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Vicente Verdú
Escritor y periodista

"Los EEUU se sienten Dios y creen que no tienen nada que aprender de los demás"

Si un entrevistado del propio Manuel Vicent, también levantino y significado valedor de la cultura mediterránea, çdijo de éste que tenía un aspecto luciferino, de Vicente Verdú se podría decir, por el contrario, que luce un aura beatífica, de angelillo despistado. Lo cual es un grave error porque, exagerando un poco, Verdú tiene el encanto de la viejecita que vierte delicadamente la justa dosis letal de arsénico en el té de una visita inoportuna.

Cuando menos, eso deben de pensar los estadounidenses una vez leído "El planeta americano", verdadero flagelo de su sociedad fruto de una primera estancia de Verdú en Harvard en el curso 84-85 y otra definitiva, ya con su mujer y sus tres hijos, desde septiembre de 1993 a junio de 1995. En sus propias palabras, en la primera visita se infló de información, no empezó a escribir allí sus impresiones y, como a aquella chica a la que sólo muchos años despues te atreves a confesar el amor que una vez le profesaste, tuvo que pasar una década para quitarse la frustración de analizar aquella sociedad que inocentemente le acogía.

Y es que Verdú piensa que América es contagiosa y se despacha contra ella, afirma que en "un benévolo desquite", con su vivencia intelectual alimentada tal vez por el despecho que Sylvia, la magnética rubia bibliotecaria del Centro de Estudios Europeos de Filadelfia, al que acudía para recabar información, le provocó al jamás reparar en sus esfuerzos por enamorarla hace ya más de una década."El planeta americano", premio Anagrama de Ensayo del presente año.


En su ensayo, usted habla de los peligros de CiberAmerica. Toda la intelectualidad se pregunta sobre los efectos en la sociedad de Internet. ¿Cuál es su pálpito al respecto?

Estoy haciendo un libro sobre Tendencias de fin de siglo y echaré mano de Internet porque me parece que no hay nada comparable a la facilidad y riqueza de datos que suministra y la intercomunicación con otras personas interesadas. En el mundo del trabajo todo son ventajas. Lo que no sé es es si supone una ventaja en la vida en general. Así como la televisión fue celebrada como un instrumento de comunicación con otros mundos, y no ha dejado de serlo, también se ha convertido en un medio de aislamiento y vemos a niños absorbidos por la televisión que no juegan con sus compañeros o sus hermanos, porque todos se hallan en paralelo ante la pantalla. Esto es algo que también puede suceder con Internet y que, de hecho, sucede. Contribuye al aislamiento y a una comunicación inferior a la que se produce cara a cara.

¿Cuál es la razón del auge de Internet en la sociedad estadounidense?

En EEUU Internet realiza un papel muy funcional, porque las distancias son enormes, la gente desconfía del vecino... La vida privada es muy importante, la oferta de los lugares de reunión pública, ya sean plazas, bares, cafeterías, etc, es muy pobre. Realiza, por tanto, un papel muy importante, como lo tuvo en su momento el teléfono, que también se inventó también allí, o el automóvil. Nosotros tenemos unos conflictos enormes con el automóvil en las ciudades porque hemos ido consumiendo en una proporción muy alta, siguiendo los roles norteamericanos, sin atender las necesidades que ellos satisfacen con el automóvil, que allí necesitan para vivir. Nosotros tenemos medios públicos de transporte que podrían ser utilizados con mayor provecho y no lo hacemos copiando automáticamente el modelo americano. Internet es un ejemplo de la misma clase. ¿Por qué allí, después de haber sido una red militar, prende entre la población civil? Porque les hace un papelón, porque les permite comunicarse como no lo hacen en su vida cotidiana. Hay un déficit enorme de contacto humano. Internet satisface esa necesidad.

¿Y cual es su función entre nosotros?

Aquí es un agregado que se convierte en un elemento indispensable en el trabajo, pero en la comunicación, tal como están las cosas en un país latino como el nuestro, no veo que sea un asunto principal. Incluso puede arruinar lo principal, que es la comunicación directa. Se va a publicar un libro de Douglas Copland, acuñador del término Generación X, en el que aparecen ejemplos de la gente que está usando Internet, personas que tienen hasta sesenta mensajes de correo electrónico cuando llegan a casa, la mayoría tontadas que tiene que desechar. Hay mucha basura en Internet llegado a ese punto del desarrollo norteamericano, como hay mucha basura en la televisión en el punto en el que hemos llegado ahora.

