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Por Iñaki Arzoz y Andoni Alonso

Son licenciado en Bellas Artes y doctor en Filosofìa, respectivamente, por la Universidad del País Vasco.

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¿Quién es?: Frank J. Tipler
Dios es el Punto Omega y Frank J. Tipler es su profeta
(27-3-00)

Si en el artículo anterior nos habíamoscruzado con un curioso personaje de la cibercultura -Joe Firmage-, en estaocasión vamos a indagar sobre otro no menos curioso, por no decir"sorprendente", un científico prominente que no ha abandonadola ciencia en su personal búsqueda de Dios. ¿De Dios? Sí,el lector ha leído bien...
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Frank J. Tipler esun reputado físico norteamericano, profesor de física matemáticade la Universidad de Tulane (Nueva Orleans), cuyo libro en colaboracióncon John D. Barrow "The Anthropic Cosmological Principle " (OxfordUniv. Press, 1986), donde se especulaba sobre la posibilidad de que lasmáquinas inteligentes convirtieran todo el universo en un gigantescoprocesador de información, ha servido de base a su tesis actual,mantenida en "La física de la inmortalidad" (Alianza, 1996)sobre la construcción informática de Dios en el futuro...

Según la descripción de John Hortonen "El fin de la ciencia "(Paidós, 1998), Tipler, un tipoalto, bigotudo y entusiasta, que exhibe una "especie de paletismo jovial"y afirma no probar una gota de alcohol, sólo puede ser entendidocomo el más eminente de los representantes de la "ciencia irónica"de los últimos tiempos. Tipler, experto en física cuántica(materia que ha servido de punto de partida a tantos misticismos científicos),ya trató en su tesis doctoral de probar los viajes en el tiempo ymás adelante de demostrar que los automóviles y los ordenadoresson seres vivos.

A pesar de sus actuales veleidades religiosas,y si creemos en sus palabras, siempre le había interesado la ciencia-para mejorar las condiciones de vida de la humanidad-, desde una visiónmaterialista y pragmática del universo, lo cual le colocaba en lasantípodas de cualquier sentimiento religioso.

Camino a Damasco

Sin embargo, como muchos otros científicos-tantos y tan significados que asombrarían al lector-, Tipler emprendiósu particular camino a Damasco y sin desmontar de su arrogante caballo científico-materialista(que no racional), gracias a la teoría visionaria de otro excéntricojesuita, Teilhard de Chardin, paleontólogo que espoleado por un darwinismocristiano pronosticó la llegada del "Cristo cósmico"al final de la historia, como una convergencia de la evolución científicay espiritual de la humanidad.

Este concepto, en su día silenciado porla iglesia y criticado ahora por científicos evolucionistas comoRichard Dawkins, como claro ejemplo de "mala poesía científica",ha tenido sin embargo una gran fortuna en una tendencia extrema de científicos"cientifistas" de diferentes disciplinas (biología, inteligenciaartificial, cosmología, etc) capitaneados por Tipler, en el papelde profeta de la nueva síntesis.

Así, Tipler se convirtió al evolucionismoespiritual, merced a un indigesta mixtura de autores, entre los que cabendesde científicos como su amigo Barrow y Dyson, hasta teólogoscomo San Agustín o Wolfhart Pannenberg, y cuyos principales ingredientesson la teoría del "ordenador cuántico" y la tecnologíade la "realidad virtual", cocinados ambos hasta la licuefacción.Su tesis, en realidad, mantiene que aunque ahora no existe Dios, existiráen el futuro, al final de los tiempos, cuando la tecnología informáticamejorada exponencialmente, consiga crearlo artificialmente.

Programa informático

Este Punto Omega, omnipotente como el Dios bíblico,conseguirá entonces resucitar copias virtuales de todos los seresque han existido en una suerte de cielo o paraíso a medida, paravivir eternamente entre placeres indescriptiples y perfectos, como los quenos promete el cielo de la tradición escatológica de las religionesdel libro, donde por ejemplo, podremos hacer el amor cada uno de nosotroscon equivalentes de las huríes musulmanas o 'la mujer lógicamentemas bella del universo' y viceversa.

