Por Alejandro Agostinelli


Periodista especializado en ciencia popular, ovnis, fenómenos paranormales, nuevos cultos y cultura digital. Actualmente planifica 'Dios!',
un sitio dedicado a creencias comporáneas.

e-mail
 E.T.Pag. 2 de 4

El escritor Ariel Dorfman, quien desde Para leer el pato Donald [1971] devino en analista implacable de la cultura estadounidense, desconfió de la ternura que despertaba aquel monstrenco "cruza de tortuga, insecto y feto". En 1983, escribió: "A riesgo de ser un aguafiestas, es necesario observar que E.T. no es un ser absolutamente raro, no significa para el público un verdadero desafío ni exige un ajuste a fondo de sus percepciones o costumbres como un auténtico ser extraterrestre probablemente lo haría". Su cabezota y sus ojazos -dijo Dorfman- "son rasgos típicamente infantiles y tienen por objeto provocar la automática adhesión de nuestra raza, el deseo de proteger y acariciar al pequeño".

Por entonces, Dorfman rescató que el film propusiera "tolerar a seres que no son idénticos a nosotros", lo que no dejaba de tener su mérito en la era Reagan. Pero, además, subrayó que el semblante del personaje, descarnadamente infantil, tiene la inteligencia de un recién nacido "al que se le debe enseñar todo". Y advertía: "El público norteamericano ha adoptado a E.T. como se adopta a tantos huérfanos del Tercer Mundo". Para el escritor chileno -si se considera que E.T. hereda los conocimientos de una civilización de diez millones de años de antigüedad- no podía decirse que fuera una criatura inteligente.

Rece o apiádese

Sin embargo, el chiste del extraterrestre de Spielberg es que había aterrizado en un mundo desconocido. Sus ojos eran azules porque el director se había inspirado en el color de los ojos de Albert Einstein. Por lo demás, si E.T. fuera argentino, en vez de "E.T. Phone Home" hubiera dicho "lo atamo con alambre": hacia el final del film, el alienígena prueba ser capaz de construir un sistema de comunicación interestelar utilizando un paraguas viejo y otros juguetes electrónicos tipo Sega que encuentra en el cuarto de Eliot.

E.T., como buen extraplanetario, es también un mesías extraterrizado. El sociólogo Jean-Bruno Renard destacó los paralelismos del film con la saga bíblica: como Jesús, E.T. desciende del cielo sobre la Tierra, es perseguido por fuerzas hostiles encarnadas por el mundo de los adultos [el de los científicos y el de la Policía, remedando al papel del Antiguo Imperio Romano], muere para salvar a Eliot [de aquí la noción de sacrificio], renace a la vida [Resurrección] y luego parte hacia el cielo [Ascensión]. La idea del sociólogo no está traída de los pelos: cuando E.T. roza la mano de Eliot con la punta de sus dedos lo hace de la misma forma que Miguel Angel representó el instante en que Dios creó a Adán, en el fresco de la Capilla Sixtina.

Dimensión religiosa

Si no hubiese una metáfora bíblica explícita en esta secuencia [algunos críticos llegaron a alegar que "el paralelismo es forzado porque E.T. es la obra de un judío" [¡¡¡ !!!] [2], es innegable que toda historia de contacto entre el hombre y un "ser superior" [sea extraterrestre, ángel o demonio] desvela una visión más mística que científica del Universo. A decir verdad, tanta conjetura es innecesaria: hace poco, el propio Spielberg se tiró de cabeza al meollo del asunto: "La ciencia ficción -aseguró- es la respuesta de la cultura popular a las preguntas de la metafísica, una forma laica de explorar el mito de la trascendencia" [3].

Otras observaciones son materia opinable. Renard, por ejemplo, encuentra rastros de la dimensión religiosa de E.T. en repliegues menos visibles del film, como el concepto de unidad con la naturaleza. Escribe Renard: "En E.T. se observa la actividad botánica de los extraterrestres, la relación paranormal  de E.T. con las flores, su vaga semejanza con un batracio o con una tortuga y su acción para impedir la vivisección de una rana en la escuela de Eliot" [4]. Tales aspectos ecológicos, señala Renard, engarzan con la mitología extraterrestre, compartida por quienes creen en la existencia de seres del espacio. El animalito extraplanetario, aparte de crísitico, es un humanista crítico a la usanza new age: desnuda las mezquindades terrestres enseñando que, 2.000 años después, tienen que venir de "allá arriba" para impartirnos una lección moral.

Página | 1 | 2 | 3 | 4 |

 
Imprimir texto



[Steven Spielberg, director del film]
 

[an error occurred while processing this directive]
 
  Arriba