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Agustín Arteaga
Director del Museo Latinoamericano de Buenos Aires

"Históricamente hubo una intención de borrar la importancia del arte latinoamericano"

Una de las colecciones privadas más grandes de argentina y más importantes del continente americano tendrá forma de museo en los próximos meses. Las obras pertenecientes al coleccionador Eduardo F. Constantini se convertirán en la colección permanente del primer museo de arte latinoamericano, el malba. Este museo, que tanta falta hacía tanto en la escena local como en la internacional, no sólo ayudará a consolidar a Buenos Aires como la capital cultural del mercosur sino que también será de vital importancia para el fomento del conocimiento del arte latinoamericano, tanto dentro de sus fronteras como fuera de ellas.

Recientemente BistArt se encontró con el director del museo, Agustin Artega, con quién habló de el arte en latinoamerica, la filosofía del museo, su organisación, sus exhibiciones y del lugar que le darán a los nuevos medios de creación.

¿Por que se gesta el museo? ¿Hay una necesidad muy grande de un museo latinoamericano?

Había una necesidad muy grande de un museo de arte latinoamericano a nivel internacional. No obstante esta necesidad no es el principio por el cual se gesta el museo. El museo se gesta a partir de la desición del señor Constantini de hacer pública su colección. El se percata de repente de que lo que ha hecho ha rebazao los términos del coleccionismo privado, de este quehacer íntimo que relaciona a una persona con sus objetos y que por lo tanto es mejor compartirlo. Dado que su tema había sido siempre orientado al arte latinoamericano viene a ser una consecuencia que el museo sea de arte latinoamericano. Digamos el no planeo de entrada el pensar que su colección algún día debería convertirse en el origen de un museo

¿El museo se va abocar únicamente al arte latinoamericano?

El museo esta planeado de una manera en que podamos hacer la divulgación y el estudio del arte latinoamericano, lo cual implica también la contextualización dentro del escenario universal y para eso es necesario también poder confrontar el arte latinoamericano con otros movimientos, otras corrientes y grandes maestros de otras latitudes.

¿Mismo las influencias del arte latinoamericano en el arte en general, como por ejemplo mostrar las influencias que tuvieron un Matta y un Sisqueiros sobre un Gorky y un Pollock?

Efectivamente, es que de eso se trata, entonces el programa estará definido a partir de tres líneas de trabajo. Una es el fomento de los valores del arte argentino. Ahí trabajaremos con exposiciones de carácter histórico de revisión que pueden ser individuales o colectivas y trabajaremos también con artistas emergentes. Estas son las dos vertientes frentes a los temas argentinos. Luego tendremos las exposiciones dedicadas propiamente al arte latinoamericano.

Nuevamente ahí mi función es poder ver que lationamerica se conforma a partir de la diferencia y la unicidad de cada uno de sus pueblos. De alguna manera en contra sentido con la idea de lo latinoamericano como homogéneo, queremos mostrar justamente la hetereogeneidad de las culturas y para eso el confrontar como en ciertos momentos específicos, los artistas de cada país responden en función de su bagaje cultural a esas condiciones, con un lenguaje propio cada uno.

¿Que política emplearán para realizar las exhibiciones, estarán organizadas por temas como lo hizó recientemente el Tate Modern o el Centre Georges Pompidou o estarán realizada de una manera más tradicional, cronológicamente por ejemplo?

A la larga la intención es poder hacer exhibiciones más bien de carácter temático que sirvan para procesos críticos, para procesos de reflexión. Digo a la larga porque no es exclusivo ni necesariamente inmediato, de hecho la primera muestra internacional es una muestra dedicada a un sólo artista que es Lasarzegal, el expresionista ruso brasileño.

Pero el trabajo de la Lasarzegal estará acompañado por un proyetco educativo muy amplio, donde de todas maneras se va a reflejar este espíritu académico de la institución al abrir el panorama y revasar las fronteras de las artes visuales para acompañarlo con ciclos de cine, que hablen sobre el expresionismo en el cine, el expresionismo en el cine brasilero, el expresionismo en la literatura, la música. La idea es que en cada una de las exposiciones siempre se profundice el panorama cultural, para mostrar de una manera multidisciplinaria lo que son los procesos creativos. No dejar a las artes visuales como un fenómeno aislado, sino colocarlo dentro de un entorno cultural en donde se gestan estos procesos.

¿Esta organización que me acaba de comentar es sobre una exhición temporaria, como se organizará o mostrará la colección permanente, estará exhibida por temas, países, corológicamente?

Para la colección permanente el diseñó que se está trabajando ahora es más bien una cuestión de tratar de hilvanar una historia del arte de la región a partir de la sucesión de los artistas y de sus contrapuntos en diferentes latitudes. No queremos hacer una instalación de carácter cronológico, en sentido estricto y mucho menos por países ya que no llegamos al punto donde la colección cubra la totalidad de los países latinoamericanos.

La representación que queremos dar es más del conjunto del arte latinoamericano como una totalidad, que tratar de sentirnos como un uso enciclopédico que pudiera ostentar el tener arte de todos los países y de todos los momentos. A lo mejor el museo puede convertirse algún día en ese museo enciclopédico, pero ahora el museo cuenta con alrededor de 220 piezas. Eso si, casi todas las piezas son verdaderas obras maestras.

