Por Iñaki Arzoz y Andoni Alonso

Son licenciado en Bellas Artes y doctor en Filosofìa, respectivamente, por la Universidad del País Vasco.

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¿Quién es Manuel Castells?
El cartógrafo de la Sociedad de la Información

Si en nuestro anterior artículo hablábamos de Iván Illich, uno de los héroes pesimistas de la cibercultura, en esta ocasión presentamos a otro héroe, un intelectual moderado e investigador denso donde los haya, pero que todo ciberlector culto tiene el deber de conocer: Manuel Castells (1942).

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Este sociólogo español es sin duda el intelectual que ha estudiado el impacto de la sociedad de la información con mayor extensión, profundidad y perspicacia. Políticamente comprometido (español exiliado en Francia en los 60, fue expulsado de este país durante las revueltas estudiantiles del 68), cercano al socialismo (colaboró activamente en la redacción del Programa 2000 del PSOE y de varios estudios sobre las nuevas tecnologías durante el gobierno socialista), ha sido profesor de numerosas universidades -París, Méjico, Chile, Madrid y Barcelona- y catedrático de sociología y planificación urbana y regional de la Universidad de California en Berkeley, donde reside actualmente.

Movimientos populares

Su trabajo estuvo centrado en un principio en la sociedad civil y los movimientos populares que la constituyen, en relación con la moderna realidad urbana. En este sentido, de su amplia producción en esta etapa destaca su libro Movimientos sociales urbanos (F.C.E.,1975), donde analizaba diversos movimientos populares urbanos (grassroot movements ), desde los comuneros castellanos del siglo XV hasta las planificaciones de barrios obreros realizadas en los años sesenta, en plena era del desarrollismo. Las ciudades son sin duda el lugar privilegiado donde aparecen estos movimientos sociales y donde se define nuestra forma de vida a finales del siglo XX, pero también donde aparecen muchas de las contradicciones y problemas fundamentales.

En su libro "La Cuestión Urbana", (F.C.E. 1976) trata de proveer de herramientas de análisis, que luego puedan convertirse en corrientes y movimientos sociales transformadores. A partir de esta preocupación social por el fenómeno urbano, se introducirá en una segunda etapa en el estudio del impacto de las nuevas tecnologías que van a revolucionar ese contexto urbano. En "Las tecnópolis del mundo" (Alianza, 1994), escrito en colaboración con el geógrafo Peter Hall, estudia la renovación industrial de las grandes ciudades a través de los nuevos centros y parques tecnológicos; en "La ciudad informacional" (Alianza, 1995) se interesa ya por el papel de las nuevas tecnologías de la información en el desarrollo de una nueva forma de economía ("el espacio de flujos"); en "Local y global "(Taurus, 1997) junto con el geógrafo Jordi Borja, incide en la importancia de la gestión local en el desarrollo urbano de la era de la globalización (o "glocalización").

Obra monumental

La culminación de ambas etapas es su momumental obra "La Era de la Información" , en tres volúmenes ­"La sociedad red," "El poder de la identidad" y "Fin de milenio" (Alianza, 1997, 1998,1998)- , un esfuerzo titánico de doce años de investigación donde recorre todos los aspectos de la nueva sociedad tecnológica: la economía global, el fin del patriarcado, el papel del estado, los movimientos sociales contra el orden global, el nuevo concepto del trabajo, la crisis de la democracia, la pujanza del Pacífico, el cuarto mundo informacional, etc, y conceptos nuecleares tan sugerentes como la "cultura de la virtualidad real" y el nacimiento del "Estado Red".

Su trilogía se ha convertido en una suerte de Biblia sobre esta nueva era tecnológica para sociólogos, economistas y políticos y en un mapa que sirve a cualquier lector curioso de guía conceptual para este complejo nuevo mundo de la globalización y de las tecnologías de la información.

Pese a ser la máxima autoridad en la materia, Castells se define como intelectual analítico que evita previsiones futuristas, recomendaciones morales o propuestas prácticas. Quizá escarmentado del papel del intelectual en este siglo de fracasadas iniciativas políticas de la izquierda, únicamente pretende describir e interpretar el presente, para que otros utilicen convenientemente sus "herramientas conceptuales". Y sin embargo, toda su obra se encuentra plagada de veladas sugerencias que incitan a pensar y a actuar en un determinado sentido; dentro del espíritu de lo podríamos llamar un "optimismo crítico" que modera el entusiasmo por la positiva transformación social debida a las tecnologías de la información con la certeza de la continuidad de las desigualdades económicas.

Luces y sombras

Luces y sombras de la era de la información, por la que Castells apuesta en su conjunto, pero a la que, ya sea por una excesiva cautela o por una estricta coherencia profesional, deja huérfana de una interpretación filosófica más comprometida. No parece adecuado por ello -además de sospechoso- el encendido elogio del Wall Street Journal cunado lo calificaba como "el primer gran filósofo del ciberespacio", y sí en cambio el de Anthony Giddens, que comparaba su obra con la de Max Weber.

No cabe duda que Manuel Castells, un español inquieto y cosmopolita (que ha publicado su obra primero en inglés) además de ser el "primer gran sociólogo del ciberespacio" es el primer intelectual español de la cibercultura, a la que aporta su extraordinaria capacidad de trabajo y de síntesis y una sensiblidad social de la mejor tradición europea, poco común en los apologistas americanos del ciberespacio. Su obra será un hito de la primera etapa de la cibercultura y su lectura resulta hoy, imprescindible.

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Más información:

Manuel Castells

. M. Castells.

 

"Toda su obra

se encuentra

plagada de

veladas sugerencias

que incitan

a pensar y

actuar en un

determinado

sentido"

 

 

. ¿Hacia la "glocalización"?

 

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