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Por Iñaki Arzoz y Andoni Alonso

Son licenciado en Bellas Artes y doctor en Filosofìa, respectivamente, por la Universidad del País Vasco.

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¡Cronos vive!
El nuevo concepto del
cibertiempo
 

(El tiempo) Si no me lo preguntas sé lo que es, si me lo preguntas no sé qué contestarte.

( San Agustín)

Hoy nos dirigimos al asilo de Futurópolis para visitar a un dios más viejo que el universo, en verdad, el primero de todos ellos y lógicamente el dios tutelar de Futurópolis. Se trata de Cronos (también llamado Saturno), el dios del Tiempo. Cronos es un viejo y cruel Titán que incluso en su actual estado de postración siempre lleva una hoz, la misma que le sirvió para acabar con su padre y con la que siega las vidas de los mortales... Después de haber devorado a sus hijos por desconfiado, no es de extrañar que su hijo, Zeus, milagrosamente salvado y actual rey de los dioses, lo haya aparcado en un asilo. Pero lo encontramos agonizando e inquietos por su vida nos preguntamos por la razón de tan grave enfermedad.

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Los médicos futuropolitas, especialistas en la materia temporal, nos lo explican; en nuestra civilización hemos vivido dos grandes ideas del tiempo ­el tiempo circular y mítico (griego) y el tiempo lineal (cristiano)-, y ahora nos toca vivir una tercera, a la que Cronos acaso no pueda adaptarse y sobrevivir: el tiempo global del cibermundo. Pero estos especialistas -físicos, pensadores y filósofos como A. Einstein, H. Bergson o J. Dunneo o S. Hawking-, han resultado finalmente incapaces de dar razón precisa de su actual estado, porque ya fueron incapaces de resolver sus paradojas (¿porqué no tenemos memoria del futuro?¿puede haber viajes en el tiempo a través de los agujeros blancos?). Ahora -nos dicen- hemos creado un nuevo mundo virtual, al cual conferimos primero su propio espacio -el ciberespacio-, y que ahora hemos completado con su propio tiempo -el cibertiempo-. Vivimos en un tiempo que todavía es lineal, pero que a la vez se encuentra "hiperacelerado", tal como pronosticó Italo Calvino en sus Seis propuestas para el próximo milenio , y que cada vez es menos local y más globalizado.

Como respuesta a esta nueva concepción del tiempo, desarrollada en el ciberespacio principalmente, la fábrica suiza de relojes Swatch ha tenido la brillante idea de inventar una nueva medida: el "beat". Este beat, compuesto de 86,4 segundos, divide el día en 900 "latidos" y tiene como referencia el meridiano de Biel, lugar donde se sitúa la sede central de la marca. El beat es una medida universal, así que cuando uno entra en la red, simplemente ha de olvidarse del meridiano Greenwich o del Tiempo Coordinado Universal (UTC, medido por el reloj de cesio de California) y ajustar su reloj a 000@ (la nueva señal del cibertiempo en la red). Si esta ingeniosa propuesta publicitaria triunfa -con los parabienes del gurú Negroponte- puede que hasta nuestra vida "real" se vea drásticamente alterada. Nos someteremos a un ciclo cibertemporal, donde nuestros hábitos cotidianos en torno al día y la noche, pierdan sentido sustituidos por un ciclo indiferenciado, derivado de la errática e insomne vida de los cibernautas.

¿Eternidad?

La noticia de la extensión del cibertiempo enfada a Cronos porque -protesta agriamente alzándose del lecho-, se trata de otro intento de acabar con su tiránico pero justo reinado sobre el tiempo, instaurando el tiempo hiperacelerado como simulacro de una eternidad imposible. Parece como si los mortales no tuevieran otro empeño que vencer su irrevocable paso para alargar la miserable brevedad de sus vidas; ya sea la medicina moderna empeñada en alargar la esperanza de vida de todas las formas posibles, con transplantes animales, cultivo de órganos y prótesis artificiales, o técnicas siniestras como la criogenización (¡el tiempo congelado en nitrógeno!) o la clonación de los cuerpos y de las mentes... A hacer creíble semejante disparate contribuyen las perniciosas fantasías de autores como Greg Egan (Ciudad Permutación , Ediciones B, 1998), donde nuestro anhelo de inmortalidad se conseguiría finalmente duplicando la conciencia humana en copias virtuales que poblarían su propio universo de ordenadores y redes (el "Autoverso") y que ni enferman ni envejecen y pueden ayudarnos encargándose de las tareas más pesadas de nuestra frenética cibervida.

