Por Chucky García

Chucky García es editor de Arte y entretenimiento de la Comunidad virtual
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Página II

La ley del menor esfuerzo

Basada en la novela inglesa del mismo nombre ('Traffik', 1980), el director Steven Soderbergh y el escritor Sthepen Gaghan llevaron a cabo la adaptación cinematográfica de esta historia que se desarrolla entre los carteles de las drogas de México y las autoridades anti narcóticos de los Estados Unidos, encabezadas por el zar anti drogas Robert Wakefield (Michael Douglas).

Ciudades como San Diego y Tijuana son los escenarios en que se mueve éste y otros personajes como Helena Ayala (Catherine Zeta-Jones), Javier Rodríguez (Benicio del Toro) y Caroline Wakefield (Erika Christensen), quienes (en igual orden) ofician de esposa de poderoso traficante; miembro de la policía mexicana e informante de la DEA; y adolescente farmacodependiente que ve comprometido su anonimato por ser la hija del zar anti drogas.

Juntos, pero casi que por aparte, deberán luchar contra el tipo de justicia y moral que trata de imponer el narcotráfico en sus respectivas sociedades, aunque a la final, y como lo plantea el filme, todo llegaría a su fin si a los del Tercer Mundo les construyen muchas canchas de beisbol para que sus niños tengan las manos ocupadas, y a las familias de las potencias mundiales las obligan a acompañar a sus hijos a las charlas de rehabilitación.

Entre otras escenas idealistas, otros personajes cliché y algunos pocos datos interesantes (puestos en boca de personajes secundarios para amortiguar el golpe sicológico que podría causar entre los herederos y coterráneos de Walt Disney), 'Traffic' se interna tímidamente por los códigos de conducta que imperan en los barrios de traficantes negros que están ubicados dentro de las ciudades norteamericana de mayoría blanca, así como en la corrupción de los ejércitos latinoamericanos que públicamente aseguran combatir aquel flagelo.

De Fox a Fox

Pero al igual que la frontera que divide a estadounidenses y mexicanos, la película comete el error de señalar cuál es la línea del bien y cuál la del mal, como si no fuera suficiente con lo que han hecho los demás medios de comunicación. Según el filme de Soderbergh, al primero le corresponde poner la cuota de víctimas inocentes y sacrificios familiares, personas que caen en medio del conflicto sin pensar en nada más que en su país, y que luego son recompensadas con un homenaje castrense y un entierro al nivel de un héroe.

Los segundos, según 'Traffic', colocan la cuota de corrupción y violencia sediciosa como los demás países latinoamericanos implicados en este delito, con otros agravantes como comprar la reputación de abogados norteamericanos y desarrollar una guerra sin cuartel contra sus competidores en el mercado. Situaciones de las que resta decir son demasiado próximas o idénticas a las que suceden en el plano real, no por ende ameritan el maniqueismo de lo explícito, entendido como el hecho de conmover, con cuadros de violencia, a un público tradicionalmente impresionable.

'Traffic' no tiene, en conclusión, revisiones sobre el conflicto de las drogas que justifiquen el costo de la entrada a una sala de cine. Su factura dramática (actuaciones) tampoco justifica que el espectador tenga que sentarse durante dos horas para ver esta comedia romántica de 35mm, con un ritmo tan lento como los movimientos de la embarazada (y embarasosa) Zeta-Jones.

De la frontera hacia arriba, verán una telenovela sobre los carteles de las drogas, al mejor estilo de las grandes superproducciones de la Fox. De la frontera para abajo, en cambio, sería más indicado seguir creyendo que tráfico es lo que ocurre en las esquinas de los barrios y ante la impotencia de ciudadanos y sus hogares, incluyendo al del presidente Vicente Fox.

Más información

Página oficial de la película



[ 'Traffic' no tiene, en conclusión, revisiones sobre el conflicto de las drogas que justifiquen el costo de la entrada a una sala de cine. Su factura dramática (actuaciones) tampoco justifica que el espectador tenga que sentarse durante dos horas para ver esta comedia romántica de 35mm.]