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Articulo cedido por la revista Colombiana
Calle 22.com
 

"La Playa" de Danny Boyle
Un giro hacia una "sofisticada producción a la americana"

A Danny Boyle se le considera uno de los hombres que rejuveneció el cine británico de los últimos años a través de incisivas películas de mediano presupuesto como "Shallow grave" (Tumbas a ras de tierra) y "Trainspotting". Este reconocimiento también fue otorgado a sus dos más cercanos colaboradores, el productor Andrew Macdonald y el guionista John Hodge, piezas clave al interior del estilo cinematográfico que ha consolidado al joven director escocés.

Por Chucky García (2-3-00)

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The Beach, el más reciente estreno del trío de cineastas, no ha borrado la imagen lúcida y la calidad dramática de sus anteriores películas. Sin embargo, ha causado un remezón en las principales columnas de cine en América y Europa (The Guardian, The Express, Daily Mail y The Observer, entre otras).

En opinión de la prensa, "La playa" (1999) no es una secuela lógica de los complejos mundos en los que Boyle ha ubicado a sus personajes.

La historia, una adaptación del libro de Alex Garland, reivindica la predilección del director por aquellos paraísos terrenales que terminan por destruir a quienes los habitan, pero defrauda al espectador con sus profundos baches argumentales: aunque el deterioro interno de los personajes es evidente, la acción exterior, el filme en conjunto, no tiene un carácter definido entre la reflexión y la diversión, la emotividad del video clip o la intriga cinematográfica.

El paraíso

En "Shallow grave" y "Trainspotting", los paraísos de Boyle estaban regidos por abultadas bolsas de dinero y angostas jeringuillas de heroína, y jugaron un rol tan importante que, sin lugar a dudas, sin ellos no hubiera existido una historia de fondo. En The Beach, por su parte, el paraíso está ubicado en medio de plantaciones ilícitas de marihuana, montañas líricas tipo Walt Disney y manantiales transparentes. Allí, un grupo de viajeros de todas las regiones del mundo crea una comuna para desconectarse de los excesos de información de la era digital.

Pero la única incomunicación real es la que se presenta entre el argumento y los distintos elementos de la película. Es demasiado evidente la intención del "Boyle team" de dramatizar la reivindicación social e individual que pretenden los personajes. Boyle ironiza la vieja idea de que si el hombre regresa a un mundo primitivo puede hacerlo justo, limpio y bondadoso. Al mismo tiempo, el director es pretencioso e intenta ligar esta sátira altruista con una sofisticada historia de aventuras al mejor estilo americano, con Leonardo DiCaprio como tripulante de una producción de 50 millones de dólares.

Postales turísticas

Su tono irónico, llamativo desde muchos puntos de vista, se nutre de personajes que buscan echar abajo la utopía de la sociedad perfecta. Sin embargo, la historia se diluye en la simpleza con que los actores -todos de moda- asumen sus roles y en la acumulación de postales turísticas de la playa local. En medio de esas locaciones se mueve DiCaprio (Richard), un joven y aventurero norteamericano que decide viajar a Bangkok en busca de alguna emoción fuerte, la que sea, desde beber sangre de serpiente hasta viajar a una misteriosa isla cuyo mapa ha sido trazado por un trastornado habitante del sector (interpretado por Robert Carlyle).

Hacia su objetivo final, un paraíso azul de palmeras gigantescas y cientos de hectáreas de marihuana, Richard viaja en compañía de una romántica pareja de ciudadanos franceses. Tras recorrer algunas millas a nado, entra a formar parte de la comunidad, formada como si se tratara del rodaje de un comercial de la firma Benetton (hay negros, blancos, peli rojos y tipos amarillos). "Una comunidad cuyos habitantes son como una aburrida colección de participantes de un club resort o un festival de rock" según The Observer.

Figura decorativa

No es un filme restringido a los adolescentes fanáticos de DiCaprio. Sin formar parte de un viaje farandulero como el de Titanic, el actor vuelve a cumplir el papel de una figura decorativa y liviana, que tan sólo es apta para demostrar la ingenuidad de Richard, el protagonista, quien insiste en creer que el aislamiento social le permitirá olvidarse de su game boy.

Él no es la película misma, como suponen algunos. Tampoco alcanza el nivel interpretativo que han demostrado otros actores involucrados en las cintas de Danny Boyle como Ewan McGregor y el mismo Robert Carlyle. Lo que causa molestia entre los entendidos es que el director escocés haya cambiado la fuerza actoral de un McGregor por la cara bonita de un DiCaprio, y que al mismo tiempo pretenda hacerle creer al público que un personaje como Mowgli, el niño del Libro de la selva, pueda resolver el drama de la civilización moderna.

. Leonardo Di Caprio

 

 

Danny Boyle

reivindica su

predilección por

aquellos paraísos

terrenales que

terminan por

destruir a

quienes los

habitan

 

 

 

.Di Caprio no es la película misma

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