¿Qué lugar le va a dar el museo a los artistas emergentes o nuevos artistas?

En este caso se tratará primeramente de artistas argentinos. Aquí tenemos la intención de organizar un programa donde se inviten a tres curadores cada año que a su vez seleccionen tres artistas, de una manera muy inmediata para poder mostrar de un modo dinámico, vital, la producción actual, la producción contemporánea.

¿Comenzando con Argentina?


Si, la intención es hacer la divulgación del arte argentino porque también es un compromiso del museo con el país en donde está afincado.

¿El malba va a ayudar de cierta manera a un intercambio cultural dentro latinoamerica, ya que hasta ahora este intercambio esta como olvidado?

Hasta ahora este intercambio esta como olvidado. Es muy difícil justamente. Creo que hay más intercambio fuera de las fronteras latinoamericanas que entre ellas. Es muy poco frecuente que nosotros veamos exposiciones importantes, serias, de arte latinoamericano que trascienden dentro del continente. Ultimamente la importancia que se le ha dado a América Latina se ve demostrada con las exposiciones que han hecho IVAM - Instituto Valenciano de Arte Moderno-, que actualmente esta exhibiendo Atropopagia Brasilia, que termina este fin de semana (20 enero) y Reina Sofía con todas las exposiciones que tiene actualmente sobre América Latina.

Desde 1992 cuando el MOMA hizo aquel proyecto de Latin American Artists, se empezó a gestar todo un movimiento de reencuentro o de revisión o de redescubrimiento de lo que ocurre en los países de América Latina. No quisiera decir lo latinoamericano, sino lo que ocurre en los países de América Latina. Pero eso se presenta fuera de América Latina. Entre los países de América Latina no hay ese intercambio y esa continuidad y eso pretende hacer el museo.

¿Tiene planeado hacer viajar las exhibiciones que se originan acá a museos y centros de Estados Unidos y/o Europa?

Tenemos ya varias exposiciones en ciernes que tienen posibles sedes en los Estados Unidos y en Europa. La idea es que el museo sea una plataforma de divulgación de lo latinoamericano dentro de América Latina y entre los países fueras de sus fronteras. Si, es parte de nuestro programa y lo que más nos interesa es ser una institución que geste las exposiciones, que desarrolle la investigación, que reciba curadores invitados que puedan aportar nuevos puntos de vista y que ayuden a la formación de nuevos profesionales.

¿El cual sería internacional?

El premio es argentino. Todo estos programas son a largo plazo. De entrada la idea es que el premio sea un premio argentino que ocurra bianualmente y con la posibilidad de que en un futuro, a través de los contactos que establezca el museo con otras instituciones, pudiera convertirse en un premio, en una primera instancia, latinoamericano o iberoamericano.

¿Qué lugares van a tener en el malba la nuevas formas de creación como lo son el arte digital, el arte en red?

Justamente hay una sala que esta dedicada a los artistas emergentes y pensamos que ahí es el lugar más oportuno para que ocurran todas estas nuevas manifestaciones. Es una sala que se encuentra casi abierta sobre el vestíbulo de acceso, teniendo un espacio privilegiado, ya que cualquier persona que entra al museo lo primero que ve es esa sala. Hablamos de artistas emergentes, justamente por que no queremos decir que es una sala dedicada a los pintores jóvenes argentinos o a los grabadores.

También porque lo que queremos, al no ser nosotros quienes directamente nos involucremos en el trabajo de selección curatorial, es que sean críticos o curadores invitados con una alternancia de nueve exposiciones por año, quienes realmente retomen las gestiones más contemporáneas.

Creo que es muy importante rescatar en este tipo de exposiciones la calidad de lo inmediato y de lo espontáneo del arte contemporáneo. Cuando se hace una planeación diferente, cuando se programa con demasiada anticipación el trabajo de un artista joven, un artista que lleva tres, cuatro o cinco años trabajando, el peligro es que uno no sabe lo que va a hacer dentro de por ejemplo dos o tres años. Lo que te ha interesado de su trabajo es lo que está haciendo ahora. Lo que va a hacer dentro de dos años, no sabemos si va a ser mejor o peor.

Por otro lado la exposición en un museo trastoca en la cabeza de un artista lo que son sus objetivos, intereses y demás. Lo que queremos es rescatar sobretodo el vigor, la espontaneidad, la fuerza de lo inmediato, de la producción comprometida con el artista, no con las instituciones, no con galerías. El poder hacer este tipo de trabajo como de work in progress, de ver lo que esta pasando ahora. Sobre eso hacer una elección y presentar. Esto también a través de medios de divulgación electrónicos que ayuden a poder proyectar realmente el arte contemporáneo argentino.

¿Y después latinoamericano?

