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. Kevin Mitnick

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"Enfrentarse

al hacker

Tsutomu

Shimomura

supuso su

perdición"

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. Pegatina de solidaridad.

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" Antes de la

última , ya

había sufrido

otras cinco

detenciones"

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Free Kevin!
Un hacker de película
 
El pasado 13 de septiembre los lectores del New York Times on-line encontraron, en lugar de los titulares acerca de la vorágine Clinton-Lewinsky bajo la mancheta gótica del famoso medio, unas sugerentes señoritas ligeras de ropa en la pantalla de su ordenador. Era la primera vez que "hackeaban" las páginas del diario neoyorkino. La razón no era otra que protestar contra la información que el periodista estrella John Markoff había desarrollado sobre el mítico hacker Kevin David Mitnick, en prisión y pendiente de juicio, acusado de haber originado daños informáticos por valor de más de 80 millones de dólares.
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Es Kevin Mitnik el supervillano internauta, el cracker implacable, el cibermalo por antonomasia o un tipo de treinta y cuatro años demasiado juguetón, cuya adicción a las travesuras digitales le puede costar una sentencia ejemplarizante de la juez Mariana Pfaelzer?

La leyenda de Kevin nace de la mano del periodista del New York Times John Markoff, quien le había hecho coprotagonista de su libro "Cyberpunks: forajidos y hackers en la Frontera digital", publicado en 1991. En agradecimiento a una popularidad indeseada, Kevin le hizo un destrozo considerable en su correo electrónico. A fin de cuentas, ya llevaba 15 años haciendo diabluras y creando una cierta fascinación por su habilidad para "hackear" cualquier sistema, incluido, por supuesto, el central del FBI, y desaparecer sin dejar pistas. De alguna forma, su perfeccionismo fue su perdición, porque el afán de convertirse en el hombre invisible a través de teléfonos celulares le llevó al enfrentamiento con alguien, por decirlo de alguna forma, más rápido que él, un hacker reputado, y por eso mismo consultor de seguridad de sistemas informáticos para empresas, de nombre Tsutomu Shimomura.

El enfrentamiento entre Shimorura, dos años más joven que Mitnick, está recogido en el número de la revista "Wired" de febrero de 1996, en un extenso relato firmado por el mismo Shimomura y John Markoff, en el que se desmenuzan los pormenores de una búsqueda con captura final, desde el momento en que el cazador se dio cuenta de que su ordenador había sido saqueado por Kevin hasta cuando éste, esposado e iniciando el camino de la cárcel, le dijo en ese tono tan estadounidense, "Tsutomu, respeto tus habilidades".

¿Falso culpable?

El caso es que sus propias habilidades le han costado una situación poco agradable, con una demanda que sostiene que ha causado daños por más de 80 millones de dólares a compañías como Motorola, Futjitsu, Nokia, Sun, Novell y NEC. Antes de su detención el 15 de febrero de 1995, Kevin ya había sido arrestado 5 veces por sus poco deseables visitas digitales, lo cual prueba su contumacia, pero no tanto su supuesta habilidad.

Pero desde el último arresto las cosas se han complicado. Así, el 24 de agosto de este año la juez de la Corte Suprema Sandra O´Connor denegó su libertad bajo fianza, después de tres años y medio de prisión incondicional. La cuestión reside en que en el momento de su encarcelamiento, después de pasar unos días entre presos de, digamos, mayor rango penal, pasó al módulo general de la población reclusa, pero bajo la condición de dejar en suspenso su derecho a fianza en el caso del que era acusado en Carolina del Norte, estado en el que había sido detenido.

De hecho, el 27 de junio de 1997 fue sentenciado a ocho meses de cárcel por la posesión de quince o más números no autorizados de identificación celular y hasta 14 meses por la violación de su libertad condicional impuesta a raíz de un caso anterior. El total era de 22 meses de prisión que, dada la fecha de su detención, se cumplía el 19 de septiembre de 1996, teniendo en cuenta una reducción por año de 54 días por buen comportamiento. El movimiento que persigue su liberación bajo fianza se pregunta por qué sigue en la cárcel.
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