Por Mikel Amigot

Mikel Amigot es director de
ibrujula
y presidente de IMSSA
empresa especializada en medios on-line

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'IBM y el Holocausto'
Un best seller en la Quinta Avenida
21-05-01

Las máquinas, al igual que el capital y las multinacionales, no tienen alma ni códigos morales. Pueden ser instrumentos diabólicos o herramientas de progreso humano. Pero hoy por hoy, y hasta que no surja un mundo dominado por Matrix, el único responsable es el hombre. Y he aquí que IBM, la primera compañía tecnológica del mundo, tuvo una cierta responsabilidad en el holocausto nazi. Como lo lee usted. Lo plantea muy documentadamente el periodista norteamericano Edwin Black en el best seller "IBM and the Holocaust".

Según su tesis, la multinacional norteamericana suscribió una alianza estratégica con el régimen de Hitler que permitió el registro, el seguimiento y la documentación de los seis millones de judíos asesinados en campos de concentración. Edwin Black, hijo de un superviviente del holocausto, argumenta que el fundador de IBM, Thomas J. Watson, admitió que la filial alemana de IBM, que generó para la corporación el segundo mercado más lucrativo (después de Estados Unidos), construyera, con gran eficacia, el programa tecnológico que permitió la destrucción judía.

El Tercer Reich

De hecho, esta tecnología, construida sobre fichas de perforación, fue la precursora de las computadoras como hoy las conocemos. Se basaba en la máquina Hollerith, que había servido para elaborar los primeros censos y había sido comprada por IBM en 1924. La Hollerith nazi asignaba una ficha a cada persona y tabulaba, por ejemplo, el número 3 cuando se trataba de registrar a un homosexual y con el 8 a un judío.

La perversa organización a través de fichas fue decisiva para organizar toda la maquinaria de guerra nazi y destrucción genocida. ¿Hasta qué punto la sede de IBM en Nueva York colaboró con Hitler? A Black no le cabe duda de que Thomas J. Watson hubiera merecido la Cruz del Mérito, el segundo mayor honor que concedía el Tercer Reich.

La sanguinaria colaboración estuvo, además, anclada en años de colaboración. Arrancó a las pocas semanas de conquistar el dictador el poder, a principios de 1933, con la identificación de los judíos, y se prolongó hasta 1940, una vez declarada la Segunda Guerra Mundial. Desde que concluyó la contienda bélica, en 1945, IBM Corporation nunca había aclarado del todo la relación de la filial alemana con el régimen nazi.

Thomas Black en su libro de investigación lo hace ahora. El best seller se exhibe en los escaparates de las principales librerías de los Estados Unidos. La ironía, cruel, de la vida lleva a que, por ejemplo, sea el libro más destacado en la Barnes & Noble de la Quinta Avenida neoyorquina, en el cruce con la calle 48, y sólo nueve manzanas más arriba, en la 57 con la Avenida Madison esté el imponente edificio negro de IBM, desafiando al tiempo y a la ética.

Más información

"IBM and the Holocaust"



[ La multinacional norteamericana suscribió una alianza estratégica con el régimen de Hitler que permitió el registro, el seguimiento y la documentación de los seis millones de judíos asesinados en campos de concentración. ]