E  N  T  R  E  V  I  S  T  A  S  

 


Texto:
Julián Diaz Goicuria

Foto:
Antón Goiri
  Entrevista Vicente Verdú Pag. 3 de 4

Pero usted mismo decía que Microsoft está creando puestos de trabajo continuamente.

Es cierto que se crean puestos de trabajo en Microsoft, pero, paralelamente, se están destruyendo otros. El caso de Microsoft lo he citado porque es particularísimo. No ocurre lo mismo, por ejemplo, en el caso de Apple. La industria del automóvil europea emplea más de dos millones de personas y, en breve, debido a la informatización, se reducirá a 1.800.000 personas. Las compañías de seguros, los bancos, se desharán de gente, de eso no cabe ninguna duda. Se trata de que este fenómeno no se acepte como el simple advenimiento de una época industrial o post-industrial, para convertirla en una época de descanso que se traduzca en reparto de la jornada laboral, en menos horas de trabajo, y que resuelva el problema del desempleo. Sería largo de hablar, pero en estos momentos, el capital está sacando mucho provecho, desde el año 75-76, tras superar la crisis del petróleo, quedándose con todos los beneficios de la productividad.

Otra ventaja de las redes telemáticas es su aplicación a la Educación. ¿Qué opina al respecto?

No cabe la menor duda de que en lugares apartados, antes gracias a la televisión, se han beneficiado de enseñanzas a universidades a distancia. En este caso, más de lo mismo, accediendo a informaciones y enseñanzas que no estaban a su disposición por falta de infraestructuras de comunicación, de profesorado, medios para hacer escuelas. No cabe duda de que tiene ese valor positivo. Lo que también es cierto es que si esto es una coartada para no extender las escuelas a otros lugares con contacto directo con maestros, lo que es una dirección de la educación a través de una relación interpersonal, estamos empobreciendo la situación. Sería un paso positivo en países desarrollados con acceso a una educación esencial, pero no puede ser un sustituto del educador.

¿Cree que realmente hay esa tentación o que los ordenadores pueden ser una añagaza para sustituir la figura del educador?

No. Lo que ocurre es que en la Facultad de Ciencias de la Información de Madrid se dice que disponen de Internet, pero como no tienen medios hay que esperar un mes para poder hacer uso del ordenador. Si hubiera una política social que pusiera en contacto el mercado de segunda mano de ordenadores con esos centros, si hubiera una voluntad política para hacerlo habría un porvenir más seguro. Pero si el asunto es el mercado. las leyes del mismo no se esforzarán por llevar redes de fibra óptica a lugares pobres porque su rendimiento es menor.

¿Qué opina del nuevo mundo virtual? ¿Cree que es comparable a la virtualidad que en su momento ofrecía el cine o la televisión?

La diferencia importante es la interactividad. Con la televisión y con el cine se acudía en situación de espectador. Hay una fascinación, pero con un marco exterior a uno mismo. Aquí se pierde el marco como espectador que te sumerge en ese mundo. Y en esa interacción hay una mayor personalización. No es que seas un consumidor de un producto determinado, sino que eres capaz de crear un producto en la interacción y, por tanto, estás haciendo un simulacro de tu vida de fuera del ordenador, con lo cual el atractivo de la vivencia es mucho más alto.

¿Hay peligro en la creación de ese mundo virtual y a nuevos electrodomésticos como el teleputer?

Sería tonto demonizar la tecnología. No tendríamos nada de lo que en la actualidad disponemos, ni un reloj de pulsera ni un teléfono. Conozco a personas que tiene instalado este PC-televisor y no hay diferencia. De lo que yo vengo hablando es de excesos. Una persona que no hace otra cosa que leer libros también es un desgraciado.

Otro efecto creciente de las redes es el nuevo trabajo y la definición de un nuevo hogar, lo que cambiará nuestros hábitos. ¿Es deseable?

Estamos pensando en utopías, en otros mundos y en otros continentes cuando en el Sur de Europa, aquí en Italia o en el Sur de Francia, tenemos una vida ideal en este punto de desarrollo de las cosas. Tenemos una vida cotidiana muy amena. Se sale, se va a trabajar, se puede llevar antes a los chicos a la escuela, a media mañana se puede tomar un café con los compañeros; se puede ir a casa, comer y volver al trabajo y tener una vivencia con los tuyos. Es una buena combinación de trabajo, esfuerzo laboral y atención familiar. Debiéramos defender un modelo, no tanto en el punto que nos encontramos, que hemos visto cruzar en nuestras vidas y que ha funcionado.

Usted advierte que America es contagiosa. ¿Estamos vacunados contra el contagio o ya es demasiado tarde?

Hay cosas que me llaman la atención. Ellos tienen claro que si permiten el crecimiento del español puede ser que la influencia anglosajona disminuya, por lo cual retiran subvenciones a la enseñanza de otros idiomas y ponen pegas para que se hable otra lengua que no sea el inglés. Y sin embargo, nosotros nos ponemos superfinos, cuando, por ejemplo, tendríamos que oponer resistencia al mercado cinematográfico norteamericano y pensar en defender nuestras ciudades. Cuando vayamos viendo el desarrollo de los centros comerciales a kilómetros del centro de la ciudad nos daremos cuenta que gran importancia tiene en la vida ciudadana y resulta que lo copiamos de los americanos. A ellos les vienen muy bien ya que están diseminados en el territorio y porque sólo se mueven en coche y es coherente con su forma de establecimiento, pero no lo es en nuestro caso. Pero lo copiamos, porque resulta que es negocio. Como no hay una idea por encima del concepto de negocio, nos entregamos a las leyes del negocio, del business, que es precisamente la ley fundada en EEUU.

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"En el mundo virtual, estás haciendo un simulacro de tu vida de fuera del ordenador, con lo cual el atractivo de la vivencia es mucho más alto."
 

 
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