Por Alfons Cornella

A.C. es profesor de ESADE y responsable de Infonomía

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6) Estímulos y motivaciones: aunque tengamos nuevas herramientas, y queramos experimentar con ellas, de nada servirá todo ello si no sabemos transmitir al alumno el "por qué" de aprender. Las tecnolog’as definen el cómo hacer las cosas, pero las humanidades tienen que ayudar a entender el "por qué" conviene que lo hagamos.

7) Inteligencia colectiva: nadie puede ser ya Goethe (que supo de todo lo que se sabía en su momento: un enciclopedista). Nadie sabe tanto como el colectivo. Y habrá que empezar a utilizar el recurso del conjunto de gente, a través de herramientas de colaboración (véase), y a través de proyectos con objetivos claros (véase Participate.com).

8) Aprender a aprender: cada persona tiene una determinada forma de aprender. Y normalmente tardamos años (o decenas de años) en descubrir cuál es nuestra forma de aprender (algunos lo hacen esuchando, otros lo hacen leyendo, otros haciendo, etc). Cuánto tiempo perdido. Una de las funciones principales de la escuela debería ser ayudarte a conocer tu propia forma de aprender, para as’ desarrollar maneras de seguir actualizándote en el futuro

9) Nuevas maneras de evaluar: los mecanismos actuales de evaluación miden más lo que no sabes que lo que sabes (en un examen te hacen una pregunta y suspendes si no la sabes; casi nunca te preguntan qué sabes, sobre qué quieres mostrar tus conocimientos). En Internet se deberán desarrollar mecanismos serios de evaluación. Existen ya algunas propuestas (véase Intellimetric.com) pero habrá que avanzar mucho más en este campo.

10) Aliviar la presión de sentirse ignorante: en un mundo en que la riqueza está en las ideas, los ricos son los inteligentes. Y, como consecuencia, aumentará la presión sobre aquellos ciudadanos que simplemente no pueden no sólo entender, sino tan sólo seguir, los desarrollos de la tecnología. Habrá que instituir el "derecho a sentirse ignorante", si deseas serlo, pero también habrá que estimular a quien tiene el conocimiento a transmitirlo de manera comprensible al resto de la sociedad. Finalmente, me parece vital que se permita "experimentar" al sistema educativo. Es paradójico que mientras decimos que la innovación es crítica para el sistema económico, permitamos innovar tan poco a quien prepara al principal activo del futuro: los educadores.

En este sentido, me parece muy interesante que existan iniciativas como las de las "escuelas de aprendizaje productivo". Se trata de que las personas (de distintas edades) dispongan de maneras personalizadas de aprender, en muchas ocasiones a través de "hacer" más que de "memorizar". Se aplican en este campo ideas como las de "la ciudad como escuela" (aprender haciendo, en distintas tareas productivas que encuentras en tu entorno ciudadano), el aprendizaje en empresas, etc. Cada alumno decide con su formador qué quiere aprender y por qué (sus intereses y necesidades).

Un ejemplo de este tipo de educación podemos encontrarlo en el Institud 'Aprenentatge Productiu Rodolf Llorens i Jordana, en Vilafranca del Penedós (Barcelona) creado en 1994. Forma parte de una red internacional de "escuelas productivas", la asociación INEPS, que cuenta con unas 50 escuelas distribuidas en unos 20 países.



[ Aliviar la presión de sentirse ignorante: en un mundo en que la riqueza está en las ideas, los ricos son los inteligentes.]