¿Y cómo cree que se está desarrollando el nivel de adicción a Internet en España?

Creo que en España estos fenómenos se pueden tomar en dosis no fanáticas, no absorbentes. Por lo menos hasta ahora. Pero hay peligro de contagio, pese a que las condiciones sociales sean muy diferentes. Los cines venden palomitas, la gente celebra Halloween, hay anuncios que en vez de decir "adquiera Lucky" dicen "Get Lucky". La influencia es muy poderosa y veo que cala en las maneras de vivir. La absorción de la comunicación por el ordenador es una manera de vivir, es sustituir la comunicación directa por otra mediada, es sustituir la comunicación sincrónica, gestual, por una comunicación muy superficial y diacrónica. Cuestiones que afectan a las relaciones interpersonales profundamente, a la forma de entender al otro, que es lo que más temo de la influencia norteamericana. Diría que ahora se está consumiendo en unas dosis adecuadas, pero que no estamos en situación de garantizar que no se va a consumir en unas dosis exageradas como en EEUU.

Pero Internet está ahí. Para bien o para mal, es inevitable y son los contenidos los que la definirán en gran medida.

Internet, hoy por hoy es una fuente de universalidad. No únicamente en el conocimiento de personas y de asuntos, sino en el de culturas. Es hoy el medio más desarrollado en ese sentido. En cuanto al contenido, imagino que pasará lo mismo que pase en la sociedad. Internet no será una sociedad escindida o acotada de nuestro mundo. Se irá componiendo a semejanza del mundo tangible. En ese sentido, existirá una preponderancia de las grandes empresas, del comercio y primarán aquellos contenidos que más usuarios convoquen. Estamos en el mismo fenómeno de la cultura de la televisión. Habrá más contenidos populares que selectos. Es un porvenir por definir, pero sería raro que Internet no se fuera gestando como una copia simétrica de la sociedad que la lleva a cabo.

¿Cuál es su opinión sobre el debate que sobre Internet usted y otros articulistas abrieron en El País Digital?

Ha habido aportaciones de todo tipo, pero, es indudable, la gente que tiene experiencia en Internet, en España, tiene unaexperiencia personal muy positiva, lo cual es muy natural. Si alguien tuviera una mala experiencia como usuario de Internet,no seguiría haciendo uso de ella. Hay gente también que piensa en Internet de una forma apocalíptica como un reinopara las grandes marcas, etc. Yo creo que estamos todavía lejos de eso.

¿Y no cree que en EEUU puede servir de integración a una sociedad progresivamente fragmentada con minorías marginales, etnias hispana y negra, y otra predominante como la anglosajona? Ya sabe, en Internet, como reza el chiste, nadie sabe que eres un perro...

El punto de integración sería que te comunicaras con ellos si supieras quienes son. De lo contrario, no es un punto de integración, sino un punto de fragmentación más que de partes enteras.

Ese tipo de fragmentación es el que aplica a un estereotipo de supuesto consumidor compulsivo de Internet, que renuncia a darse un paseo por la playa o a interrelacionarse directamente con otra gente. ¿No sería más prudente pensar en la conjugación de ambas actividades?

En "Etica para Amador", Fernando Savater, cuando llegaba al asunto de las drogas no las demonizaba. Venía a decirque era una experiencia que uno elije y que si el deseo es probarlo para tener una experiencia paranormal através de un alucinógeno, o eufórica mediante un estimulante, estás en tu derecho, porque se trata de una delas opciones, con sus costes, que la vida ofrece. Lo que si quedaba claro es que hacerse un consumidor de drogashabitual impide el acceso a otros consumos, porque quien depende de la droga solo piensa en volver a conseguirla.Y así se pierde toda una serie de actividades como pueden ser el deporte, los amigos, el cine, las relaciones sociales...

Pero si comparamos Internet a una droga, ¿de qué hablamos, de tomar un vino o de inyectarse heroína?

