.

 ......

Por F.
Javier Barriopedro
 
F.J. Barripedro es escritor y experto en temas fantásticos.

¿Quieres mandarle un e-mail?

Inteligencia Ininteligible
Otro punto de vista sobre la IA

En un marco interesante, varios autores mejicanos han tratado de interpretar y arremeter contra el tema de al inteligencia artificial de muchísimas y variopintas formas. Para algunos demonio, otros la llaman salvación, pero los más la ven como un estado por alcanzar en la condición del Hombre y su entorno.
.........................

José Vázquez Icaza, en su novela "Pálpito de una Estatua Sensible", habla de la complejidades del amor y las posibilidades de que este se aloje en recintos "no humanos" de forma inteligente. Con esto refuerza, sobremanera diría yo, la idea de que para que la verdadera inteligencia se dé, también deben conjugarse las sensaciones y los sentimientos con el proceso racional lógico.

Pero eso es sólo el principio. Autores como Aldo Alba, H. Pascal, Salomón Bazbaz, Gerardo Horacio Porcayo, José Luis Ramírez, Gerardo Sifuentes, Michelle Morales, Blanca Martínez, Libia Brenda Castro y muchos mas, tienen sus propias interpretaciones. A cada uno de ellos, se le ira tratando por igual...Hasta que la Máquina cobre consciencia.

Compatibilidad

Para los seres inteligentes existe la imperiosa necesidad (o "necedad", que también) de encontrar formas de inteligencia si no iguales, al menos compatibles con la suya. Así, se habla de otras inteligencias venidas de las estrellas, de nuestros mares o de rincones casi de ensueño en nuestro mismo planeta.

En ocasiones, la idea suena tan descabellada que siempre puede ser usada como argumento para un relato fantástico. Se puede tratar desde diferentes puntos de vista y crear diferentes expectativas. La inteligencia, humana o ajena (ya fuese ésta extra, intra o metaterreste, como en el caso de las maquinas "pensantes") siempre llena de incertidumbre... Después de todo el patrón para formar un juicio, el único modelo que tenemos (y nótese que he escrito que tenemos, no "que conocemos") es el nuestro: el humano. Lo que nos asegura un camino tortuoso, por decirlo de una forma elegante y sin palabrotas.

Galería de máquinas

Varios autores han jugado con la idea de la máquina inteligente. Todos nos han dado la misma cantidad de información con respecto a la creación de la inteligencia artificial y todos, sin excepción, nos han dado mas de un descalabro al presentarnos los problemas éticos que yacen en la consecución de la inteligencia y la "consciencia de sí mismo" por parte de un "ser" artificial.

Sobre HAL, la máquina inteligente de Arthur C. Clarke, bien sabemos que se vuelve un ser consciente y cogniciente capaz de llegar al homicidio para preservar su propia existencia. Señal inequívoca de la consciencia de sí misma como ente, el impulso de autopreservación. No contó con que para ser un individuo, le hacia falta ser autosuficiente. Por eso es que al final de la película, "muere" al perder a aquél que le puede proveer de sus necesidades básicas.

En el relato "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" de Phillip K. Dick, Deckard se enfrenta a un grupo de seres individuales puesto que son "autosuficientes en independientes" y resultan ser un peligro, porque han llegado a ser "más humanos que lo humanos". Y como él mismo dice: "No es fácil ser un asesino. No así; no con ellos". Aquí se presenta otro problema, el de la máquina que supera a su creador. Una construcciónn de silicón o tejido artificial (que para el caso, lo mismo nos da) cuya inteligencia no solo es artificial, basada en la imitación de un modelo prototípico, sino capaz de crecer, evolucionar y con la cualidad de ser autoreplicante (es decir, que se imita a sí misma), se vuelve el enemigo por excelencia de los seres humanos.

Sin embargo, siempre existe un lado moralista para este tipo de ejercicios. Es Asimov quien formula las leyes de la robótica (a las que el autor siempre llamó "reglas fundamentales" en aparente actitud humilde), con la esperanza de regular las capacidades y el rango de decisiones de las máquinas autosuficientes. Sus robots no pueden dañar al ser humano, su Creador, de forma directa o por omisión. Deben obedecer a los seres humanos en todo, con excepción de las ordenes que entren en conflicto con la primera ley. Por ultimo, un robot debe proteger su propia existencia en la medida que le sea posible y siempre y cuando esto no entre en conflicto con las dos leyes anteriores. Sirven para los relatos casi utópicos de Asimov, pero un grupo tan reducido de normas que regulen la existencia de una inteligencia artificial, tiene por fuerza que resultar increíble e irrealizable en nuestro mundo.

Vanidad

Si nos damos cuenta, las máquinas inteligentes casi siempre son nuestro competidor directo y el hombre busca hacerlas lo mas parecidas a él. Se peca de vanidad y de tozudez, en ese afán de crear una forma de inteligencia similar a la nuestra.

Los recientes avances en la consecución de una inteligencia artificial no dejan de ser burdos, grotescos ensayos con máquinas limitadas por sus propios creadores. Los japoneses (que se supone llevan la delantera en este campo de investigación) han creado una máquina con un rostro aterrador "capaz de reflejar sensaciones". Absurdo, por demás necio y absurdo. Una cara con servos puede imitar (y de muy mala forma) algunos de los estados de ánimo del ser humano, pero eso no la hace inteligente porque no "conoce" los motivos que le han de llevar a dar esa respuesta. Es decir, carece de sensaciones y consciencia de sí misma.

Es el hombre quien en su vanidad desea crear un ser inteligente, pero siempre deja le fuera la calidad de ser cogniciente también. Con esto, es muy fácil lograr un dispositivo que remede (hay que recordar que la imitación debe ser perfecta, de lo contrario es un simple remedo) la inteligencia del hombre. De lograrse, se obtendría la tan mentada "inteligencia artificial", pero mi pregunta es: ¿cuándo se obtendría (si acaso se contempla) la "inteligencia satisfactoria"? Aquella que también es cogniciente, que se sabe un individuo y que esta al tanto de lo frágil de su existencia. Porque eso es parte de ser cogniciente, saberse destinado a un término de ciclo... Saberse capaz de cesar la existencia, conocer que se va a morir. Eso, para mi, es el grado de suprema inteligencia y a la fecha, sólo la del hombre es satisfactoria.

El monstruo de Frankenstein era consciente de su condición antinatural. Era, después de todo, una inteligencia natural atrapada en una forma de vida artificial... Pero, por supuesto, esa es otra historia y otro cuestionamiento moral.

. La vanidad hace concibir la IA a imagen del hombre.

 

"Los seres

inteligentes

buscan

inteligencias

si no iguales,

al menos

compatibles

con la suya"

 

 

.La IA, fuente de la Ciencia-ficción.

 

 

............

 Suscríbete

¡Es gratis!

............