Por Francisco Castro

F. Castro es escritor, profesor de filosofía y crítico de cultura del periódico Atlántico Diario de Vigo.

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Página II

Muchas editoriales que editan en Internet se quedan ahí, sin embargo, Laguna Negra quiere seguir apostando por el libro "físico". ¿Qué opinas de los que vaticinan que el libro electrónico y la página web van a terminar con el libro de siempre?

Pienso lo mismo que pensaba cuando algunos fanáticos pronosticaban el fin del mundo en el año dos mil. Sí, seguramente el fin del mundo llegó para muchos en el año dos mil pero no para todos. Los hay muy alarmistas y los hay muy conservadores. Yo tiendo a simplificarlo en un proceso de aprendizaje, de adaptación, de convivencia. Si un niño empieza a leer sus primeras letras en un libro electrónico, para él, su primer contacto con la literatura, la historia, la cultura, lo que sea, empieza allí, y se va enraizando en su mente y en su memoria hasta quedar definitivamente fijado.

La educación no acaba a los veintipocos años, es un constante proceso de adaptación y de investigación. Va a ser una ventaja poder consultar obras descatalogadas, de investigación, de divulgación, a través de un simple aparato electrónico. Va a suponer un ahorro, una democratización (a muy largo plazo) de la cultura.

Pero no nos engañemos, hay muchos intereses creados, y el libro electrónico acabará imponiéndose cuando beneficie económicamente tanto o más a los que beneficiaba el libro de papel. Yo tiendo a pensar que habrá un tipo de lector ávido que buscará información en el formato que sea y un tipo de lector que, como siempre, irá a la última obra en el último soporte. Añado un factor sentimental que separa totalmente el concepto de libro como objeto de consumo del concepto de libro como fuente de sensaciones. A algunos nos gusta mantener una relación íntima con el libro, sudarlo, subrayarlo, tacharlo, interrogarlo, deshojarlo, parafrasearlo... Es muy difícil que encontremos esa belleza y esa lucha en un chip.

Cada vez son más los grandes escritores ( o al menos los más famosos: Stephen King, Pérez Reverte... ) que cuelgan sus textos en la Red. A tu juicio qué es, ¿estrategia de mercado?, ¿interés de las grandes editoriales por las nuevas tecnologías?

Miles de escritores anónimos cuelgan su página web en la red y nadie les visita salvo algún despistado que pasa de largo. Todos sabemos que publicar en Internet es fácil y barato, que alguien te puede decir "¡qué majo lo que has dicho!", que no ni cobras un duro porque te lean sino que estás deseosa/a de que alguien lo haga. Creo que con esto defino mi postura con bastante claridad. Si un autor taquillero se apunta a Internet es porque además de quedar snob va a ampliar el éxito de taquilla.

Escritores que encuentran dificultades para editar, cuelgan sus libros en la Red. De alguna manera, ahora, cualquiera puede hacerlo, independientemente de su calidad. Quiero decir que antes, si a una comisión lectora de una editorial no le gustaba un texto, ese escritor no veía su libro publicado. Ahora esto, sin duda, ha cambiado. En tu doble faceta de escritora y editora, ¿cómo valoras esto?

Yo quiero responder con dos preguntas, ¿cuántas conversaciones deberían ser grabadas y transcritas al papel? Muchas. ¿Cuántas imágenes cotidianas deberían ser captadas por un visor y reproducidas en un proyector? Muchas. El editor hoy en día se limita a firmar contratos. Tiene sus correctores, sus asesores, sus lectores, pero él decide en última instancia y sus correctores, asesores y lectores pueden ser fácilmente reemplazados si no son rentables. Se presupone que alguien con un nivel cultural y un criterio de selección mucho más elevado que el del lector medio encauza su elección.

Quizá se pueda ser muy definitorio con la literatura clásica porque se ha estudiado, se ha diseccionado, se ha teorizado, pero ¿y con todo lo que se cuece hoy? ¿Cuáles son realmente esos criterios? Yo tengo uno solo, el poder de transmitir un cúmulo de sensaciones, de pensamientos, de sentimientos, de mundos e inframundos, y ser capaz de remover la visión plana, gastada, unidireccional, teledirigida, del mundo que nos rodea.

Tanto como escritora como editora soy incapaz de condenar la fantasía más naïf si a un perdedor le devuelve la lucha o el vómito más angustioso si a un ser autosuficiente le devuelve la duda.

Laguna Negra, al parecer, pretende dar salida a esa literatura pasional y visceral que parece no tener cabida en otras editoriales, ¿a qué se debe esa apuesta?

Se debe a una búsqueda insaciable de autenticidad. Las historias pueden ser creíbles o increíbles, verosímiles o inverosímiles, reales o ficcionadas, pero lo más importante es el latido de la letra, la pulsión de la frase, la transparencia roja de un párrafo. Si el autor no siente lo que garabatea en el papel y no recrea artísticamente ese brote de huracán interior todo lo demás es artificio, pirueta estilística, perfección formal fría y dura, libro de estantería, barroquismo.

Para terminar, ¿qué lleva a una escritora a 'meterse' a editora?

El deseo de aprender y de dar salida económica a otros autores con los que compartes, contaminas y enriqueces tu visión inexacta de la literatura.

Más información

Laguna Negra Ediciones

Revista Dolor y Literatura

 




[ Miles de escritores anónimos cuelgan su página web en la red y nadie les visita salvo algún despistado que pasa de largo.]