<
     

 .

 ......

Por Iñaki Arzoz y Andoni Alonso

Son licenciado en Bellas Artes y doctor en Filosofìa, respectivamente, por la Universidad del País Vasco.

¿Quieres enviar un e-mail a Iñaki?

¿Quieres enviar un e-mail a Andoni?

La Eva cibernética
o la mujer en la sociedad de la informaciòn

"Las mujeres dicen que, con el mundo lleno de ruidos, se ven ya en posesión de los complejos industriales. Están en las industrias, en los aeródromos, en las estaciones de radio. Controlan la comunicación. Han tomado posesión de las industrias aeronáuticas, balísticas, electrónicas, del procesamiento de datos."

(Mónique Witting, "Las guerrilleras.")

La estimulante visita al humanista profesor Aleksander nos ha impulsado a buscar en esta ocasión la compañía de una persona que hace tiempo acaso hubiéramos ignorado. Se trata de una mujer singular que, sin duda y por méritos propios, ya es una de las ciudadanas principales de Futurópolis: Ada Lovelace (1815-1852). ¿La hija de Lord Byron? Efectivamente, pero no la visitamos por su parentesco sino porque fue un extaordinario talento matemático que corrigió el trabajo de Charles Babbage en su ingenio diferencial (sus errores con los números de Bernoulli) y que ayudó tanto material como intelectualmente a este excéntrico fundador de las bases de la moderna computación.

.........................

Hemos de superar el atractivo aristocrático de su porte, para reconocer en sus primeras palabras de bienvenida a una de las inteligencias más penetrantes y enérgicas de Futurópolis, que la convirtiera en su día, junto a su mentora, la científica Mary Somerville, en una de las pioneras de las matemáticas, tal como recoge el curioso libro homenaje "El juego de Ada" (Proyecto Sur, 1998). Sadie Plant por su parte también nos ha presentado de forma amena y aguda su epopeya intelectual en "Ceros+Unos" (Destino, 1998), al tiempo que nos obliga a revisar desde una perpectiva inédita el presente y el futuro de las tecnologías de la información.

"Lobby femenino"

Ada nos presenta a otras mujeres de Futurópolis, que junto a ella forman una suerte de "lobby femenino", una influyente élite intelectual y científica, que desde su diversidad de enfoques nos muestra una visión sensiblemente diferente sobre el progreso tecnológico a la habitualmente ofrecida por la historiografía "masculina", y que termina cautivándonos. Esta amistosa discusión con las discípulas de Ada ha servido para cambiar nuestro punto de vista respecto a la relación entre el género femenino y la tecnología, y nos lleva a considerarla como algo determinante para el futuro inmediato. Verdaderamente, mientras las oímos hablar de ciencia y tecnología, trabajando por impulsar el progreso, caemos en la cuenta que ellas son ese progreso, una vanguardia de mujeres inteligentes que no por ello renuncian a su condición femenina. Es ahora, cuando por vez primera en la historia, coincide la existencia de una importante tecnología, la Cibertecnología (informática, inteligencia artificial, internet, etc) con la incorporación masiva de las mujeres a su estudio y manejo, lo que la convierte en un campo abierto para que sean ellas mismas quienes la recreen y redefininan de acuerdo con su propia visión del mundo. Nada de extraño tiene esta nueva situación, pues en el siglo que ahora acaba, han caminado en paralelo la normalización del papel de la mujer en la sociedad y su integración a la investigación científica y tecnológica -desde las primeras programadoras anónimas reclutadas para el "Colossus" a la creadora de "Java"- o de la reflexión sobre estas materias, como es el caso de Helen Longino, Donna Haraway o Sarah Harding. A estas alturas, ya hemos comprendido que Ada es mucho más que una rareza feminista, pues representa el papel que las mujeres desempeñarán en el futuro, en el que ha de combinar sabiamente femineidad y filotecnología.

