Por Fátima Martín

Fátima Martín es periodista licenciada por la Universidad Complutense de Madrid (UCM)


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Salu2 J!

Igual ocurre con los SMS's (Short Messages System), (Sistema de Mensajes Cortos), o sea, los mensajes escritos a móviles. El problema al escribir desde el móvil, es que cambia el sistema de escritura. Si el cerebro ya tenía automatizada la forma de escribir "a mano", luego hubo que adaptarse a la máquina de escribir. Hoy, el modo de elegir las letras en un teclado (con un nuevo elemento: el ratón), poco tiene que ver con la elección de botones en cada teléfono celular, teniendo en cuenta además que hay limitaciones espaciales y económicas.

Si nos adentramos en esta nueva terminología, lo más frecuente serán las siglas, signos matemáticos en vez de "por" o "pero" o "más", supresiones de mayúsculas, acentos... Tampoco este medio se libra de los anglicismos: a menudo se sustituye el "nos vemos" por el siempre más políglota "see u". Los más atrevidos, hasta se despiden originalmente: "salu222 J".

La calle siempre va "cuatro pueblos" por delante de las instituciones

El peligro de estas metamorfosis, a menudo kafkianas, es interiorizar los cambios (por no decir errores). En cualquier caso, el gran problema es que cada persona adopta las transformaciones de forma individual. Según los expertos, el ciberspanglish discrimina tanto a los sólo anglohablantes, como a los únicamente hispanohablantes, así como a las personas no familiarizadas con las nuevas tecnologías.

Normas de la Real Academia Española de la lengua aparte, es claro que la calle siempre anda "cuatro pueblos" por delante de las instituciones y, al fin y al cabo, somos los hablantes quienes determinamos un idioma. Lo importante es que nos entendamos de la manera más sencilla y correcta posible. Y no está de más ser más cuidadosos y parar un poco los piés a un inglés que, sin precaución ni miramientos, avanza cada vez por más frentes erosionando lenguas muy ricas, válidas y que merece la pena conservar.

Una última puntualización: hay muchas personas que intentan salvar las diferencias lingüísticas de género (siempre a favor del masculino y heterosexual) con las arrobas (@). Pero la arroba, aparte de un comando informático del correo electrónico, no tiene equivalente fonético: se escribe, pero no se pronuncia. Tampoco estaría mal tratar de hablar cada vez de una manera más respetuosa con sectores de la sociedad más desfavorecidos, porque el lenguaje es reflejo del pensamiento, con sus luces y sus sombras.

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[ Según los expertos, el ciberspanglish discrimina tanto a los sólo anglohablantes, como a los únicamente hispanohablantes, así como a las personas no familiarizadas con las nuevas tecnologías.]