Por Francisco Castro

F. Castro es escritor, profesor de filosofía y crítico de cultura del periódico Atlántico Diario de Vigo.

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Inconvenientes del libro electrónico
No es oro todo lo que reluce
16-5-00

Llevamos así como dos años, más o menos (¡Dios mío, cómo pasa el tiempo!) dando la lata con el asunto este de los libros electrónicos, y de los textos en línea, y las librerías virtuales, y los textos más interesantes sobre el asunto, y todo eso, y tal, y tal, y lo otro, y lo de más allá, y, en general, siempre, o casi siempre, hemos hablado bien del asunto. Hoy voy a romper esa tendencia. Digamos que nos vamos a bajar a la tierra, pisar suelo firme y atar un poco más en corto nuestras, por lo general, exageradas reacciones de optimismo...

O lo que es lo mismo: que en los libros electrónicos, a día de hoy, encontramos más problemas que virtudes. Y ese es el principal motivo por el que no da despegado, comercialmente hablando, la venta de estos aparatitos. Y ojo, entiéndaseme bien: los inconvenientes no tienen nada que ver, pero nada de nada, con aspectos técnicos. Que va.


Problemas técnicos

Los libros electrónicos, a cada nueva generación que sale al mercado, son menos pesados, más baratos, con más memoria, aguantan más tiempo la batería, más pequeños, con más funciones (variar el tipo de letra, decidir la intensidad de la luz, etc...). No, para nada los problemas tienen que ver con la técnica. No. Por desgracia no. Y digo "por desgracia" porque, si fuesen problemas sólo técnicos, más pronto o más tarde se solucionarían sin mayores disgustos. Estos chicos de la informática pueden con todo. Y, a la larga, tendremos libros electrónicos realmente de bolsillo. Nunca serán como los de papel ( ya lo he dicho, hasta la insistencia más pesada, que los prefiero a los electrónicos, pero, por si acaso, lo recuerdo ), hasta el punto de que será difícil imaginarlos mejor hechos dentro de algunos años. Sin embargo, como digo, los problemas son de bastante peor solución.

Títulos disponibles

Primer problema: hay pocos títulos disponibles. Ya hemos explicado en otras ediciones, que los que vayan a leer en soporte electrónico serán, por lo general (aunque me entran ganas de decir que de manera total y absoluta ) los que ya consumen libros de papel. Como ya hemos dicho muchas veces, nadie se va a volver lector - por desgracia, también... qué batalla más difícil de ganar - por el hecho de que exista un nuevo soporte. Por supuesto que no. Los consumidores de libros en soporte electrónico serán los mismos, más o menos, que ya leen en papel. Y por ahí está el problema.

Hay muy pocos, poquísimos, en realidad, títulos disponibles en este soporte. De esta manera, nadie (a no ser alguien que esté "por el capricho" o porque quiera estar realmente "a la moda"), va a meter tanto dinero en un aparato que no va a poder - casi - utilizar. Sin embargo, en lo que a esto se refiere, se anuncian novedades interesantes. Microsoft (¡como no!) ha anunciado firmas de acuerdo con varias editoriales españolas y de todo el mundo para adquirir más títulos en español.

Derechos de autor

En este sentido, acaba de firmar un acuerdo con Planeta, o lo que es lo mismo, con el primer grupo editorial español, para publicar más libros electrónicos. Como siempre, en este apartado, hay bastante literatura en inglés y en francés. Pero casi nada en español ( y ni te cuento, por ejemplo, en mi lengua materna, el galego...). Segundo problema: derechos de autor. Dejémonos de bromas. Los escritores escribimos, en lo fundamental, para que nos lean. Yo no me creo eso del escritor que está en su casa, escribe poemas y luego los guarda en un cajón.

Los que sacamos libros al mercado (al de verdad y al virtual ), recibimos ( muy, pero muy, pero muy muy muy muy... ) de vez en cuando, cheques que liquidan nuestros derechos de autor ( vamos... que ni para pipas....). El problema es que en el mundo de lo digital, hacer una copia pirata la hace cualquiera sin esforzarse demasiado. De esta manera, pocos son los autores que se animan a escribir para este tipo de soporte... Lo entendéis, ¿verdad? Así pues, mientras no se descubra la forma de preservar los derechos de autor, pocos textos nuevos vamos a tener.

Esos Quijotes

Digo esto porque lo que si hay son libros clásicos, de los de toda la vida, es decir, de los que no hay que pagar derechos de autor... Pero esos Quijotes, o Cyranos, como comprenderéis, a la gente le gusta más leérselos en su edición en rústica, bonita y sólida, de toda la vida.
En fin... que bajarse a la cruda realidad, de vez en cuando, no está nada pero que nada mal.


[ Los libros electrónicos, a cada nueva generación que sale al mercado, son menos pesados, más baratos y con más memoria]