Estudió en la universidad de Königsberg, donde fue un personaje muy popular entre sus compañeros. Allí, además, se dañó seriamente su muñeca derecha durante un duelo; una forma de pasar el tiempo muy prusiana.

Tras trabajar en Colina y Berlín, embarcó en 1850 rumbo a California y, tiempo después, en septiembre de 1860, recaló en España. Más concretamente en Simancas (Valladolid). El motivo era bien simple: allí se encontraba (y se encuentra) el famosísimo Archivo General. Bergenroth recibió el encargo desde Inglaterra de que encontrara, listar y resumiera los documentos de Simancas que estuvieran relacionados con la historia inglesa.

Duras condiciones

Vivía en una especie de hotel, el Parador de la Luna. La Simancas de entonces fue descrita por un amigo que fue a visitarlo: "Es una colección de casuchas miserables, la mitad enterradas en el polvo y la arena. No hay ninguna buena casa allí. El lugar donde vivía Bergenroth pertenecía a la granja de un alguacil, con dos pisos, con todas las habitaciones enyesadas y los suelos de ladrillo. No hay ninguna chimenea en las habitaciones y siendo el invierno muy crudo de Noviembre a Febrero y con las paredes tan llenas de agujeros, sólo el profundo deseo de servir a la historia puede reconciliar a un hombre a vivir en tan duras condiciones".

Y no sólo eso. También tuvo que aguantar el ruido de la plaza donde daba su ventana, siempre poblada de carros tirados por burros, el sonsonete de una dulzaina que sólo tocaba dos canciones, y al ama de la casa aporreando una guitarra.

En el Archivo General tampoco tuvo buena suerte. No sólo por la inmensa cantidad de documentos (100.000 legajos de entre 10 a 100 documentos cada uno) sino porque contó con la oposición del archivero. Sin embargo, su trabajo fue inmejorable. No sólo por encontrar los documentos, sino porque consiguió reconstruir 19 nomenclátores criptográficos, cada uno de ellos con 2000 a 3000 elementos. Y todo en diez meses, lo que significa uno cada dos semanas. Bergengorth superó de esta forma los logros de muchos criptoanalistas profesionales.

Este historiador, que legó al mundo su monumental Calendarios de Cartas, Despachos y papeles de estado relacionados con las negociaciones entre España e Inglaterra, murió en 1869, nueve años después de su llegada a Simancas, de una fiebre que contrajo allí.

Más información

Archivo General de Simancas


[ Este historiador, que legó al mundo su monumental Calendarios de Cartas, Despachos y papeles de estado relacionados con las negociaciones entre España e Inglaterra, murió en 1869, nueve años después de su llegada a Simancas, de una fiebre que contrajo allí.]