Y después continuaremos, pero hay que empezar por alguna parte. Yo creo que también hay una cosa muy importante: las instituciones tienen que medir sus fuerzas, o sea, poco a poco tienes que ver que un proyecto se consolide para poder avanzar hacia otra cosa. No tenemos de repente una infraestructura gigantesca donde todo se puede hacer. Nosotros mismos tenemos que ir midiendo nuestras fuerzas, descubriendo nuestras capacidades, nuestros talentos como institución. Una institución se perfila a través de su quehacer. No es solamente el tener una colección sino que es realmente crear toda una personalidad, viendo como se proyecta y como se relaciona con el público y con los artistas, que es lo más importante.

¿Qué lugar va a tener la fotografía dentro del museo?

La fotografía no está presente aún en la colección del museo pero esperamos que también, en algún momento, forme parte de la colección. De hecho tenemos en mente algunos artistas que serían importantes para la colección y obviamente el museo esta abierto a todos lo medios. Creo que a estas alturas en que vivimos, ver la obra artística a través de conceptos tradicionales sería incongruente con una institución nueva.

Entonces, tanto la fotografía, como el video arte, como los medios electrónicos, tendrán un espacio y tendrán cabida en la medida que los proyectos sean significativos, interesantes, que tengan una estructura sólida. No hay un espacio dedicado exclusivamente a la fotografía, como tampoco hay un espacio dedicado exclusivamente a la pintura.

¿Cómo ves hoy el arte latinoamericano? Por ejemplo hoy un Kuitca no es conocido por ser una artista latinoamericano sino que es conocido por ser un artista y punto. Desde mi punto de vista la marginalización hacia lo latinoamericano esta desapareciendo.

Pero justamente hablamos de poder ser un eslabón más en el proceso de divulgación y de comprensión de que ésta región está conformada por muchos países con diferentes temperamentos, con diferentes preocupaciones, con un bagaje cultural donde hemos compartido una muy distante conquista, una lengua que se parece entre todos lo pueblos y tiene algunas tradiciones comunes. Creo que en ese aspecto histórico, lo latinoamericano tuvo una interrelación muy fuerte en una primera etapa del siglo XX.

Había una dinámica de relación entre los artistas de la región mucho mayor que lo que ha ocurrido en los últimos 20 o 30 años del mismo siglo. Ahora creo que los artistas ya no tienen esa preocupación de identificarse como propios de una región sino de integrarse. Creo que eso es lo importante, porque el arte latinoamericano formó parte y fue tan o mas importante que cualquier otro movimiento durante el siglo pasado.

Podemos encontrar que una gran cantidad de cuestiones, tanto de experimentación como de proposición y de reflexión conceptual, se gestaron en América Latina y hoy día se está retomando eso. Hay proyectos importantes. Incluso nosotros estamos participando en estos proyectos y es nuestra intención poner sobre la mesa lo que fueron las propuestas latinoamericanas en función de lo que ocurrió en otros sitios, estableciendo ese espíritu de época y esos diálogos que se dieron entre artistas y movimientos. Ver como unos influenciaron a los otros.

Además creo que el principio de originalidad es lo menos importante hoy por hoy. Lo que si es importante es que históricamente, de alguna manera hubo una intención de borrar la importancia del arte latinoamericano. Si nosotros revisamos la historia hasta los años de la segunda guerra mundial, los artistas latinoamericanos ocupaban un papel verdaderamente importante en todo el mundo. Había reconocimiento de figuras como Xul Solar, Sequeiros, Torres García. Matta estaba haciendo toda una revolución. Empezamos a ver como los grandes artistas surrealistas y los pensadores abrevan y modifican su quehacer a partir del contacto con América Latina.

Había un movimiento artístico dentro de América latina muy importante y creo efectivamente que la guerra fría vino a cambiar, a modificar radicalmente la importancia del arte latinoamericano, porque aún cuando empieza a tener un discurso completamente diferente, prácticamente abstracto, que lo podemos ver en el caso de lo concretos y demás, tiene una carga social. Entonces tu encuentras que el trabajo de Hélio Oiticica, por ejemplo, tiene una carga social muy fuerte que no era bienvenida, ni era congruente, ni estaba adecuada a los principios que del nuevo arte, en la nueva capital de la cultura del mundo, que era Nueva York. Aquello era lo que se llamaba la expresión en inglés propaganda.

Hay cosas que son muy interesantes. Tu cuando estudias y lees respecto a esta campaña de descrédito contra Sequeiros y Diego (Rivera) en Nueva York, se habla de porque buscar a esos artistas mexicanos que siempre están vinculados con el marxismo y el socialismo y todos esos enemigos, si existen otros artistas maravillosos cuyas características formales son semejantes, tan importantes, tan buenas, sin el defecto de la propaganda, refiriéndose a Portinari. La historia del arte se ha modificado. Todo eso ha cambiado.

Se dio carpetazo, se cerró, se olvidó, y todas las obras y días y años y papel que se dedicó a la crítica, a la investigación y la divulgación del arte latinoamericano se borró. Los países latinoamericanos pasaron a no tener ninguna importancia. Y hoy los artistas contemporáneos están más ocupados en ser artistas que en ser artistas latinoamericanos, lo que me parece muy bien porque no hay ningún artista que se preocupe por ser francés o ruso.