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Por Iñaki Arzoz y Andoni Alonso

Son licenciado en Bellas Artes y doctor en Filosofìa, respectivamente, por la Universidad del País Vasco.

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¿Quién es?: Joe Firmage
De empresario virtual a perseguidor de OVNIs
(22-2-00)

Nuestro protagonista de hoy representa a la perfección la esquizofrenia de la actual cibercultura norteamericana. En él hallamos esa característica dicotomía de la Ciberamérica un tanto estrafalaria de los noventa, que se adapta al próximo milenio mezclando ingredientes extraños por igual: el amor apasionado hacia la high-tech y la curiosidad por lo paranormal, la sensibilidad por el medio ambiente y una extraña religiosidad sincrótica tipo New Age. Así, nuestro personaje - el prototipo del nerd convertido en ufólogo- pertenece a la categoría de antihéroes, pues representa una asimilación de las nuevas tecnologías.


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En una primera etapa, Joe Firmage ofrece la típica imagen del empresario precoz de la cibercultura, con un fino olfato para los negocios y una habilidad innata para subirse a la ola tecnológica y mantenerse en ella, esto es, un joven nerd en la estela de Bill Gates o Jeff Bezzos, hasta que cumple 28 años... Con tan sólo 18 funda Serius, una compañía de software dedicada a la programación orientada a objetos (en el entonces prometedor lenguaje Java). Cuatro años después, el gigante informático Novell la compra por 24 millones de dólares, lo que significa que ya para los 22 años, Firmage era multimillonario. Durante un tiempo trabaja para Novell, pero los desacuerdos con el enfoque de la compañía en el mundo de Internet le llevan a dimitir. No satisfecho de su éxito, reinicia su actividad independiente y crea su propia empresa de telecomunicaciones, USWeb , dedicada a la transacción electrónica y a proveer de recursos empresariales en Internet.

La religión gnóstica

Volvió a acertar, la empresa creció rápidamente y tras sólo dos años, Firmage consiguió realizar otra venta multimillonaria. Y justo hasta este momento, como decimos, la trayectoria de Firmage no se diferencia nada de la progresión imparable de la casta de los Gates y Jobs; joven emprendedor, tan brillante como rebelde, consigue antes de los treinta una considerable fortuna. Pero, de la noche a la mañana, Firmage pasa de ser un modélico empresario virtual a convertirse en un tenaz perseguidor de ovnis...

¿Cómo es posible esto? ¿El hastío provocado por su fácil éxito? Parece probable, pero no suficiente para explicar lo que podría haber sido simplemente una absorbente afición, compartida por millones de norteamericanos. Para entender su caso es preciso remitirse a su origen mormón -la religión gnóstica de nuestro tiempo, según Harold Bloom- y a un incidente concreto de su vida: Una noche, al regresar a casa del trabajo, recibe en su dormitorio la visita de una entidad luminosa que identifica con un extraterrestre y que le abre los ojos a un nuevo sentido para su vida y para el destino del mundo. Al igual que Joseph Smith, fundador del mormonismo, que recibió la visita del Angel Moroni, Firmage recibió una "revelación" alienígena que luego, curiosamente vió confirmada, al contárselo a su padre, el cual le confiesa entre sollozos que él también recibió la misma misteriosa visita en su juventud.

Un nuevo profeta

De alguna manera, el caso de Firmage, ejemplifica la trasmutación de la religiosidad gnóstico-hermética del pasado a la religiosidad tecno-hermética del presente, dentro de una atmósfera religiosa como la del mormonismo, propicia para la inmersión en las nuevas tecnologías (los célebres archivos informáticos de Salt Lake City, donde se registran las partidas de nacimientos de una gran parte de Occidente) y que ha producido otros personajes interesantes, como el escritor mormón de ciencia-ficción, Orson Scott Card, que conduce su exaltada fantasía religiosa únicamente por los senderos de la imaginación.

La cuestión es que Firmage se convierte en el nuevo profeta de la revelación extraterrestre, y se dedica a acumular expedientes, estudiar casos, entrevistar a numerosos testigos de supuestos avistamientos OVNI, asaltar a presidentes con sus investigaciones y asistir a congresos, donde se convierte en la estrella. Todo esto tiene un precio en un mundo empresarial tan volátil como el de las telecomunicaciones. Pronto vende su empresa, alegando que su nueva afición perjudica tal vez la credibilidad de la empresa y porque sospecha que se está organizando una conspiración en su contra -, y se embarca en un gran proyecto sobre la búsqueda de inteligencia extraterrestre, aprovechando el medio que mejor conoce -Internet- al que denomina, nada menos que con el nombre de "Proyecto Ocasión", junto con un equipo de investigadores que él financia.

Extraterrestres

En el mundillo empresarial informático, altamente competitivo, su fama de excéntrico crece rápidamente y ya se ha ganado el sobrenombre de el "Fox Mulder de Silicon Valley", mote que personalmente no le hace ninguna gracia, aunque nos parece muy adecuado. Así, Firmage sostiene, como el protagonista de la serie de Chris Carter (otro hito de la cibercultura), que existe una conspiración del gobierno norteamericano para ocultar al pueblo la verdad el fenómeno OVNI.