Problema decimonónico

En aquel tempestuoso siglo XIX -nos ilustra Ada- ya se dieron dos emblemas femeninos contrapuestos que desde la literatura nos dan la clave de la revolución que representó el ejemplo de Ada. El primero es la La Eva Futura (Valdemar, 1998), de Villiers de L'Isle Adams, en el que un imaginario Edison construye por encargo un sofisticado robot femenino o "andreida", sustituto de una esposa perdida, para satisfacer las expectativas masculinas de la fiel y sumisa esclava, y que al final revela su carácter perverso y destructor, "contranatural". El segundo emblema lo constituye "Frankenstein o el moderno Prometeo" (Andrés Bello, 1998), de Mary Shelley, donde fue precisamente una mujer, al igual que Ada (y amiga de su padre) la que tiene la suficiente lucidez y penetración de juicio para comprender los peligros de la tecnología, inaugurando de paso la moderna ciencia-ficción.

Aquí comienza la epopeya femenina en torno a la tecnología, con la lucidez de Mary Shelley y el talento de Ada, superando el mito machista de la perversa Eva bíblica. Sin embargo ahora, aquella abolida Eva decimonónica parece haber resurgido en el modelo femenino que nos propone G. Lipovetsky en "La tercera mujer" (Anagrama, 1999), en forma de mujer postmoderna que modera sus expectativas feministas con cierto pragmatismo. Lipovetsky, lógicamente, ha provocado una gran polémica al señalar que la mujer (occidental), al ser por vez primera dueña de su destino ha decidido recuperar ciertos roles tradicionales sin renunciar a su nuevo status. Pero sus críticos (Pierre Bourdieu y las feministas) han visto el fantasma de aquella Eva, un constructo que los hombres hemos lanzado al mundo sin calcular -como señala Fukuyama- las consecuencias.

Nuevos tiempos

Preguntamos a Ada al respecto de tan espinosa cuestión, pero ante su perplejidad victoriana, Donna Haraway, una de las más jóvenes y brillantes futuropolitas, célebre autora del manifiesto "Ciencia, Cyborgs, y Mujeres" (Cátedra, 1991) desdeña todo valor a nuestra pregunta y nos ofrece una panorámica completamente diferente que supera los problemas de "género". En su opinión, el tiempo mítico-tecnológico en el que vivimos, todos somos cyborgs, híbridos de ser humano y máquina, por lo que las división de sexos pasa a un muy segundo plano, o mas bien, se transforma. Parece claro que las mujeres también están accediendo a esa nueva categoría por la pasión con que se han lanzado al ciberespacio, creando sus propias páginas y portales en Internet, tejiendo sus propias redes de intereses, distintas de las de los hombres.

Considerándolo de esta manera, Haraway tiene razón entonces cuando señala que esta gran transformación "cuasiontológica", afecta al ser humano en su totalidad, ya sea mujer u hombre. En este sentido podemos afirmar que tanto el hombre como la mujer modernos no son sino una consecuencia, una "invención" de la tecnología.

Ada, desde la perspectiva radical de su discípula, sería así el prototipo cyborg de la "Eva cibernética" (de hecho, cierto lenguaje de programación lleva su nombre), lo mismo que Babbage el del "Adán cibernético", ambos hijos de una todopoderosa tecnología, que transformará sus respectivos sexos en algo extraño, como ya empezamos a advertir en la clonación genética o los embarazos masculinos artificiales.

Todo esto ha ido provocando una gran perturbación y desconcierto en Futurópolis, pero sólo ahora se hace visible en toda su problemática magnitud, convirtiéndose en tema de constante y feroz debate. Sin embargo, habremos de aprender a convivir con esta situación, aceptando por ejemplo que, en muchos casos, ellas , como Ada y Haraway, tienen razón. Afortunadamente también contamos con escritoras de ciencia ficción como Ursula K. Leguin, McMaster Bujold, Nancy Kress y tantas otras, quienes, a través tanto de su talento literario como de su experiencia femenina, pueden ayudar al conjunto de la sociedad a interpretar y sobrellevar ese incierto futuro.

En realidad, no deseamos tanto a una cableada Eva cibernética sino compañeras como Ada, iguales a nosotros en talentos, oportunidades y curiosidad, para seguir juntos la exploración del futuro Seguiremos buscando, y esperamos que sea cada vez en compañía de más ciberlectoras, que aporten las críticas que los ciberautores tanto nos merecemos.

.........................

Más información:

Mujeres en Internet

Mujeres y ordenadores

. Ada Byron.

 

"Gracias a

su gran talento

matemático,

Ada corrigió

el trabajo de

Charles Babbage

en su ingenio

diferencial"

 

 

. Máquina de Babbage.

 

............

 Suscríbete

¡Es gratis!

............