Si la gente se engancha a la heroína o a la cocaína es porque hay carencias de otras cosas. Ose es muy tonto o muy desgraciado. De la misma manera, engancharse mucho a un tipo de comunicacióna través de Internet significa que se tiene mucha necesidad de comunicación. De todas formas,oponerse a Internet sería tan grotesco como oponerse a cualquier nueva oportunidad.

Otro argumento habitual contra Internet es que aumenta las diferencia sociales. Se supone que elusuario medio americano es un blanco anglosajón y protestante con un sueldo anual de 12 millones de pesetas.

No creo que sea culpa de Internet. En el mercado hay una muy buena medicina privada quevale dinero y a la que tienen acceso los que tienen más cuartos. De la misma manera, esto es un medio que requiere un precio, disponer de un teléfono, un ordenador, un módem, pagar una cuota y, en muchos casos, conocer el idioma. Eso coincide con personas que tienen un nivel económico más alto. No se ofrece a todos, sino a los que pueden pagar y, en ese sentido, aumenta las diferencias.

¿Pero se puede afirmar que el que sólo unos tengan hoy por hoy acceso, perjudica al resto?

Si queremos hablar de perjuicios, podríamos decir que no se trata de un progreso democrático, lo que además es una definición "per se" de progreso. El progreso nunca ha sido para todos. En primer lugar ha sido para pocos y después se ha ido extendiendo y algunas veces hasta un punto y luego no se ha extendido más.

En la era de la información, hay quien defiende que la tecnología digital es una nueva gran fuente de riqueza

Creo que es positivo que se progrese. Actualmente hay estudios que que calculan que un 75% de los trabajos que emplean mano de obra podrían ser sustituidos por máquinas. Las máquinas no sólo son robots de acción repetitiva, sino que son cada vez más interactivos con una aplicación creciente de la inteligencia artificial... Ha habido sucesivas revoluciones. La llegada de la electricidad en los años veinte, por ejemplo, fue decisiva para reducir la jornada de 80 a sesenta horas. La gente trabajaba menos, tenía en teoría más tiempo para sí. El siguiente paso fue la revolución tecnológica posterior a la Segunda Guerra Mundial, que rebajó la jornada a las 40 horas semanales y ahora problablemente, con la informática, estemos en condiciones de rebajarla todavía más. Creo que estamos en un punto crítico en el que todavía no se ha asumido que esa potencialidad de la tecnología a través de la informática puede proporcionar a la gente una mejor calidad de vida. Lo que de momento se está haciendo es desplazar puestos de trabajo y destruyéndolos.

Pero usted mismo decía que Microsoft está creando puestos de trabajo continuamente.

Es cierto que se crean puestos de trabajo en Microsoft, pero, paralelamente, se están destruyendo otros. El caso de Microsoft lo he citado porque es particularísimo. No ocurre lo mismo, por ejemplo, en el caso de Apple. La industria del automóvil europea emplea más de dos millones de personas y, en breve, debido a la informatización, se reducirá a 1.800.000 personas. Las compañías de seguros, los bancos, se desharán de gente, de eso no cabe ninguna duda. Se trata de que este fenómeno no se acepte como el simple advenimiento de una época industrial o post-industrial, para convertirla en una época de descanso que se traduzca en reparto de la jornada laboral, en menos horas de trabajo, y que resuelva el problema del desempleo. Sería largo de hablar, pero en estos momentos, el capital está sacando mucho provecho, desde el año 75-76, tras superar la crisis del petróleo, quedándose con todos los beneficios de la productividad.

Otra ventaja de las redes telemáticas es su aplicación a la Educación. ¿Qué opina al respecto?

No cabe la menor duda de que en lugares apartados, antes gracias a la televisión, se han beneficiado de enseñanzas a universidades a distancia. En este caso, más de lo mismo, accediendo a informaciones y enseñanzas que no estaban a su disposición por falta de infraestructuras de comunicación, de profesorado, medios para hacer escuelas. No cabe duda de que tiene ese valor positivo. Lo que también es cierto es que si esto es una coartada para no extender las escuelas a otros lugares con contacto directo con maestros, lo que es una dirección de la educación a través de una relación interpersonal, estamos empobreciendo la situación. Sería un paso positivo en países desarrollados con acceso a una educación esencial, pero no puede ser un sustituto del educador.