Cronos se ríe entre estertores de semejante despropósito, pero sin dejar de reconocer el daño que estas ideas blasfemas hacen a su autoridad, pues incluso algunos fantasiosos escritores como el afamado B.Sterling en El Fuego Sagrado (Ediciones B, 1998) ya especulan con el nacimiento de los "posthumanos", es decir, de los humanos cuasieternos que, producto de la tecnología, viven otra concepción del tiempo-vida y adquieren así una conciencia radicalmente distinta y lógicamente irreverente sobre Cronos. Pero de nada les va a servir todas sus patéticas rebeliones -advierte misteriosamente el viejo Titán-, pues como ya ha profetizado uno de mis fieles súbditos, el apocalíptico Paul Virilio, autor de la Estética de la desaparición (Anagrama, 1988) un tratado sobre la "velocidad" moderna como contracción del mundo, el "tiempo-mundo", el tiempo globalizado es también el escenario perfecto para una catástrofe global...

Venganza

Entonces la ronca risa de Cronos se vuelve terrorífica y él no tiene ninguna reserva en explicarnos el porqué de su repentina alegría; Tiene entre manos una pequeña venganza, -¡provocada precisamente por no haber contado con su sabiduría!- que puede resultar devastadora: el "Y2K" o "efecto 2000", provocado por la imprevisión al programar el sistema de fechas de los ordenadores (¡un ahorro inicial que puede salirnos demasiado caro!). Los analistas se han lanzado inmediatamente a imaginar todo tipo de catástrofes: desde la rebelión doméstica del vídeo casero a la activación del sistema balístico nuclear de Rusia o China y el colapso de varias economías nacionales con la consiguiente recesión a nivel mundial ("y por cierto -señala un Cronos admonitorio-, vuestro país no sale muy bien parada en los informes de los expertos: sólo ha reparado el problema en un 37%").

Ahora vemos a Cronos como transfigurado por la ira serena de los profetas apocalípticos que, desde Metodio y Nostradamus a los tecnocatastrofistas y charlatanes religiosos actuales, han anunciado el fin del mundo. Este desbocado milenarismo ya ha empezado a provocar el pánico que conduce al esperpento escapista de familias que retiran sus cuentas de los bancos y cancelan sus tarjetas de crédito para preparar a continuación su refugio en las montañas, bien provistos de comida y armas, como en la época de la guerra fría. Pero no todos están de acuerdo en esta fiebre milenarista, más cuando parece que ese mítico 2000 para el año que viene, se debe a un error de cálculo del monje italiano, Dionisio el Exiguo (1582), ¡de cuatro años! (tal como señala S. Gould, pero al que rebate R. Sánchez Ferlosio...).

Así que el 2000 podría ocurrir en el 2004 para cuando, esperemos, los ordenadores hayan sido reparados (¿o no?). En cualquier caso, la medida más inteligente por el momento es echar un vistazo al irónico número de Abril de "Wired" -cuya lúgubre portada a lo Ad Reinhardt en negro mate y brillante- titula"Lights Out. Learning to love Y2K".

Agotado por la explosión de ira, Cronos se hunde en la almohada y murmura sobre el feliz regreso al tiempo mítico y circular de su querida Grecia, el tiempo sin progreso, el tiempo dominado de nuevo por los viejos dioses, una vez que los mortales, castigados con una hecatombe por su desafío, vuelvan a ser un conjunto de atemorizadas tribus desprovistas de tecnología...Dejamos a Cronos rumiando su venganza -"¡Cronos vive!" repite de cuando en cuando y rie quedamente. La verdad es que no nos resulta nada simpático este rencoroso Titán y -a pesar de que también sentimos su nostalgia por el tiempo del pasado- esperamos que el reciente tiempo global pueda convivir con el viejotiempo real, sobre todo para que podamos seguir haciendo estas fascinantes visitas a Futurópolis...

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Más información:

Swatch

. Cronos es ahora un mago tecnológico.

 

"¿Por qué no

tenemos memoria

del futuro?¿Puede

haber viajes en

el tiempo a

través de los

agujeros blancos?"

 

 

. Einstein "relativizó" el tiempo.

 

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