Por ChuckyGarcía


Chucky García es director de la agencia Press Riot y colaborador deBitniks

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 Nike or not Nike Pag. 2 de 2

Traducción: Explotar al máximo las trayectorias deportivas de personajes que no se lesionen como Romario, que no se retiren como Jordan y que no se pongan fofos como Agassi; y al mismo tiempo venderles al continente asiático y al americano los productos que fabrican regiones suyas sin mayores garantías laborales por parte de la Comunidad Internacional, como Cambodia, Korea, Taiwán o El Salvador.

Así punteó Nike el mercado durante la década de los 90 y de igual modo se puede prever que lo hará en el presente decenio. Para los mass media comenzando por la prensa deportiva; lo significativo será lo aerodinámico de sus nuevas líneas de guayos y el circo de títeres que en todo el ámbito deportivo la firma pueda acaparar, entre otros, por no hablar de la "importancia" de los topes: más de cien millones de productos vendidos al año y un crecimiento de ingresos superior al 40% para cada uno de los años venideros [de hecho, y como se vio anteriormente, en un solo calendario Nike pasó de facturar US$6.5 billones de dólares a facturar US$9.2 billones de dólares].

Código de conducta: el libro de la mesa coja

La nueva pifia, sin embargo, tal como pasó hace diez años cuando Nike anunció la puesta en marcha de su Código de Conducta [una promesa de equidad laboral que tan sólo debe ser usada por Phil Knight para ajustar la pata coja de su escritorio], será sucumbir editorialmente ante una imagen posicionada como benefactora mundial del deporte que, por causas del mercado globalizado, ha tenido algunos "deslices" dentro del plano de los abusos corporativos. Ignorar a quienes realmente fabrican los productos de Nike es, a juicio de muchos críticos independientes, un autogol.

Cierto es que quien domina el mercado a través de la imagen, como Nike, está llamado a tener el control sobre el verdadero fabricante. Eso, sin embargo, no incluye la conciencia de los consumidores, que deberían estar expuestos a otro tipo de juicios, incluso desde las mismas campañas publicitarias. Algo menos paternal que la advertencia que la industria tabacalera imprime en las cajas de cigarros y mucho más en onda con las condiciones reales que viven los casi 500.000 empleados que hoy día trabajan para la firma. Algo se debe traer el buzón de sugerencias de la compañía, como cuando una maquiladora de Nike en Asia denunció que sus empleados trabajaban hasta 14 horas diarias, expuestos a sustancias químicas peligrosas y abusos sexuales. Y, lo peor de todo, sin un salario acorde con sus gastos [un estudio de la organización Ropa Limpia [Cleanclothes.org] demostró que en otros países del área como Tailandia los empleados necesitaban US$5.25 dólares para vivir diariamente, mientras que Nike les pagaba solo US$4.25 dólares por ocho horas de trabajo].

Abuso personalizado

Es un negocio de más de cuatro mil millones de dólares, como ya se dijo. Por eso, Nike "Just do it" [sólo lo hace], en compañía de quienes creen que demandar la famosa firma es tan sólo un acto del romántico idealismo que nuevamente vive el mundo, como los antiglobalizadores y Greenpeace.

Por eso, el recomendado de la casa es que por 199,99 Euros usted se compre un par de zapatillas Nike ID y se olvide del caso. Con su nombre a un costado de las mismas y las especificaciones de color que escoja en el sitio de Internet de la famosa multinacional de calzado y ropa deportiva, en cinco días llegarán a su casa para que siga imaginando que usted camina al paso del futbolista de moda, los mejores jugadores de la NBA o, si quiere un perfil más controvertido, alguna celebridad del rap de gansters, nicho aprendido de su competidor directo, Adidas.

Con sus Nike ID, de seguro, usted caminará por nubes de algodón mientras el mundo se hunde: más allá de las denuncias por explotación laboral existen otras realidades. En muchos países de Suramérica es factible ver adolescentes abaleados por algún tipo de indumentaria de la famosa marca de la diosa griega de la victoria. Perdedores, según sus victimarios, para quienes la penetración publicitaria de Nike significa más que un simpático comercial en medio de la programación de la MTV: un objeto que se puede revender a buen precio en el mercado negro, cambiar por drogas o, simplemente, usar como dotación "militar" de una pandilla de delincuentes.

¿Será esto último el próximo nicho de Nike?

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Más información:

La versión de Nike
[Vídeos de la empresa donde se defiende de las acusaciones de sus críticos]

Cleanclothes
[Sitio del movimiento "Ropa Limpia" en inglés]

Nikewages
[Sitio donde se detallan los sueldos que Nike paga a sus trabajadores en el Tercer Mundo]

 
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[Una maquiladora de Nike en Asia denunció que sus empleados trabajaban hasta 14 horas diarias]
 

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