¿Cree que realmente hay esa tentación o que los ordenadores pueden ser una añagaza para sustituir la figura del educador?

No. Lo que ocurre es que en la Facultad de Ciencias de la Información de Madrid se dice que disponen de Internet, pero como no tienen medios hay que esperar un mes para poder hacer uso del ordenador. Si hubiera una política social que pusiera en contacto el mercado de segunda mano de ordenadores con esos centros, si hubiera una voluntad política para hacerlo habría un porvenir más seguro. Pero si el asunto es el mercado. las leyes del mismo no se esforzarán por llevar redes de fibra óptica a lugares pobres porque su rendimiento es menor.

¿Qué opina del nuevo mundo virtual? ¿Cree que es comparable a la virtualidad que en su momento ofrecía el cine o la televisión?

La diferencia importante es la interactividad. Con la televisión y con el cine se acudía en situación de espectador. Hay una fascinación, pero con un marco exterior a uno mismo. Aquí se pierde el marco como espectador que te sumerge en ese mundo. Y en esa interacción hay una mayor personalización. No es que seas un consumidor de un producto determinado, sino que eres capaz de crear un producto en la interacción y, por tanto, estás haciendo un simulacro de tu vida de fuera del ordenador, con lo cual el atractivo de la vivencia es mucho más alto.

¿Hay peligro en la creación de ese mundo virtual y a nuevos electrodomésticos como el teleputer?

Sería tonto demonizar la tecnología. No tendríamos nada de lo que en la actualidad disponemos, ni un reloj de pulsera ni un teléfono. Conozco a personas que tiene instalado este PC-televisor y no hay diferencia. De lo que yo vengo hablando es de excesos. Una persona que no hace otra cosa que leer libros también es un desgraciado.

Otro efecto creciente de las redes es el nuevo trabajo y la definición de un nuevo hogar, lo que cambiará nuestros hábitos. ¿Es deseable?

Estamos pensando en utopías, en otros mundos y en otros continentes cuando en el Sur de Europa, aquí en Italia o en el Sur de Francia, tenemos una vida ideal en este punto de desarrollo de las cosas. Tenemos una vida cotidiana muy amena. Se sale, se va a trabajar, se puede llevar antes a los chicos a la escuela, a media mañana se puede tomar un café con los compañeros; se puede ir a casa, comer y volver al trabajo y tener una vivencia con los tuyos. Es una buena combinación de trabajo, esfuerzo laboral y atención familiar. Debiéramos defender un modelo, no tanto en el punto que nos encontramos, que hemos visto cruzar en nuestras vidas y que ha funcionado.

Usted advierte que America es contagiosa. ¿Estamos vacunados contra el contagio o ya es demasiado tarde?

Hay cosas que me llaman la atención. Ellos tienen claro que si permiten el crecimiento del español puede ser que la influencia anglosajona disminuya, por lo cual retiran subvenciones a la enseñanza de otros idiomas y ponen pegas para que se hable otra lengua que no sea el inglés. Y sin embargo, nosotros nos ponemos superfinos, cuando, por ejemplo, tendríamos que oponer resistencia al mercado cinematográfico norteamericano y pensar en defender nuestras ciudades. Cuando vayamos viendo el desarrollo de los centros comerciales a kilómetros del centro de la ciudad nos daremos cuenta que gran importancia tiene en la vida ciudadana y resulta que lo copiamos de los americanos. A ellos les vienen muy bien ya que están diseminados en el territorio y porque sólo se mueven en coche y es coherente con su forma de establecimiento, pero no lo es en nuestro caso. Pero lo copiamos, porque resulta que es negocio. Como no hay una idea por encima del concepto de negocio, nos entregamos a las leyes del negocio, del business, que es precisamente la ley fundada en EEUU.

¿Cuál es su relación anímica con los EEUU?

Es un país muy divertido. Es un espectáculo en tantos aspectos... Como periodista es un disfrute. Ser corresponsal en EEUU es lo más entretenido y lo más fácil por la cantidad de noticias que produce la sociedad. Pero si se trata, como viene haciéndose, de copiar el modelo de sociedad y de encontrar sus valores el dinero, el afán de lucro, el trabajo sobre todas las cosas y su tendencia a vencer a los demás en este mundo..., pues yo eso no lo quiero para mi país. No es que lo odie, lo rechazo.