Para probar tal acusación ahí se encuentra, por ejemplo, el célebre caso de Roswell, montado por la CIA para desacreditar a los investigadores ufológicos, pero que en realidad encubre un caso cierto, un contacto en la "tercera fase". Según Firmage, él ha recogido numerosos testimonios de altos mandos militares y de científicos que le han confirmado la existencia de vida extraterrestre inteligente.

A quien se oponga a sus creencias desde un punto de vista científico, le contestará que la ciencia actual se haya perdida en cuestiones sin importancia, pues ¿nos vamos a creer que el increíble desarrollo tecnológico de los últimos doscientos años es obra única y exclusiva del género humano?. Firmage cree firmemente que, como atentos ángeles guardianes, los extraterrestres nos han asistido desde siempre, en los rápidos cambios evolutivos que hemos atravesado como especie y en el desarrollo espectacular de la ciencia moderna.

Esta profecía ufológica, por supuesto, viene debidamente empaquetado dentro de una llamada a la renovación de la religiosidad del hombre moderno, hoy por hoy en clara decadencia. En su opinión, el materialismo y el consumismo están acabando con nuestra espiritualidad al tiempo que destruyen el equilbrio ecológico, hasta el punto que amenazan seriamente nuestra supervivencia. De ahí que los extraterrestres se conviertan en una anhelada esperanza para frenar nuestro suicidio como especie. (Sorprende, por otra parte, que Firmage, antaño un alto ejecutivo de Silicon Valley, clame tan alto precisamente contra la forma de vida capitalista y consumista- que ha permitido crear toda esta industria y ahora, llevar a cabo su campaña proselitista a través de la Red.)

Discurso disparatado

Consecuente con estas creencias, Firmage se convierte en una suerte de ciberaltruista que va a crear el mejor portal-web de la historia, donde una cadena de DNA en un fondo negro aguarda al visitante hacia una sucesión de links y cuyos contenidos ha publicado también en formato de libro descargable, a fin de reconducir los descarriados pasos de la civilización occidental en el próximo milenio.

Su puerta de la "verdad" se convertirá así en un acceso telemático privilegiado hacia esa peregrinación hacia las estrellas, necesaria para salvarnos y salvar el planeta, tras los pasos de esos ángeles-extraterrestres que nos aguardan para acogernos en su bondad infinita. Obviamente, este discurso que todavía suena disparatado por estos pagos, tiene en Norteamérica una amplia aceptación.

En realidad el "caso Firmage" representa la punta de lanza de un fenómeno neo-religioso, en opinión del filósofo materialista Gustavo Bueno, que supone un rebrote de la religiosidad animista en torno a los númenes de la naturaleza (los extraterrestres como criaturas zoomorfas), pero que hay que entender también como fruto del ansia de una religiosidad postcristina que asuma el paradigma científico. La idea de los extraterestres divinos (tecnológicamente superiores) ya desde la época de Erik Von Daniken tiene una larga tradición en nuestro siglo y alacanza con Firmage su culminación, y gracias a la Red, convirtiéndose en (pseudo)religión.

"Malos viajes"

Que extraña resulta una civilización que produce individuos como Firmage, sinceros en sus propuestas, tecnológicamente avanzados pero a la vez inmersos en una suerte de credulidad infantil que les lleva a proponer las más desaforadas ideas. Que extraño maridaje se produce entre el chip y la superstición, que nos debiera llevar a tomar precauciones ante esta situación tan peculiar -de verdadera trasmutación cibercultural- que estamos viviendo.

Parece que muchos de los que toman las grandes decisiones en la cibercultura en la que vivimos inmersos carecen de un mínimo sentido común y un sano escepticismo, por lo que finalmente, ese ominoso poder que acumulan trastorna sus mentes, introduciéndolos en un alucinado viaje intelectual, aunque esas "malos viajes", naturalmente admiten grados; los extraterrestres de Firmage resultan bastante inofensivos(aunque se parecen sospechosamente a los de la secta suicida de Heaven's Gate, presentes también en la Red), pues aunque sean el producto de la chabacanería intelectual de la mentalidad (gnóstica) norteamericana, sus propósitos, en definitiva, no parecen malignos, tan sólo naif...

Otra cosa son las alucinaciones de Moravec o Minsky, los adalides de la inteligencia artificial "dura", que vislumbran y desean un mundo dominado por las máquinas, las "herederas del hombre" -al que convertieron en su mascota o harán desaparecer-, como la mejor solución evolutiva para los seres humanos. estas son algunas de las pesadillas que crea el sueño tecnológico y, aunque algunas resulten ahora tan curiosas como las de este ciberapostol ufológico, es muy posible que contribuyan a moldear un futuro distinto, dominado por estos mitos aberrantes. Y al final seremos otra vez nosotros -razonables usuarios, razonablemente humanistas-, quienes acabaremos pagando los platos rotos de este desenfreno religioso-tecnológico.

"La verdad está ahí fuera" dice Mulder, "la verdad está ahí dentro (en la Red)" parece decir este Mulder electrónico, y que duda cabe, pero en un sentido muy diferente al que cree...

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Más Información

USWeb

Proyecto Ocasión

. Joe Firmage.

 

 

 

"el "caso Firmage" representa la punta de lanza de un fenómeno neo-religioso"

 

 

 

. En la búsqueda de OVNIs

 

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