Por Chucky García

Chucky García es director de la agencia Press Riot y colaborador de Bitniks

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'Yo soy Betty, la fea'
10-09-01

Uno de los referentes con mayor audiencia en la descompuesta historia de la telenovela latinoamericana aterriza en España: 'Yo soy Betty, la fea'. Detrás de su belleza comercial, la fea esconde defectos físicos aún más desagradables.

Una horrible ejecutiva de gruesas gafas y aparatos en la boca ascenderá hasta la presidencia de una multinacional de moda, y con ella, muy posiblemente, los niveles de audiencia y el sentimiento de culpa (momentáneo) por haber creado una civilización donde el culto a la belleza reemplaza al de los 'nobles' sentimientos.

La cultura de la telenovela latinoamericana habrá dado así otro duro golpe al interior de la industria del entretenimiento europeo, con la misma táctica sentimentaloide, paternalista y lastimera con la que ha actuado en todos los años de su historia, y en donde la línea moralista del bien y del mal pretende sustituir la línea del culo de los tele-invidentes.

Yo soy Betty, la puta

Particularmente en este caso, el elemento humor se une a la orgía melodramática de los amores imposibles (resueltos a favor de los personajes 'buenos'), las venganzas personales (resueltas a favor de los personajes 'buenos) y las moralejas costumbristas (que tienen como símbolo negativo a los personajes 'malos'. Es decir, resueltas a favor de los personajes 'buenos').

Contradictoriamente, en esta historia enfrascada en la cotidianidad de la clase media, los aclamados 'buenos' terminarán obrando como los señalados 'malos' para conseguir sus objetivos.

La telenovela utiliza el 70% de sus capítulos para demostrar que un personaje como Beatriz Pinzón (su protagonista) puede llegar a dirigir un emporio a pesar de su marcada fealdad, y el 30% restante de los capítulos -cuando la desaliñada mujer está a punto de subir al poder- para transformarla en una esbelta heroína, influenciable al tope por la pluma de un libretista que no es ciego a las posibilidades comerciales de una fábula muy similar a la del patito feo.


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[ La telenovela utiliza el 70% de sus capítulos para demostrar que un personaje como Beatriz Pinzón (su protagonista) puede llegar a dirigir un emporio a pesar de su marcada fealdad.]