En su ensayo usted hace gala de cierto sentido del humor, a veces muy negro. Habla de Rocky Carrone, que a los dos años pesaba 175 kilos, hombres que incluso son emasculados...

Si en plena campaña electoral Clinton, para ganarse el voto en las comunidades negras del Sur, se pone con un berbiquí a hacer agujeros en la pared junto a Al Gore o se sienta frente a una mesita en el mismo Cañón del Colorado para el acto de la firma que lo declarará parque natural... Es que son muy cómicos. Son ellos los que ponen humor a las cosas.

En su análisis hace un gran uso de las cifras. ¿Tanta estadística no podría suponer un regate a otra realidad?

Muchas de las cifras son muy descriptivas. He seleccionado las más elocuentes. El ensayo está hecho por influencia americana. No se trata de un ensayo europeo, basado en elucubraciones y conceptos. Cuando hablas de la delincuencia puedes decir que la calle era muy oscura o siniestra, pero hasta qué punto eso es un asunto literario, no lo sabemos. Sabemos que el asunto es importante cuando se dice que el criminal americano robot es un chico negro de catorce años, cuando se cuantifica el número de crímenes o de mujeres violadas o de asaltos en las casas o de violencia doméstica... Creo que eso hace más efecto que haciendo una descripción más literaria. Y a su vez, es más americano.

¿Tal como se le ha achacado, no cree que pese a todas las diferencias, de alguna forma compartimos muchas cosas y, en última instancia, los individuos somos iguales?

No. Nosotros tenemos una cultura latina y nos parecemos más a un italiano o a un argentino. Los americanos no comparten nuestra cultura religiosa ni comparten nuestra cultura del ocio ni la del trabajo y, desde luego, nuestra cultura moral. No nos sentimos para nada identificados con ese puritanismo americano.

Con todo, ¿no cree que esa visión esperpéntica de los EEUU es homologable a la España de la foto de boda de Rociíto, con novia embarazada, novio guardia civil, madre folklórica y padre ex-boxeador?

Esos personajes forman parte del "teatro nacional" y eso ocurre en todos los países. Aquí hemos tendido a ver nuestras cosas esperpénticamente, con Valle Inclán yendo y viniendo continuamente y con una tendencia muy autodestructiva, muy autocrítica. Parece que siempre estamos arrastrando nuestra decadencia imperial, con un sentido pesimista y trágico de las cosas. Pero ese teatrillo de guiñoles está en todas partes.

Para patriotas, afirma usted, los americanos, que con suerte sitúan España al lado de Panamá en el mapamundi. Pero mañana usted se va al Yemen y puede que muchos españoles no sepan donde se encuentra este país.

No creo que aquí seamos patriotas. Todavía estamos discutiendo qué es España. No conocemos donde está el Yemen, pero hemos tenido un gran interés por el exterior porque teníamos la sensación de estar perdiendo nuestra contemporaneidad. Nuestro mundo estaba más fuera de España que en el interior. Los EEUU se sienten Dios y creen que no tienen nada que aprender de los demás.

¿No hay un excesivo rechazo a todo lo nuevo por parte de la intelectualidad española, muchas veces tecnófoba?. ¿No corremos el riesgo de que se repita aquel lema del 98 de "que inventen ellos"?

Ningún sistema está lleno de perfecciones o de imperfecciones. Los sistemas son engranajes con sus vanos y partes sobresalientes. Aquí tenemos cosas buenas y malas. Allí también hay elementos positivos, aunque no hayamos hablado muchos de ellos, como un sentido práctico que acorta mucho los caminos. Si vas a una conferencia en los EEUU encuentras poca paja, si vas a hacer un curso normalmente sirve, porque, si no sirviera, quien lo imparte no estaría allí y la persona inscrita reclamaría su importe. Son muy eficientes. El contrapeso es que son tan eficientes que están siempre buscando la eficiencia y evitan cuestiones más profundas, juegan menos con el pensamiento, del que la cultura europea disfruta más.