Por Iñaki Arzoz y Andoni Alonso

Son licenciados en Bellas Artes y doctor en Filosofìa, respectivamente, por la Universidad del País Vasco.

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Página II

Resolver problemas

Ada Lovelace, hija de Lord Byron, no fue únicamente una compañía para el arisco Babbage. Siempre nos quedará la duda de si realmente fue ella el verdadero genio, frustrado por su condición femenina, mientras que Babbage únicamente tuvo una sola y lógica idea genial, fruto de sus amplios conocimientos. Rodeada de genios, como su padre y Mary Shelley (recordémoslo, la autora de Frankenstein, la primera obra de ciencia-ficción moderna), Ada desarrolló un genio matemático que sorprendió incluso a Augustus de Morgan, el más célebre matemático inglés de la época. Su penetrante comprensión de los problemas de la primera computación, le llevó a enfrentarse con Babbage, pues ella considera que éste era chapucero en su forma de resolver los problemas.

A ella se debe precisamente una de las imágenes más bellas para explicar en qué consiste su computadora; del mismo modo que Jacquard utilizaba tarjetas perforadas para los diseños de sus telares automáticos, Ada concebía el Ingenio Analítico como un telar de álgebra, que 'tejería' la solución de cualquier problema que se le planteara, empleando precisamente el mismo sistema, tal como IBM hizo posteriormente durante muchos años. Algunos afirman que si a Babbage le cabe el honor de ser el creador del primer ordenador, a Ada le cabe el de ser la primera programadora de la historia, ya que su visión de las posibilidades de este primer ordenador excedía con mucho las algo estrechas visiones de Babbage.

Lenguaje de programación

De hecho, fue ella quien editó el primer artículo exponiendo el valor del trabajo de Babbage, Sketch of the Analytical Engine Invented by Charles Babbage (En Charles Babbage, Dover, 1961). Su condición de mujer (y esposa de un aristócrata, el barón Lovelace) fue un gran obstáculo para que pudiera desarrollar todo su potencial en una sociedad dominada por los hombres como era la Inglaterra victoriana.

Actualmente, Ada Lovelace, se ha convertido en una heroína para la tendencia ciberfeminista, tal como se puede apreciar en el libro de Sadie Plant, 'Ceros + Unos' (Destino, 1998). En justo homenaje a su talento, se ha desarrollado un lenguaje de programación con su nombre: Lovelace 95. (Vid. VV. AA. El juego de Ada. Matemáticas en las matemáticas, Proyecto Sur, 1998)

Quizás el homenaje más brillante a estos dos personajes se encuentre en la novela de los creadores del ciberpunk, William Gibson y Bruce Sterling, The Difference Engine (Bantham, 1991), donde se describe una suerte de pasado alternativo, en el que Ada juega un misterioso papel, incluida la fama de jugadora empedernida que, según algunos, fue la razón que le llevó realmente a interesarse por el trabajo de Babbage, ya que con su máquina esperaba encontrar un método estadístico para ganar en las apuestas de las carreras de caballos.

Sin embargo, Gibson y Sterling nos dibujan a un autoritario Babbage, que ha triunfado en sus proyectos y que controla a la población gracias a millones de fichas y a un super Ingenio Analítico (tenebroso aspecto de la informática que, según el historiador Edwin Black en la reciente IBM y el Holocausto, fue una realidad ya en 1933 durante el régimen nazi).

Babbage y Lovelace, Lovelace y Babbage, una extraña pareja de progenitores de la primera cibercultura, una cibercultura romántica y en ciernes, donde nace a un tiempo la tecnología, la ciencia-ficción y el luddismo y que, en su doble condición de técnico y comentarista, teórico y programadora, y hasta de hombre y mujer, representen quizá todavía con paradójica fidelidad a la cibercultura contemporánea.


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Charles Babbage



[Actualmente, Ada Lovelace, se ha convertido en una heroína para la tendencia ciberfeminista .]