Según esta teoría, el universo seríaun inmenso programa informático que se está inicializandoen estos momentos, y cuando termine de cargar sus ficheros virtuales, entoncesaparecerá en toda su gloria el Dios anunciado por todas las religiones(incluso por particulares interpretaciones filológicas, como la quetraduce la presentación del Dios bíblico de "soy el quesoy", por "por soy el que seré"). Así, unavez que la inicialización haya concluido, volveremos a activarnoscomo copias virtualmente perfectas -gracias a un complejo proceso de "emulación"-en un universo perfecto que dura un instante eterno, antes del Apocalipsisdel big crunch.

La tesis del Punto Omega, ya popular en la Redparece a simple vista más propia de las corrientes esotéricos-científicasde la New Age (que ha saludado alborozada esta nueva prueba científicade la existencia de Dios-. Ver Revista "Más allá",nº1-2000, "La fórmula de Dios") pero cuenta con elrespaldo de conocidos científicos, extremistas aunque poderosos ensus respectivos campos, como Moravec o David Deutsch, quien en "Laestructura de la realidad "(Anagrama, 1999) expone una teoríaparalela y coordinada con la de Tipler, donde especifica las aportacionesde las diferentes disciplinas de la ciencia al proceso general.

De acuerdo con la visión de críticosde la tecnología como David Noble en "La religión dela tecnología" (Paidós, 1999) o Margaret Wertheim en"Pythagoras Trousers "(Norton, 1997), Tipler y su variopinta escuela,pertenecen a esa vieja tradición que entiende que la ciencia -especialmentela física- es un camino gnóstico hacia Dios.

Concepto de perfección

Desde Einstein argumentando contra la fisica cuánticaal afirmar que "Dios no juega a los dados" o James Clark Maxwell,padre del electromagnetismo, quien confirma su teoría porque se ajustaal concepto de perfección de la divinidad, y cuyo paradigma seríaya Sir Isaac Newton, que además de descubrir la ley de la gravitacióndedicó arduos y prolongados esfuerzos a desentrañar las clavescabalísticas de la Biblia y a la reconstrucción del Templode Jerusalem.

Lo cierto es que el profano, abrumado por ecuacionesmatemáticas (como la función de onda que supuestamente demuestrala existencia del Espíritu Santo) y abstrusos conceptos científicosaltamente especulativos, las conclusiones de estos verdaderos sacerdotesde la materia, le suenan a "patafísica", pero no puedeo no se atreve a denunciarlo.

Desde luego, no todos los científicos nitodos los físicos son como Tipler; ni si quiera su amigo John D.Barrow, excelente divulgador por otra parte y no menos audaz, auqnue sin"pasarse de rosca", y que manifiesta en "Imposibilidad "(Gedisa,1998) que el modelo que elaboraron es puramente especulativo asícomo que los límites científicos son estimulantemente creativos;o Martin Gardner quien opina que la teoría de Tipler es "unaextravagancia generada por demasiadas lecturas de ciencia-ficción",a lo que el escritor Poul Anderson, respetando su solidez científica,apostilla que la considera prudentemente "una travesura muy fuerte"a la espera de un dictamen definitivo de la ciencia.

Presupuestos millonarios

Pero el verdadero problema es que tras este científicoextravagente, hay toda una escuela de pensamiento científico a susombra, más o menos moderada, que cree en la panacea de la tecnologíadigital y la eleva a los altares, y lo que es peor, que invierte presupuestosmillonarios en desarrollar ideas y artefactos -"máquinas espirituales"en palabras de Ray Kurzweill- que Wittgenstein no dudaría en calificarcomo mera superstición lingüística, pero que estáa punto de hacer realidad la afirmación de Tipler de que la "físicaes una rama de la teología".

El conocimiento de estos personajes, todavíaúnicamente extravagantes, debiera obligarnos a repensar el papelde los científicos en nuestra sociedad, pues acaso hemos permitidoque los éxitos tecnológicos se les suban a la cabeza y sedescontrolen, con lo cual pueden permitirse estos extravíos, quedistorsionan el desarrollo normalizado de una verdadera ciencia, en losparámetros de una mesurada racionalidad y, lo que es más importante,verdaderamente útil.

Mientras no seamos capaces de poner freno a estatendencia, seguiremos alimentando estos 'sueños de la razónque producen monstruos' (¡Qué mayor mosntruosidad que el Diosartificial!) y cada vez que encendemos el ordenador, preguntándones,si no estaremos leyendo realmente: God is starting up...

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ElPunto Omega

. FrankJ. Tipler

 

 

"Sus principales

ingredientes son

la teoría del

"ordenador

cuántico"y

la tecnología de

la "realidad

virtual""

 

 

 

. ElPunto Omega

 

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