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Por Julián
Díaz
J. Díaz es redactor jefe de BITNIKS y periodista free-lance.

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La extraña historia de amor de Gibson y Ferrara
"New Rose Hotel". Abel Ferrara. EEUU. 1998.
(10-12-99)

Al grano. Las películas de Abel Ferrara tienen algo de inquietantes, bucean en el alma humana y a veces incluso se ahogan en la inmersión. En fin, que te dejan intranquilo. La sensación empeora si has llegado justo al inicio de la proyección, has aparcado el coche en zona explícitamente prohibida y temes que a la salida del cine te hayas ganado una multa, merecidamente, o te hayan llevado el coche, lo cual es a todas luces desmesurado porque tampoco obstaculizaba tanto el tráfico.

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Se me ha ocurrido un haiku: un perro se dirige a un bar/viste traje y corbata/le pide al camarero un whisky/con agua del water (risotadas)". Vaya parida, ¿no? Sin embargo, la cosa tiene su intríngulis o se le puede descubrir, si uno quiere estar en la onda (¿qué onda?), ya que la cuenta Christopher Walken a Willem Dafoe, en la última película de Abel Ferrara, "New Rose Hotel", sobre el relato breve y homónimo del padre de todos los cyberpunks, William Gibson. Agítese la coctelera, añádasele un buen lingotazo de la hija de Darío, Asia Argento (una especie de Juliette Lewis deliciosamente desarrollada), y pruébese. Habrá quien se relama de gusto y quien, directamente, vomite.

Cine y literatura, una combinación eternamente discutida. El relato de Gibson es tan corto como bueno y Ferrara se muestra respetuoso con el espíritu y la trama, claro que tiene que llegar a una hora y media de proyección, lo cual le complica la tarea tanto como al espectador. Fox (Walken) y X (Dafoe) son dos mercenarios del espionaje industrial que pretenden hacer pasar de bando a un genio japonés de la ingeniería genética, Iroshi, perteneciente a Maas Biotecnología para su competidora Hosaka. Estas supermultinacionales ("zaibatsu" en la terminología futurista gibsoniana, "señores del aire" en la actual de J. Echeverría) producen supertecnología y tienen un enorme poder en un indeterminado mundo del siglo XXI (¿Microsoft?). Para conseguir su propósito, Fox, que perdió las piernas por culpa de Maas y usa dos injertos biomecánicos como elementos locomotores, ideará un plan genial por sencillo y viejo, la seducción de Iroshi por Sandii (Asia Argento), una prostituta irresistible en cuyo vientre tatuado se muestra un ángel alado. En el "New Rose Hotel", X, roto de amor (¿profundamente encoñado?) y presumiblemente traicionado, y el espectador esperan el desenlace de la historia ...

Brillante

El gran mérito de Gibson es haber creado un mundo propio y verosímil en el que la tecnología es importante, pero en la que las motivaciones últimas son siempre muy humanas. Es sabido que se empapa de avances de la investigación tecnológica para después utilizarlos intuitivamente como ornamento en dramas de soledad, pasión y traiciones donde el poder ya reside, definitivamente, en el conocimiento y sus aplicaciones . Ferrara es, pese a todo, un humanista y su objeto es contar historias que toquen el corazón o, en su defecto, cualquier otra víscera. Así, "El rey de Nueva York", "El funeral" o "Teniente corrupto" son expresiones románticas, enfermizas, de la realidad.

Por lo tanto, contra la que pudiera parecer, estos dos autores forman un "matrimonio" muy bien avenido. Más aún, Ferrara es capaz de dibujar el universo de Gibson de manera verosímil con una puesta en escena tan sutil como efectiva. Una conversación en un zoco de Marraquech en la que se encaja un teléfono móvil, imágenes nocturnas de paisajes urbanos e industriales de Los Angeles y Berlín, música distorsionada en espectáculos pornográficos de burdeles de siempre, un centro comercial, una habitación de diseño y somos transportados por la máquina del tiempo cinematográfica al mundo globalizado que ya hemos empezado a conocer.

Y pedante

Pero Ferrara también peca de pedantería y consigue que el espectador no se entere de la mitad de lo que pasa, haciendo gratuitamente confusa una película y un desenlace. Por lo menos yo y el tío que mascullaba improperios tres filas más adelante acabamos tirando a desconcertados. Claro que, ¿pintaba bien Van Gogh, un tipo incapaz de vender cuadros? ¿Quien se atreve hoy a decir que tipos como Ferrara son un simple exabrupto de la industria fílmica?, ¿y lo son realmente? Ya explicó Tom Wolfe el complejo de culpa ante aquello que uno no entiende en "La arquitectura como mandarín". O como traducía aquel entrenador de fútbol de cuyo nombre no me acuerdo, "¿somos gilipollas, o qué?"

Además, en una entrevista concedida a indieWIRE, Ferrara habla pestes del recurso del flashback y dice que éste elimina toda tensión en una historia porque desvela que el tipo está vivo. De hecho, pone a parir a Marty Bregman, el director de la meritoria "Carlito´s way", que rehusó dirigir precisamente por el problema "vital" de Pacino. Hombre, Abel, "Retorno al pasado" está muy bien y Mitchum está vivo, pero acaba muerto y "Sunset Boulevard" tampoco es mala peli y resulta que la voz en "off" pertenece a un difunto. La fresca "Muerto al llegar" ya adelantaba el estado final del paciente... Encima, no sé como llamas a la, por lo menos, última media hora de tu película en la que Dafoe repasa la historia. Los que no somos tan listos nos conformamos con decir que es un flashback. Por cierto, muy aburrido.

Así que acabada la película a uno le parece que le han tocado un poco las narices y también algo más. Ahora bien, Ferrara también dice que la historia iba a ser llevada a cabo por Catherine Bigelow como superproducción hollywoodiense de acción con Schwarzenegger de protagonista. Es un decir, pero imagino el panorama completo con Dennis Hopper haciendo de Fox y Liv Tyler de Sandii... Ahí reside el mérito de Ferrara, en intuir que la que de verdad le gustaría beneficiarse al suficiente número de espectadores (varones y heterosexuales) es a la vecina maciza del barrio y no a Claudia Schiffer, aunque la segunda, obviamente, mueva mucho más dinero que la primera... Y supongo que eso, y algo más, es lo que le permite trabajar con actorazos como los mencionados, con Harvey Keitel, Chris Penn y demás, que la distribución le avance el dinero para financiar su próximo film y que le soportemos. En fin, que merecen la pena sus películas, sobre todo si la policía ni te ha multado ni llevado el coche al final de la proyección.

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Más información:

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Entrevista con Abel Ferrara (IndieWIRE)

.X y Sandii, los enamorados.

 

 

"Ferrara es, pese

a todo, un

humanista y

pretende contar

historias que

toquen el corazón

o, en su defecto,

otras vísceras"

 

 

.Ferrara, ¿genio o sólo figura?

 

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