Por Alfons Cornella

A.C. es profesor de ESADE y responsable de Infonomía

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Página II

Emprendedor y empresario

Este dipolo básico en la forma de concebir una organización se muestra en otras muchas facetas.

Así, por ejemplo, las empresas de la nueva economía, donde, repito, el capital intelectual es fundamental ("en la economía de la información, la riqueza está en las ideas"), los agentes se polarizan entre la actitud del emprendedor y la del empresario. Las empresas .com empiezan porque un visionario, un innovador, tiene una idea (por lo general, nueva), y quiere llevarla a la práctica. Lo que le motiva es "cambiar el mundo".

Esta dispuesto a trabajar duro, pero siempre que sea pasándoselo bien innovando (lo que Jensen denominó "hard fun" en su texto "The Dream Society",). Pero las empresas .com no pueden seguir adelante sin que "tome el control" un empresario, más orientado a la consecución de beneficios. Alguien que esté dispuesto a trabajar duro, para conseguir resultados ("hard work"). El emprendedor y el empresario acostumbran a estar en polos opuestos, en cuanto a lo que les motiva, en cuanto a capacidades, en cuanto a formas de trabajar.

Proyectos

Pero, en esta economía digital, dependen el uno del otro. El innovador difícilmente saca adelante su empresa. Y el empresario, en esta economía del conocimiento, no puede seguir sin gente que "reinvente" el mundo cada tres meses.

Ese dipolo también muestra la tensión ejecutor-emprendedor. Los miembros de la empresa pueden concebirse como "engranajes" que ejecutan determinadas tareas o como "motores" que idean, lanzan, y son propietarios de proyectos (véase, al respecto, el artículo de Tom Peters, "The Wow Project", en el Fast Company de Mayo 1999). En el primer caso disfrutan de un presupuesto que se ha repartido desde arriba. Y en el segundo es posible que hayan participado en un "mercado de proyectos" interno para conseguir "atraer presupuesto", como proponía Hamel en su artículo "Bringing the Silicon Valley Inside".

Finalmente, el dipolo máquina-red supone el reto de concebir una posición de síntesis entre las ideas de "estructura" y "espontaneidad", entre las ideas de jerarquía y ad-hocidad. Encontrar formas de entender la organización como un ente flexible, ser capaces de desarrollar en la práctica esa aparente contradicción de la "estructura espontánea", de la fusión de procesos y prácticas, es, quizás, uno de los retos más importantes de la organización del futuro, como nos recuerdan Brown y Duguid en su "The Social Life of Information".
 


[ En las empresas de la nueva economía, donde el capital intelectual es fundamental, los agentes se polarizan entre la actitud del emprendedor y la del empresario.]