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Articulo cedido por la revista Colombiana
Calle 22.com
 

"Vidas al límite" de Martin Scorsese
El regreso al submundo neoyorquino

Ambulancias Scorsese. No paran. El cine de Martin Scorsese ha sabido traducir en imágenes un submundo de personajes vitales que crean su propia justicia y su propia ciudad. Nueva York, sus calles, las que tanto conoce, son esta vez el escenario de "Vidas al límite".

Por Chucky García (17-2-00)

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Bringing out the dead ("Vidas al límite") es una crónica de ambulancias y paramédicos a120 kilómetros por hora. Con ella, Martin Scorsese retoma el submundo neoyorquino y plantea el inevitable deterioro sicológico de sus habitantes. También, el de aquellos cuya responsabilidad social es salvar y proteger vidas ajenas. Protagonizada por Nicolas Cage (Frank Pierce), la historia se desarrolla en los primeros años de la década de los 90.

Pierce pertenece a un equipo paramédico que opera en los caóticos barrios de la ciudad, atestados de prostitutas, indigentes e inmigrantes ilegales, y a través de su cotidianidad, marcada por el exceso de trabajo y la ausencia de descanso, el director crea un nudo de sensaciones disímiles. Pierce y los demás integrantes de su equipo, en el ir y venir de su misión médica, pierden el control de la situación.

Su paciencia es quebrantada por desequilibrados mentales que sufren tendencias suicidas, sobredosis de drogas o son víctimas de la violencia callejera y que demandan inmediatamente su servicio. Los paramédicos padecen una paulatina aversión por su trabajo alimentada por el creciente número de pacientes que fallecen en sus propias manos. Frank Pierce, popa de este barco en declive, pierde su compromiso con la vida.

De salvadores a victimarios, los paramédicos del filme quedan atrapados en medio de un debate interno sobre cuál es la forma correcta de terminar con el sufrimiento y la angustia mental de sus pacientes. Un bate de béisbol funciona como el método más eficaz para someter a un indigente con serios síntomas de esquizofrenia; amenazar a un fallido suicida se presenta como el sistema más efectivo para que no se vuelva recurrente; desconectar a un paciente en coma puede llegar a ser un acto humanitario...

Escenario de Manhattan

Junto a Nicolas Cage, en el más reciente filme de Martin Scorsese, aparecen compartiendo roles protagónicos Ving Rhames ("Pulp fiction"), Patricia Arquette ("Lost highway") y Tom Sizemore ("Natural born killers"). Son personajes que de una u otra forma habitan en los pasillos del Hospital de Nuestra Señora de la Misericordia, escenario de Manhattan donde se desarrolla parte de la acción, y cuyas mayores propiedades terrenales son la palabra de Dios, algunos gramos de cocaína o una vieja ambulancia.

El director norteamericano relaciona las vidas de sus personajes a través de una edición vertiginosa y detallada que luego estrella contra un argumento desenvuelto paso a paso, sin afanes.

Tal como lo hizo en "Casino" y contrastando el acelerado drama del filme, el realizador neoyorquino no se precipita. Esto permite al espectador tomarse el tiempo suficiente para asimilar la crónica principal y las historias secundarias que la rodean. Scorsese contagia la atmósfera de progresiva desesperanza de su película. Sin embargo, en Bringing out the dead, abundan los cabos sin atar. Algunas de sus crónicas paralelas no tienen solución de continuidad.

Las alucinaciones de Frank Pierce, el comercio ilegal de nuevas drogas y otras variables que alimentan la historia central de la película y que concentran el interés del espectador, son resueltas con frágiles diálogos finales. Es como si Scorsese les diera la espalda.

Otra de las críticas que el público ha lanzado contra "Bringing out the dead" es la reutilización del lenguaje cinematográfico que el director presentó en su filme de 1976, Taxi driver, retocado con su certero manejo de la iluminación y el contraplano.

Si por un lado es válido reconocer que de esta manera Scorsese corrobora que los submundos de las grandes ciudades no cambian y que permanecen en una decadencia jovial, similar a la de los años 70, por el otro es innegable la sensación de un ciclo repetitivo.

Leyes subterráneas

Lo que no se discute, una vez concluye "Bringing out the dead", es que Martin Scorsese ha sacado a flote otra compleja historia urbana sobre Nueva York, su ciudad natal. Son las calles de esta ciudad las que han trazado su cinematografía, él las ha recorrido desde finales del siglo XIX ("The age of inocence") hasta hoy, pasando por miradas como la de After hours -1985.

Su reiteración de que las metrópolis dejan el control demográfico en manos del azar de la noche demuestra su profundo conocimiento de las leyes subterráneas que dominan la calle y que Scorsese tanto ha sabido traducir en imágenes. Sus héroes fundan sus propios códigos, establecen sus tribunales de justicia y sus normas.

Este realizador ha construido lentamente un universo con voces autónomas y personajes diversos. Los habitantes de sus películas no son figuras fantasmales sino presencias vivas y plenas de contrastes. Esta vez, el turno para ser héroe por un día queda en manos de un paramédico que no duerme y que, irónicamente, deja escapar la vida de un niño recién parido pero recupera la de un traficante de drogas.

. Nicolas Cage.

 

 

"Martin Scorsese ha sacado a flote otra compleja historia urbana sobre Nueva York, su ciudad natal."

 

 

 

.Martin Scorsese.

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