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Por Julián
Díaz
J. Díaz es redactor jefe de BITNIKS y periodista free-lance.

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"Payback"
Casi un peliculón

Brian Helgeland. 1998. Warner Bros.

Una de las más legítimas aspiraciones de cualquier cineasta es entretener. Entre los que sólo soportan a Antonioni y los fanáticos de Chuck Norris se encuentra esa anónima mayoría de espectadores que, aunque tal vez no es consciente, ni quiere serlo, de la ingeniería narrativa, sabe disfrutar de un espectáculo inteligente. Incluso algunos críticos bajan del pedestal para resumir lo visto con un simple "me lo he pasado como un niño". En fin, que hay películas que están muy bien, y ya está. Es el caso de la negra "Payback".

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Y eso que el traíler, tantas veces superior a la película, iba de Mel Gibson gracioso, el subtítulo de lo de "se acabó lo del buen chico" casi convencía de alguna payasada del australiano, y poco más. Por si fuera poco, es un "remake" y lo cierto es que en las últimas décadas éstos o, como mucho, se ponen a la misma altura, o decepcionan. Sin embargo, Brian Helgeland consigue en su estreno como director refrendar su trabajo como guionista en "L.A. Confidential", adaptando "El cazador" de Donald E. Westlake de manera convincente. Sobre todo, da la sensación, gracias a un estilo conciso y elíptico, de que no hay desequilibrio entre su intención de cómo contar y el resultado obtenido.

Con Mel Gibson puede llegarse a una conclusión: tonto no es. "Braveheart" hablaba de alguien que sabe de qué va esto y sus éxitos de taquilla son más bien incontestables. Además, a sus años ya luce una cierta barriga que le aleja de la imagen del guaperas musculitos de antaño y ha aprendido de las virtudes de la sobriedad gestual... En fin, no sería de extrañar que con la veteranía gane en calidad lo que pierda en fans adolescentes.

Corrupción

Desconocedor de la obra de Westlake (más de una docena de sus novelas han sido convertidas en guiones cinematográficos), la película me remite al mundo de Dashiell Hammet en "Cosecha Roja", aquella sangría en una ciudad-gruyere por cuyos agujeros se enseñoreaba el gordo gusano mafioso. Aunque la trama no tenga nada que ver, se trata en este caso de una lucha kamikaze y sólo hasta cierto punto vengativa, sí hay un mundo cerrado, de una metafísica maléfica trazada con tiralíneas, en el que se juega la peligrosa partida.

"La organización", "la empresa", es la sublimación de una sociedad absolutamente corrupta, con sus matones sádicos, policía a sueldo, bandas, prostitución de lujo y capos intermedios hasta ese magnate despiadado que, en principio, no tiene por qué mancharse las manos. Contra este círculo perfecto del crimen se enfrenta el resucitado Parker (Gibson), un tipo al que han intentado cargarse su socio y su esposa heroinómana (Deborah Kara Unger) que será sustituida por la prostituta Rosie (Maria Bello). Y sólo quiere que le devuelvan lo suyo, 70.000 dólares profesionalmente robados. Ni la propia "empresa" cree que por esa cifra nadie pueda jugarse el tipo. Es el individuo contra la sociedad, la tenacidad de un código propio contra una estructura aparentemente inexpugnable, una pelea en la que se empecina con una única ventaja: no pierde nada quien ya ha estado muerto.

Fuerza y humor

La lógica de la película avanza aplastante, con la misma fuerza que Parker pone a su empeño. Sólo unas dosis de humor aligeran el retrato de unos personajes, además, muy definidos: el ex-colega sádico Val (Gregg Henry) con su ramera kungfuteka (Lucy Alexis Liu), el bienhumorado James Coburn al que obligan a regresar de sus vacaciones para solventar el asunto una vez que el resucitado se carga a su cínico socio (William Devane) y el asesino inmaculado y padrazo simultáneo Kristoferson.

Al final hay una pequeña trampa en el montaje en paralelo que engaña con malas artes al espectador, pero no es una mancha para el disfrute proporcionado hasta el momento. Según la clasificación establecida por un colega al que la mayoría de las películas, incluidas las de Antonioni y las de Chuck Norris, le parecen auténticos paquetes (según el tamaño pueden ser paquetín, paquetillo, paquete, paquetón o paquetazo), "Payback" se salva y es casi un peliculón.

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Más información:

Brian Helgeland

.M. Gibson es el delicuente Parker.

 

 

"Con Mel

Gibson puede

llegarse a una

conclusión:

tonto no es"

 

 

 

. Donald E. Westlake.

 

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