Por Alejandro Agostinelli


Periodista especializado en ciencia popular, ovnis, fenómenos paranormales, nuevos cultos y cultura digital. Actualmente planifica 'Dios!',
un sitio dedicado a creencias comporáneas.

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Lo curioso de estas disquisiciones es que ambas parecen tener razón. Pero ¿cómo se compatibiliza un marciano hambriento de afecto con una criatura mesiánica enviada por el Padre Nuestro que está en los cielos? ¿Puede el film significar varias cosas a la vez? Parece digno de destacar que las dos muestras más representativas de la primera entrega de la factoría fantacientífica Spielberg [que ofreció un toque de locura contactista y hermandad cósmica, en el caso de Encuentros en la tercera fase, e ingenuidad celestial, en el caso de E.T.], imprimieron un viraje dramático a la consabida tradición de alienígenas beligerantes, tendencia que retomarían en los 90 decenas de films y series [Expediente X, Men In Black., Independece Day, en plan de citar ejemplos conocidos], donde se ratificó que una invasión de depredadores del espacio era lo peor que nos podía pasar. Y así estamos.

El E.T. primitivo era un muñeco mecánico unas veces operado por un actor enano [el difunto Pat Bilon] y otras, accionado a control remoto. En 1982, la animación digital era una quimera y nuestro E.T. adolecía de serias limitaciones expresivas. La nueva versión viene con una nueva mezcla de sonidos, retoques gráficos que mejoraron la actuación del protagonista e incluye escenas que no fueron incluidas en la original. Pero otros cambios no son mero ornamento. Tienen tanto que ver con conjeturas ideológicas que, antes del estreno, algunos críticos alzaron voces de protesta por considerar que sus retoques eran parte de la ola de "reacciones desmesuradas" que siguió a los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

01 En la famosa escena de las bicicletas voladoras, los agentes de policía que persiguen a E.T. y sus amigos ya no llevan armas sino... walkie talkies.

02 En la cinta original, la madre de Eliot advierte a su hijo: "No, no irás [disfrazado] de terrorista" [al Halloween]. En la nueva versión, la frase fue sustituida por otra. Ahora Eliot "no podrá ir disfrazado de hippie a la fiesta".

Más retoques

Hay, en todo caso, más retoques que agregados: las reinserciones suman apenas tres minutos y medio a los 115 que tenía el film original. Y aquellos impulsos de "corrección política" -por usar el eufemismo que disfraza el más directo "parezcamos mejores de lo que somos"- endulzan aún más la bella amistad entre el visitante y Eliot versus el feroz asedio de sus cazadores.

En nombre de los estudios de Spielberg, Marvin Levy aclaró: "Hace unos cinco años, Spielberg dijo que -si tenía la oportunidad de hacer la película otra vez- querría quitar las armas"."Siempre lamenté el uso de las armas para detener a unos niños en bicicleta", se autocriticó el propio Spielberg en una entrevista en la que, de paso, calificó a esa escena como a "una de las de peor gusto" de su carrera.

En cuanto a los cambios en la ¿polémica? reprimenda materna, Levy explicó que la frase "ya había sido retirada hace años, en un reestreno en 1985 o dos años después, cuando [la película] salió en video". Tarde piaste, Levy: Kathleen Kennedy, a la sazón productora del film, ya había reconocido que la causa del cambio fueron los atentados del 11 de setiembre. Y el propio director remató: "No me parecía el momento de sonreir sobre el asunto".

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[Escena de las bicicletas voladoras]
 

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