Por Francisco Castro

F. Castro es escritor, profesor de filosofía y crítico de cultura del periódico Atlántico Diario de Vigo.

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Carlos Monsiváis
Un intelectual frente a la Red
11-09-00

Carlos Monsiváis es uno de los intelectuales latinoamericanos más importantes de la actualidad. Y acaba de publicar un libro en el que se habla - aunque no sea, desde luego, su tema central - de la Red, titulado "Aires de familia" y editado por Anagrama.

El libro viene avalado por un premio de prestigio como es, precisamente, el Anagrama de Ensayo. Con motivo de la presentación del libro premiado, Carlos Monsiváis se pasó por Madrid hace aproximadamente un mes y allí, entre otras cosas, habló de Internet. Lo que dijo, es más que interesante, sobre todo, después de haber leído lo que publica en su obra. O dicho de otra manera, Carlos Monsivis es capaz de encontrarle una parte buena, y otra no tanto, a la Red de Redes. Y es que, como dijo Aristóteles, en el término medio entre los dos extremos es donde se encuentra la virtud.


La parte buena

Llegó a Madrid, como decía y, ante las preguntas de los periodistas dijo, en síntesis, algo así como que la Red fomenta la lectura. La opinión es más que interesante viniendo de quien viene y, sobre todo, teniendo en cuenta que son muchos los agoreros de la muerte del libro causada, precisamente, por Internet, que desempeñaría en esta terrorífica obra dramática el papel malvado del asesino.

Como ya he dicho cientos de veces en estos años de trato con vosotros, eso no va a ocurrir. Monsiváis, concretamente, manifestó que tiene la impresión de que actualmente "se está leyendo más que nunca, debido fundamentalmente a Internet". De esta manera, lejos de ser la Red la Causante de Todo el Mal se convertiría, precisamente en estos tiempos en los que no se lee nada, o casi nada, en el estímulo preciso para la lectura.


Personalmente, tengo mis dudas respecto a la verosimilitud del análisis del autor mexicano, pero reconozco la valía de su aportación. Añadió, para darle mayor fuerza argumentativa a sus palabras, que muchos jóvenes que nunca posaban sus ojos sobre un libro navegan ahora con ansia por la Red "y eso es finalmente un ejercicio de lectura que se está traspasando a los libros"



En fin, ojalá sea así. Mi impresión es que el que es lector sobre papel es lector en la pantalla, y que quizás no le falte razón a Monsiváis cuando dice que algunos pueden pasar de la pantalla al papel aunque, personalmente insisto, me parece dudoso que si alguien no ha adquirido el hábito lector cuando debía, es decir, en la niñez, y con los libros delante, veo difícil, la verdad, que lo haga de mayorcito - aunque joven - y a partir de la Red. Pero el optimismo no se lo vamos a quitar a nadie, por supuesto.

La parte no tan buena

En "Aires de familia" se habla de muchas cosas. El subtítulo resulta bastante ilustrativo a la hora de delimitar algo más, eso de "las muchas cosas" de las que se habla en el texto: "Cultura y sociedad en América Latina". Lo que a nosotros nos interesa nos lo encontramos a partir de la página 178. Una vez más, el título es revelador: "Del rancho a Internet". Más que decíroslo yo, os transcribo sus más que lúcidas palabras: "La moda y la gran necesidad en América Latina de hoy es la tecnología de punta, el estar al día en informática, el renovarse según los ritmos y las demandas estructurales de la globalización.

Una palabra, Internet, resume preocupaciones y obsesiones, y se ofrece como la deidad inapelable, la gran comunidad virtual de la concentración y las ampliaciones del mundo. Si la realidad se entiende como el ir y el venir de los home-computers y la globalización, y si la hiperrealidad es la nueva tierra prometida, la tecnología será la partera de las naciones del futuro. El pasado disminuye y el porvenir se agiganta. El subcomandante Marcos, en la Selva Lacandona, usa Internet para no aislar su movimiento.

A escala individual, Internet es el símbolo y la práctica de la globalización, de leer por la mañana los contenidos de las principales publicaciones del mundo, de pertenecer a una cofradía ajena al habitual sentido del tiempo, de navegar por el ciberespacio con la emoción de personajes de Julio Verne (... ) ¿Y qué hacen los habitantes de los ranchos ( en la versión de pobreza rural de México y de pobreza urbana de Venezuela o Colombia? Se saben ante otro episodio de la infinita cancelación de alternativas que constituye su vida, ante otra exclusión colosal. <No se podrá vivir sin conectarse a la red>, reza el nuevo proverbio.

Accesos a Internet

Hoy el 20 por ciento más rico de la población mundial acapara el 93'3 por ciento de los accesos a Internet, frente al 20 por ciento más pobre, que apenas dispone del 0'2 por ciento de las líneas". Perdonarme la cita, algo larga, pero no tiene desperdicio.

El resto del capítulo insiste en esa verdad fundamental: Internet puede representar la maravilla desde muchos puntos de vista. El ejemplo que pone del movimiento rebelde del subcomandante Marcos es más que ilustrativo. Pero conviene que no perdamos de vista lo que dice Monsiváis: quizás la nueva lucha de clases ya no será entre burgueses y proletarios, sino entre los que tienen acceso a la Red ( y por lo tanto voz ) y los que tienen que mendigarlo. La reflexión queda ahí. No precisamente en el viento si no, ¡oh paradojas!, en la Red, en esta Red. Acercaos al libro. No os defraudará.


["Se está leyendo más que nunca, debido fundamentalmente a Internet".]