Por Mati Martínez

Mati Martínez es periodista licenciada por la Universidad Complutense de Madrid (UCM)


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"BoBos en el paraíso"
la nueva clase culta y adinerada
05-06-01

Si tradicionalmente los burgueses eran los dueños del dinero y los bohemios lo eran de la cultura, ahora son los bobos (bourgeois bohemians) la nueva clase culta y adinerada, la vanguadia social que marca tendencia y es líder de opinión.

Los bobos se han convertido en el actual "establishment" estadounidense, son unos diez millones de titulados universitarios que ganan más de cien mil dólares al año. Aunque el fenómeno es típicamente norteamericano, según el autor los bobos han surgido en parte como consecuencia de la globalización y como tal no tardarán en aparecer, si es que no lo han hecho ya, en el resto del mundo.

Políticamente correctos

Han sido bautizados por David Brooks, que los ha analizado en profundidad, con mucha gracia y con una pizca de mala leche, ridiculizándolos en ocasiones, a pesar de que él mismo se incluye entre ellos.
Los bobos son la personificación de la moderación y la tibieza, quieren aunar lo mejor de los valores tradicionales y de la contracultura, de forma que a menudo resultan paradójicos. Son políticamente correctos, abogan por la igualdad, el pacifismo, la protección del medio ambiente y el respeto a las minorías, pero sin radicalismos, de forma ordenada y responsable.


La forma más fácil de reconocerlos es por sus hábitos de consumo. Gastan cantidades ingentes de dinero, pero lo hacen sin ostentación y teniendo en cuenta sus principios. Compran para su salón una mesa de secuoya milenaria increíblemente cara, pero tendrán un certificado que garantice que el susodicho árbol no ha sido talado, sino que cayó en el vendaval de 1989 (evidentemente nunca pondrían un pie en Ikea).

Sería de muy mal gusto comprar un Ferrari pero invierten sin pestañear el mismo dinero en una cocina equipada con una tecnología que para sí quisiera la NASA.

En el vestir son informales, pero probablemente las botas que lucen les han costado una fortuna, eso sí, son muy útiles, con ellas podrían escalar el Everest si algún día se lo propusieran.

En política se definirán como centristas independientes (osará alguien llamar bobo a Aznar), pero Brooks les recrimina su pasividad y escepticismo político, aunque muchos de ellos trabajen en el gobierno y en las instituciones.

La industria cultural

Los intelectuales bobos son analistas políticos que escriben libros y se hacen ricos con sus apariciones en los medios. En España lo harían en las tertulias radiofónicas, bastante nocivas por otro lado, lo que no casa con la filosofía bobo de 'mens sana in corpore sano' (hete aquí la paradoja bobosiana). Su discurso estará plagado de términos contradictorios como desarrollo sostenible, mercado social, gestión de la liberación, conservadurismo compasivo, idealismo práctico o compromiso flexible.

Los artistas, que antes rechazaban todo lo comercial, pertenecen ahora a la industria cultural, con lo que está muy bien visto que un director de cine independiente pueda forrarse haciendo películas "anti- comerciales". También son moderados en sus creencias, no practican ninguna religión para no renunciar a su individualidad y se nutren de la diversidad, lo que les puede llevar al extremo de definirse como budistas ortodoxos taoístas de origen judío y con influencias cuáqueras.

Son hedonistas, pero buscan un placer sano y, a ser posible, socialmente constructivo. Las vacaciones se miden en función de lo que han aprendido y las emociones nuevas que han experimentado (antes muertos que parecer turistas). En el sexo son permisivos, lo disfrutan de forma responsable y regulan sus deseos carnales por la salud y no por la moral.

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[ Los intelectuales bobos son analistas políticos que escriben libros y se hacen ricos con sus apariciones en los medios. ]