Por Fátima Martín

Fátima Martín es periodista licenciada por la Universidad Complutense de Madrid (UCM)


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"La Comunidad",
El horror de lo cotidiano
19-10-00

Alex de la Iglesia nos vuelve a sorprender con un terrorífico thriller psicológico con tintes ibéricos de la España más rancia y mucho humor negro. Capaz de mantener la tensión hasta el final, La Comunidad destila ironía y nos muestra un buen guión, mejor fotografía, logrado reparto, la dosis ineludible de violencia, y... algunos fallos.

Una mujer madura, trabajadora temporal en una inmobiliaria, se encuentra por casualidad con un tesoro en metálico en un patio de vecinos madrileño. El terror viene de la mano de l@s integrantes de la comunidad. Conocedor@s de la existencia del botín, no permitirán que la nueva inquilina salga del portal con el dinero que llevaban veinte años esperando.

El humor

En este marco tan vecinal, la intriga está tratada de forma magistral, apoyada no sólo en el guión, sino también en los planos (de la Iglesia nos vuelve a mostrar los cielos madrileños), y en los actores. Los ojos de Carmen Maura son los mejores efectos especiales para transmitir el horror que producen l@s freaks que encarnan Terele Pávez, Kiti Manver o Sancho Gracia, entre otr@s.

El humor de La Comunidad es doméstico, irónico, crítico, sádico e ibérico: desde las bofetadas gratuitas hasta el fanatismo futbolístico español, pasando por los guiños lésbicos en forma de tijera. Pero si algo pone de manifiesto en clave de humor hispano este filme, es la ambición, la hipocresía y la insolidaridad cotidian@s.¿Quién no ha soñado con que le llueva el dinero?¿Qué no seríamos capaces de hacer por el vil metal? ¿No vemos todos los días cómo la gente se aferra a su móvil y mira hacia otro lado mientras tiene enfrente las desgracias ajenas?

Financiación

El largometraje, A pesar de estar financiado por Antena 3 y Vía Digital, hay quien ve en esa publicidad descarada a Terra y a la televisión de pago, ironía. En el capítulo de los fallos se puede destacar el culo de Carmen Maura en la escena de la ducha. ¿No podían haber escogido una doble más acorde con la realidad física de la protagonista?

El final es un tanto precipitado y acomodaticio. Al respecto, las dudas corroen al espectador: ¿Cómo es posible que las dos maletas coincidan? ¿Cómo podía saber el anti-héroe la manera en que los millones se iban a empaquetar? ¿Cómo es posible ponerse en contacto tan fácilmente a través de un anuncio de periódico? ¿Es factible que la maleta del monopoly cayera donde cayó? Y sobre todo: ¿Qué fue del marido?


Recomendación: vayan a verla.


[ El humor de de esta película es doméstico, irónico, crítico, sádico e ibérico: desde las bofetadas gratuitas hasta el fanatismo futbolístico español. ]