Por Mati Martínez

Mati Martínez es periodista licenciada por la Universidad Complutense de Madrid (UCM)


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"Bailar en la Oscuridad",
Lars von Trier se carga el sueño americano 14-12-00

… sin haber pisado los Estados Unidos. Y lo hace contando la historia una mujer checoslovaca que emigra a los Estados Unidos en busca de su propio sueño y termina siendo víctima de éste.

La historia se centra en Selma que trabaja como operaria en una fábrica, tiene un hijo al que sacar adelante y para colmo se está quedando ciega, pero ella es capaz de conformarse porque tiene un sueño que cada día está más cerca de realizarse y porque ha creado un mecanismo de defensa que le permite escapar de la realidad, cuando ésta se hace insoportable, imaginándose un mundo paralelo en el que la vida es como un musical, todos cantan y bailan.

Técnicamente el director se distancia del voto de castidad al que se comprometió hace unos años con la firma del manifiesto Dogma 95. Por un lado nos encontramos en esta película con imágenes hiperreales, casi documentales, rodadas con la mareante técnica de la cámara al hombro y que podrían ser clasificadas como Dogma; pero por otro lado están las escenas musicales, visualmente diferentes, rodadas en vídeo digital, con cámaras fijas y en 'play back' (nada más lejos del Dogma).

Festival de Cannes

La historia resulta creíble gracias a la dirección de Lars von Trier y al trabajo de los actores: algunos, colaboradores habituales del director y otros, nuevos fichajes como Peter Stormare -secundario imprescindible en los trabajos de los hermanos Cohen-, y entre los que cabe destacar a Catherine Deneuve que a priori hace una extraña pareja con Björk pero que luego resulta de lo más convincente, aunque nos quedamos con las ganas de saber algo más sobre su personaje. Por encima de todos está Björk con una genial interpretación de Selma, que es su primer papel en el cine, con el que ganó el premio a la mejor actriz en la pasada edición del festival de Cannes y que ha supuesto para ella un enorme desgaste emocional, por lo que ha llegado a afirmar que nunca más volvería a actuar.

Una vez vista la película, no es extraño comprender sus sentimientos. Su personaje se parece a la protagonista de "Rompiendo las olas". Las dos son mujeres bondadosas y vulnerables, pero con una determinación férrea, a las que la vida y la sociedad les van poniendo obstáculos que hacen cada vez más difícil su existencia. Ambas películas se caracterizan por un clima agobiante y opresor que envuelve al espectador y le hace partícipe de la tragedia. El cineasta lleva a sus personajes (y por lo que parece en el caso de Björk, también a la actriz) por un camino tortuoso, exprimiéndolos psicológicamente hasta las últimas consecuencias.

En "Bailar en la oscuridad", desde el principio el espectador tiene la sensación de que la desgracia se cierne sobre Selma y es sobrecogedor ver cómo se convierte injustamente en culpable-víctima sin redención posible, sin que ni siquiera le sirva para salvarse la ayuda de las personas que la quieren incondicionalmente. Hasta el último momento se nos hace creer que puede haber esperanza para ella (al fin y al cabo es lo último que se pierde), pero terminamos dándonos de bruces con la realidad, la cruel, la que siempre supera a la ficción.

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'Bailar en la oscuridad


[ El cineasta lleva a sus personajes (y por lo que parece en el caso de Björk, también a la actriz) por un camino tortuoso, exprimiéndolos psicológicamente hasta las últimas consecuencias. ]