Por Mati Martínez

Mati Martínez es periodista licenciada por la Universidad Complutense de Madrid (UCM)


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"Granujas de medio pelo",
Nuevos ricos horteras
11-01-01

Como cada año el prolífico Woody Allen nos deleita con una nueva película. Él mismo ha vuelto a ser el protagonista de la última, algo que su publico valora, al menos en Estados Unidos donde ha sido la más taquillera de las últimas, después del "fracaso" de 'Celebrity' y de 'Acordes y desacuerdos'.

En la nueva cuenta la historia de un ex presidiario (interpretado por Woody Allen) que reúne a un grupo de ladrones bastante cutres y de mentes poco privilegiadas para perpetrar un plan magistral. La idea es montar un negocio que sirva como tapadera mientras desde el sótano excavan un túnel por donde entrar y robar el banco de al lado. Conseguirán hacerse ricos pero no gracias al robo, sino por el inesperado éxito del negocio-tapadera regentado por la mujer de Woody Allen.

Esta es la genial idea con la que da comienzo, pero cuyo posterior desarrollo hace que decaiga el entusiasmo inicial del espectador. A pesar de ello es divertida y está repleta de humor inteligente con juegos de palabras y chistes a veces difíciles de seguir. En esta ocasión Woody Allen ha dejado aparcadas sus omnipresentes obsesiones por la religión y el sexo, para centrarse en una crítica a los nuevos ricos que provienen de bajos estratos sociales y que quieren entrar en los selectos círculos de la alta sociedad y adquirir su supuesta clase a golpe de talonario.

Actores ingleses

El director ha elegido al reparto coral con acierto e incorpora a dos actores ingleses muy famosos que no habían trabajado antes con él. Una es la humorista Tracey Ullman, que en la película hace de mujer de Woody Allen y que en España no es tan conocida, aunque la que hemos visto en la tele como psicoanalista de la insoportable Ally McBeal; y el otro es Hugh Grant que interpreta a un marchante de arte sin demasiados escrúpulos, alejándose de los papeles tan sosos pero tan bien pagados a los que nos tiene acostumbrados.

La película no decepciona y en cualquier caso dura una hora y media, como la mayoría del cineasta, con lo que si no le gusta se le pasará pronto el mal rato. Es algo de agradecer en estos tiempos en que nos obsequian constantemente con películas de tres horas, que podían haber sido contadas en veinte minutos.

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[ La película no decepciona y en cualquier caso dura una hora y media, como la mayoría del cineasta, con lo que si no le gusta se le pasará pronto el mal rato. ]